Amigos del barrio

Son los más genuinos y sinceros, ya que se forjan en la infancia, cuando nada de lo que eras, era material. Son unidos por aspectos naturales, puros y sin intereses. Muchas veces son los que fomentan tu tolerancia, ya que a lo largo del tiempo suelen cambiar, ya no ser los mismos de antes y aún así siguen juntos, porque prevaleció la amistad y el amor. Llegan a un punto en el que se convierten realmente en tu familia. Con ellos has vivido tus primeras veces en todo, son los que le han dado arte a tu vida y quienes te han ayudado a formarte como persona.

Amigos del colegio

Son muy parecidos a los del barrio, con la diferencia que se le han sumado otros valores, como la complicidad, el compañerismo y la educación en el medio. La asociación no fue librada tan al azar como en el barrio, ya que fuiste a un colegio elegido por tus viejos, según las ideas o el bolsillo de ellos. Con ellos compartís tus primeros viajes y bailongos, el amor, el desamor y los primeros vicios. Están muy relacionados a los del barrio, incluso muchas veces son los mismos.

Amigos de la facultad

Son con los que probablemente hagas negocios en el futuro, con quienes te asocies para proyectos económicos o quienes te acompañen, además, en tu vida profesional. No tienen el peso de los del barrio, pero comparten códigos muy parecidos, como la complicidad, el compañerismo, el esfuerzo en grupo, etc. Con ellos vivís las mejores aventuras de tu vida, porque te los encontrás en el período más intenso de tu existencia. Son menos cantidad, pero en mejor calidad que el resto, ya que tenes plenas facultades y libertad para elegirlos.

Amigos del laburo

Si realmente logras una amistad genuina con un compañero de laburo, la misma durará para siempre, porque en las relaciones laborales se desarrollan los peores vicios del hombre, como la envidia, los celos, la obsecuencia, el fanatismo, la mala leche, la competencia feroz, las charlatanerías baratas, y un largo y oscuro etcétera. Entonces, si la relación logra sortear todos esos vicios y realmente podes considerar a un compañero de laburo como un amigo, es todo un valor. Con ellos compartís mucho tiempo de tu vida y son los que, obligatoriamente, te tienen que bancar en todos tus estados.

Amigos del club

Con ellos compartís el gusto por algo específico, una pasión, una actividad, una distensión. Son amistades livianas y divertidas, no logras ahondar demasiado en lo sentimental o en los bajones, ya que el tiempo en verte es escaso y generalmente ligado a una acción, por ello, sólo comparten cosas banales. Esto no quiere decir que no se pueda generar una buena amistad, pero, la misma, debe exceder los límites del club para desarrollarse.

Amigos de la noche

Son los más divertidos, compañeros de bailanta, borracheras, vicios y levantes. Te los haces de tanto frecuentar los mismos lugares, de compartir filas, taquillas, pistas, vip’s, recitales, barras, etc. Con ellos organizas previas, fiestas, giras, y todo tipo de jodas. La diferencia con los del club es que, con los de la noche, no haces cosas sanas para el cuerpo, pero si para el alma. Al igual que con los anteriores, para forjar verdaderas amistades, hay que salir de los límites de la noche.

Amigos de la vida

Diversos motivos te pueden unir a una persona, tanto bueno como malos. Los amigos de la vida son los que te haces en diferentes circunstancias, alternativas y sin métodos pre establecidos. Si logras mantener en el tiempo esa amistad, se vuelve casi tan fuerte como los del barrio o el colegio, porque es donde realmente la libertad de elección es absoluta y tu capacidad de elegir es completa. Un viaje, un intermediario, un accidente, un evento, una salida. Cualquier escenario es posible y si trasciende, se vuelve inolvidable.

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