El otro día fui a jugar a la pelota con unos amigos del barrio, un picado como cualquiera, pero ese día fue un viejo amigo mío que hace mucho no nos veíamos: el “Chimichurri”. Un lasherindio negro como los chistes del Curly en Facebook, acento y jerga típica de su zona autóctona, pero buen pibe (pero culiado como ninguno).

Nos tomamos unas birras y me comentó que estaba saliendo con una rubia, me mostró un par de fotos… se partía sola. Para mí me estaba chamuyando como los mejores, ese diosón no le podía dar cabida al Chimichurri que es feo como culo peludo de vago. Pero, cuando lo veíamos acompañado, siempre andaba con minas impresionantes. Entonces se me dio por preguntarle…

– Che, pelotudo. ¿Cómo haces para salir con esas modelos? – porque parecían eso.

– ¡Mira! – me respondió no muy sutilmente agarrándose la entrepierna. Por un momento pensé “seguro la debe tener grande, sino no se explica cómo le dan bola semejantes chicas”. Después de presumirme un poco más lo bien que come me dijo – Culiao, tenes que ser pillo culiao y decirle unos piropos finoli culiao. A las chabonas les encanta que le tiren uno que otro piropo – prosiguió dando su cátedra – Mira, Loro, vos tenes que decirle esto en el momento justo y vas a ver cómo te van a dar bola boluu.

Aparte de tirarme unos tips junto con su ametralladora de “culiados” de por medio, me dijo unos piropos que usaba casualmente. De más está decir que me parecieron un escándalo. Esto eran algunos de los que me acuerdo, y hay otros que no los puedo trascribir porque quizINADI. Aquí van:

  • Te agarro ese surco de entre las tetas y te lo dejo más chastrinado que el zanjón de los ciruelos.
  • Te hago el payasito y vos me haces el Rodolfo. Me dejas la punta roja…
  • Hagamos la Zanella, te monto de patitas al hombro y te dejo el papo haciendo willys.
  • Esa burra está para aplaudirla, con mis gambas y tus nalgas (esa hasta rima).
  • A ese guiso te lo dejo tan caliente que te va a burbujear el caldo.
  • ¡Esa delantera en más fullera que Ponzio y Pablo Perez juntos!
  • ¡No importa si sos macrista, te lo hago por la grieta!
  • No se si iremos al mundial, ¡pero vos estas para una rusa!
  • No soy mecánico, pero como me gustaría medirte el aceite.
  • Morocha, te soplaría la nuca hasta que se te oxigene el pelo y quedes rubia.
  • Si te mojo, me van a tener que despegar con pinzas y te va a quedar ese tajo más abierto que…

Ya con ese último pensé que estaba hinchando las pelotas, y le dije. – Para negro ordinario, ¿cómo le vas a decir eso a una flaca? Menos chamuyo que estudiante de ingeniería tenes. ¿En qué momento se supone que le decís eso?

– Culiao, no sabes naaa. Se lo tenes que decir cuando entres en confianza con la piba, después de un tiempo de haberse conocido. No se lo vas a decir de entrada, sino lo único que te vas a comer es una denuncia del Inadi y esas porongas, no seas tan choto ¿queres? Mira, pelotudo, ¿Qué mina te gusta culiao?, ¿te sigue gustando esa rubia con la que estabas hasta la japi en la secundaria? – Me agarró más mal parado que Argentina contra los venezolanos… y la remató – Vos decile esto en el momento indicado culeao, vas a ver…

  • Rubiecita, a esos ojos azules cielo te los dejo blanquitos como las nubes.
  • No soy cantante, pero tengo un micrófono para que cantes.
  • Si queres te ayudo a afinar esa voz con mi…

– Paraaaaa… ya te estas yendo a la mierda Chimichurri – le dije y seguimos charlando de fútbol y autos.

No se de dónde saca esos piropos y quiero creer que no es verdad de que los usa para levantar. Después de charlar un poco más llegué a unas conclusiones… no me puedo sacar de la cabeza a la rubia de mi secundaria, y el Chimichurri la debe tener grande… sino no se cómo puedo levantar con esos piropos “negros como el hoyo de tu hermana”… eeeh ya me había contagiado el Chimichurri, culeao.

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