Aquel día supe que iba a pasar algo cuando vi que el cielo tenía un tono azul mezclado con rosado. No sé, en todo el tiempo que había vivido en Mendoza esa era la primera vez que había visto algo así y la verdad, se hacía raro. Era un hermoso espectáculo, pero yo sentía que auguraba cosas extrañas.

Cuando entré a mi casa mi madre me miró y me dijo “cuando el cielo se pone así es porque va a helar”. No le di importancia.

Pase el resto de la tarde haciendo cosas rutinarias. Me puse a estudiar sobre unos proyectos que tenía que entregar en unas semanas. Cerré los ojos, miré por la ventana y, al caer el ocaso, el cielo estaba cada vez más colorido. Sentí algo. Salí de mi pieza a hacerme un café y todo se transformó en una situación de calma extrema, donde los perros estaban en el sillón mirando por la ventana, como sabiendo que algo estaba próximo a venir.

“I can feel it coming in the air tonight
I been waiting for this moment all my life”

Pasó el tiempo, mi madre se fue a cenar con unas amigas y yo me concentré en mis cosas. Pasadas unas horas de pronto se cortó la luz. Eran cerca de las 1am cuando mi habitación quedo iluminada por toda la luz que venía del cielo. Estaba rosado brillante, y como me había dicho, había empezado a caer la helada. Como un delgado manto que va cubriendo todo.

Decidí salir a donde estaba la caseta de la luz a ver si es que había saltado la térmica o que cosa, me puse un abrigo grueso y abrí la puerta del patio. Todo se quedó en silencio y aquel resplandor rosado se había hecho casi cegador, cerré los ojos y sentí que en la helada se dibujaba una leve melodía, escuchada solo por mi.

Abrí los ojos y el espectáculo era otro. Había empezado a nevar profusamente, y necesitaba la electricidad. Cuando veo que todo estaba bien en la caseta, sin poder explicar el porqué del corte de luz, sentí que una voz me susurraba al oído.

“Despacio, de a poco el cielo se torna rosado, despacio, te lleva, déjate llevar”

Volví a cerrar los ojos y extendí las manos, algo que no conocía me las acaricio suavemente. No había nada.

Me di vuelta y todo había desaparecido.

Le había dado la mano a la oscuridad.

Compartí, no seas paco