Una cicatriz es la huella de una herida que hemos sufrido en nuestra vida. Muchas veces esa huella no nos molesta, no nos complica, pero muchas otras es algo que nos genera “ruido” y hasta nos incomoda lucir. Este maravilloso arte de pintar pieles nos permite disfrazar o maquillar aquel suceso trágico del pasado y dejarlo como una verdadera obra de arte, casi invisible para los ojos del mundo.

Acá les dejamos un compilado de las mejores heridas… ahora convertidas en fabulosos tattos. Esto no es un trabajo para cualquiera, pero cuando está bien hecho, los resultados son maravillosos.

 

 

 

 

 

 

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