Esto no es una de las típicas notas que estoy acostumbrada a escribir, es más, no sé si llamarlo “nota”. Sólo es una forma de recordarle a esas personas qué tan importantes se vuelven para nosotros.

A ellos,  que a veces  no entienden cuando no tenemos ganas de hablar, pero lo aceptan.

Los que, sabiendo de nuestros miedos, aún nos animan a superarlos.

Los que van a la par, los que dejan que hagamos el camino a pesar de saber que nos vamos a equivocar.

Los que estallan de felicidad cuando anunciamos cosas buenas.

Los que te sacan la tierra de encima cuando aterrizas de jeta contra el suelo.

Los que recurren a nosotros cuando se doblegan, haciéndonos entender que la amistad es un intercambio constante de aguante.

Y a pesar de que la tecnología nos devora la interaccion real con otras personas, me permito rescatar una parte especial : las personas que son todo lo anterior que describí, sumándoles otra cualidad: estiran sus brazos a través de los kilómetros que nos separan y nos abrazan tan pero tan fuerte, que siempre parece un abrazo de bienvenida al lugar del mundo en el que estén. Esos dejaron de ser “contactos” para volverse personas importantes y necesarias en nuestro día a día.

A los que están desde hace años.

A los que se fueron ( si estuvieron por algo fué)

A los que llegaron no hace mucho tiempo, pero nos hacen sentir que somos como viejas almas conocidas.

A los que el tiempo y las circunstancias nos devuelven.

A esos: FELIZ DÍA.

Dicen q los amigos son la familia que se elige. Y elegir implica la sensación inigualable de LIBERTAD.
Hasta eso tienen de bueno los hijos de puta!!!

Y como una forma de homenajearlos, van las fotos de ustedes, mis lectores, con las personas que cumplen con todo lo anterior.

 

Amor infinito para ustedes, mis amigos.

Y a sus amigos, y a los amigos de sus amigos y así sucesivamente.

 

Compartí, no seas paco