Hola, soy Piter Parque, la reencarnación del antiguo Antonymou Contreras, tal vez me recuerden de libros como “Ángeles y demonios”, “Mendoza Tiembla”, “La Odisea”, “La Biblia” o “El pelado de Brazzers se la morfa”.

Hoy traigo un género de la historia universal, algo que les sigue picando a todos los científicos, ya que hasta no encontrar ese eslabón perdido, tienen que comerse que el origen del hombre viene de Dios.

Generalmente es un embole para muchos leer la Biblia y la que todos tenemos es la azul chiquita que nos dieron los testigos de Jehová ese día que nos agarraron descuidados y abrimos la puerta sin querer, una Biblia y 23 Atalayas te clavan.

Bueno, es tedioso leer la letra chiquita, por eso, para vos, genio del alma, va mi resumen de los primeros habitantes humanos del planeta, contado en un lenguaje para que vos, campeón de willis en Motomel con parlantes, puedas leer e incorporar a tu insana mente.

Cuenta que era el año mucho mucho AC, cuando estaba el Dios re ortivado. Ya había probado con los dinosaurios y estos se agitaban entre ellos y no entendían la única ley del manso Dios que todo lo ve “Barrio no mata barrio”. Entonces un día, después de tomar dos tetras de sangre de sí mismo, se re amotinó y lanzó manso meteorito y a la guasca todo, chau pichu, patada en la piña a todos los dino.

Entonces dijo, voy a hacer algo más pequeño y manejable, como la mía, y agarró un poco de barro del zanjón de los Ciruelos y fabrico al Adam. Lo dejó en un paraíso en lo que hoy se denomina La Favorita, el jardín del Edén, que no es lo mismo que le den en el jardín. El vago andaba más al pedo que la primer “R” en la palabra Marlboro, y se vivía quejando, “che Dios sos alto gil loco, acá no hay pa chupar, no hay donde agitarla, donde meter fierro, donde mojar la piola, sos re arruina pibito, alto gato sos, seguro votaste al Macri, encima esa tal Mirtha Legrand no deja me relojearme el paquete”.

Entonces Dios agarró otro poco de barro y un flequillo, y creó a la Eva, bien quebrada a la altura de la cintura. Allí estaba ella, sacando pico y ya buscando raíces para teñirse el pelo. Entonces el Dios se la presento al Adam, quien de entrada la cagó una cachetada para marcarle territorio.

Luego el Diosito milagroso les dijo que les daba hasta rancho donde acovacharse, pero que no pisaran el palito, que era comer la manzana de un árbol prohibido custodiado por el coludo, personificado en una víbora. En realidad vamos a modificarla, era que ninguno podía agitarle el avispero a la Yenifer, otra chiruza.

Al principio la ponían a cada rato como chancho prestado, ATR ATR todo el santo día mal, pero la cosa se fue poniendo monótona, comían, la ponían, peleaban y dormían.

Un día el Adam llegó del laburo, bueno no, para que entiendan llegó de vigilantear monas que se bañaban en un estanque y se encontró a la Eva dándole tijereta a la Yeni.

– ¡No chabona te fuiste al joraca!, me saliste alta argollera, era lo único que nos había pedido el manso jefe.

– Dale paco, rata, vení clavale el visto, dale, vení y amotinate con nosotras.

Y el Adam se dejó llevar y le entró como culisuelta al fluor. El re Dios se enteró y se puso como pipa, estaba re ortivado, y automáticamente les aplicó mafia, ahora tenían el pecado original…. tener que laburar para poder vivir.

“Van a tener que usar pilchas ahora, se acabó eso de andar en bolas”, y le dio unas zapas náuticas, un Jean dos talles menos, una remera pupera y un colín para el rodete a la Eva. Al Adam le dio unas Salomon, un capri de acetato marca Adialas, una visera y un camperón del Barcelona. Y se mandó a mudar, ahora se la rebuscan con el ojete, dijo.

El Adam, rápido como milico cruzando Barrio La Gloria, se alistó en “famosa agrupación juvenil con el nombre de un oxidado armatoste del pasado defenestrado por todos los jóvenes de aquella época y hasta el mismísimo líder del partido de antaño”, así que zafó de laburar. Al tiempo la Eva quedó hasta el 30 y el Adam no se quería hacer ni cargo.

– ¡Ese guacho no es mío!

– ¿Y de quién más va a ser, pelotudo?

Le puso de nombre Caín, ya que había caído como un gil. La paternidad los cambio, el Adam no veía la hora de irse a la bosta al bar del Mono Navarro Montoya, ahogaba sus penas con fernet robot caliente, mientras la Eva en su casa comenzaba su vida de madre luchona con la bendición entre sus brazos, mientras vendía Amodil y Gigot.

Una noche, entre besos, perreo y cachetadas, la volvió a poner a plazo fijo, y vino el segundo, a este le puso Abel, ya que cuando fue al registro civil y le preguntaron qué nombre le iba a poner dijo: “Abel… ¡si me encuentran!”, mientras se mandaba a cambiar.

Nada se supo de él, muchos dicen que cambió su nombre a “El Adam HLH”, otros que puso un kiosco de falopa en el bajo Luján, alguno dice haberlo visto bailando en Ingeniero Giagnoni y hasta que se fue al sur como catador de chivas, por detrás en Malargüe.

Eva, sin embargo, se puso los guachos al hombro y salió a remarla, ahora es pareja de la Yenifer y asesora de Nicolás del Caño, las bendiciones se hicieron grandes y ante la falta de figura paterna se volvieron re atrevidos y se llevan como el orto, tanto así que uno se la tenía re jurada al otro.

Moraleja: podría haber sido peor, al menos el Adam no tenía suegra.

Próxima entrega bíblica “Moisés y los 10 mandamientos”

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