La única vez que tuve miedo a algo fue aquel 15 de marzo de mi recién empezada pubertad. Ese momento de la vida en que uno cree poder con todo y con todos y se siente una especie de sayayin infernal y endemoniado.

Fue justo en esa etapa de mi vida que tuve una desafortunada idea consecuencia de mis actos previos de falso coraje. ¿Y cuál fue esa idea preguntaran? Que podía hacerle frente a 3 morochos que me tiraron al pasar una infame frase que aun retumba en lo más recóndito de mi ser:

¿Que mirás pelotudo?”

Uh, para qué.

No me arrepiento de haberme detenido ni de haber encarado a los atrevidos, tampoco de mi estupidez, siempre digo a quien me escuche que el mundo es de los valientes a pesar de que algunos me han respondido que de valientes están llenos los cementerios y que esos se acabaron cuando se inventó la pólvora. Bah, son argumentos de pusilánimes.

A un hombre que se digne de tal no se lo ofende tan fácilmente. No sin antes llevarse un buen escarmiento por la tamaña insolencia.

Bueno, el asunto es que me devolví y encaré a los morenos. Uno por uno, como un William Wallace enfurecido, como un tiburón blanco…

Cuando me desperté tirado en la acequia ya se habían ido los culiados. Menos mal, sino los hacía bosta.

Me dolía un poco la tercer costilla izquierda (el resto del cuerpo también) y me dispuse a salir de adentro de la cuneta. Me sacudí las hojas otoñales y en el camino a casa, desde la reflexión, me surgieron varias preguntas y varias respuestas acerca de cuál fue el disparador de esa valerosa situación…

¿Habrá sido mi cara de choto? No.

¿Los pantalones nevados de corte recto que llevaba puesto? Tal vez.

¿El corte de pelo carré que me había hecho en la peluquería esa tarde? Hummm… Puede ser…

¿Resabios de una sociedad resentida? No.

¿Habrán sido que los mocasines negros no hacían juego con la camisa de bambú? No.

¿La desafortunada frase que ellos dijeron? Definitivamente, SI.

Sin lugar a dudas fue esa punzante pregunta emitida por esos forajidos la que desencadenó la situación. Es decir, alguien dice algo incorrecto en el momento equivocado y luego se arma el quilombo.

Entonces se me vinieron al pensamiento aquellas frases que podrían traer consecuencias poco agradables para el entorno. Y la cuestión era: ¿Cómo podría haber evitado ese desigual combate sin quedar como un cobarde?

Y entonces la inspiración celestial proveyó la respuesta.

¡¡¡Pues copiando a los EMOJIS de WhatsApp pué!!! ¿¿De qué otra forma papá?? Estamos en la era 2.0! No podía ser de otra manera.

Bueno a continuación les mostraré algunas dramatizaciones basadas en la situación original, como resolverlas y la explicación de las mismas aplicando este práctico método…

Acting #1

Ellos: – ¿Qué miras pelotudo?

Yo: Chupame el escroto puto…

Ellos: ¿¡Cómo!?

Yo: 

Copiando la cara de monito quedaras simpático y ocurrente sin perder valentía. Luego, aprovecharas la distracción para huir.

Acting #2

Ellos: ¿Qué miras pelotudo?

Yo: La cara que tenés negro cabeza   

Ellos: ¿¡Como!?

Yo: Nada, nada jajaja 

La estrategia acá es torearlos como un campeón y luego poner la cara de ese emoji para hacerse el gracioso, como que te haces el choto. Nota: En ésta se pierde algo de dignidad.

Acting #3

Ellos: ¿Qué miras pelotudo?

Yo: ¿A quién le decís pelotudo? 

Ellos: A vos.

Yo: Ah. Era para saber nomas.

Acá como que te haces el caliente, como que vas a sacar el cromañon de adentro y luego los despistas poniendo cara de desinteresado. Te das media vuelta y te alejas como si fueras Harry el Sucio. Nunca falla.

Nota: Si la caca en tus pantalones te molesta, camina más despacio.

Acting #4

Ellos: ¿Qué miras pelotudo?

Yo: Que te pasa reverendo hijo de puta 

Ellos: ¿¡Cómo!?

Yo: Que si por acá pasa el bondi pa’ La Heras 

Esta es la más arriesgada de todas, solo para corazones fuertes. Como el fuego se combate con fuego le mandas cara de gato enojado y para rematarla te calzas la cara del emoji caliente. ¡Ay papá que julepe! Pero el verdadero truco está en decirles que sos de Las Heras (más conocida como la Ciudad de la furia o Ciudad Gótica). O sea, con solo decirle que sos un sobreviviente de allá se cagan encima hasta los más guapos y los que son colegas te miran con respeto.

Acting #5

Ellos: ¿Qué miras pelotudo?

Yo: Lo parecido que sos a la puta de tu hermana, rata paca culiá 

Ellos: ¿¡Cómo!?

Yo:   

En esta situación se exige mucha coordinación y una pizca de suerte ya que necesitaremos un colectivo que pase cerca y un buen estado físico para la huida. Primero te los bardeas con cara de piñon y acto seguido picas la llanta. Nota: no es aconsejable para nuestra integridad física utilizar el trole porque los chimbas se subirán inmediatamente detrás de nosotros.

Acting #6

Ellos: ¿Qué miras pelotudo?

Yo: No entiendo lo que me pregunta 

Ellos: 

Yo: 

Ellos: Digo ¿Qué que miras pelotudo?

Yo: 

Acá apelamos a la inteligencia de los primates y respondemos con una negativa/evasiva a una pregunta directa y concreta. Si lo hacemos 2 o más veces sus cerebros no podrán soportarlo y explotaran.

Conclusión: De lo anterior expuesto puedo inferir que por un lado la tecnología tiene muchas aplicaciones y por otro lado la violencia nunca es buena mata el alma y la envenena. Entonces podemos usar las TICs no solamente para pelotudear todo el tiempo y molestar a la gente en los grupos, sino que también podemos contribuir a un mundo más justo, sin peleas ni chimbas. Amen.

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