La disconformidad constante que invade nuestras mentes tiene dos caras, la cara de la frustración que representa exactamente a esa misma sensación de que nunca nada es suficiente y nos hace falta tener lo que no tenemos o sentir lo que no sentimos y por otro lado, el hambre de querer más que a mi punto de vista es algo completamente positivo y nutritivo.

Los que alguna vez vieron El Secreto saben perfectamente que los testimonios de los semi fracasados que se volvieron millonarios son básicamente ideas que nos parecen, o ME parecen, más difíciles de aprender que la tabla del 9. Pero ellos consideran que no deben habitar nuestra mente los pensamientos negativos o ligados la negatividad, todo debe ser siempre positivo, hermoso, esperanzador, de colores y repleto de amor. ¿Qué más quiere uno que vivir en un mundo donde solo hay noticias felices? Un mundo donde no nos afecten los delitos, la pobreza, el hambre o incluso volviéndolo un poco más real, el puto estrés que vivimos día a día con tantas cosas como pagar deudas, el tráfico para llegar puntuales, el compañero de laburo con especialidad en cagarnos el día, las parejas, los amigos, la cañería que se rompe, el celular que no anda, el perro enfermo y el vecino que se enfiesta o la mugre del compadre que se sentó adelante en el bondi.

Bueno por momentos puedo creer que vivimos estas sensaciones de mierda solo por etapas, que después todo vuelve a su normalidad, que volvemos a adquirir la capacidad de reírnos de todo lo malo que nos pasa… pero al menos a mí, ese forro que vive siempre contento que nunca tiene problemas es un psicópata encubierto. De esos que llegan a la casa y matan un pollito para descargar la ira, y poder sonreír como un ángel en sus redes sociales.

Soy un ser bastante filosófico, me gusta creer que los errores son solo técnicas que nos pone la vida para aprender más o hacernos una mejor versión, sin embargo, el crecimiento y la crudeza de la realidad se encarga cada día de pelearme una batalla y querer romper con ese estilo de vida que elegí. Por momentos me pongo la remera de lo que soy y lo que pienso y le repito al miedo en mi cabeza que no le tengo miedo, que intente las veces que lo necesite hasta que se rinda y sepa que al menos yo, no le voy a dar cabida. Por otros momentos (últimamente más presentes), se borra el mensaje de mi remera y me obsesiona la idiotez, me indigna a nivel dolor de estómago la falta de respeto entre los seres humanos, es como si se me agudizaran los sentidos y al escuchar o leer más… peor se pone la cuestión.

Entro, una vez más en otra dicotomía de reflexión que dice: “Mientras más abstraído está uno de la realidad, más fácil es lograr la paz del pensamiento y la armonía de los días”. La gran razón de esta dicotomía es pensar cómo carajo hacemos para vivir alejados de la realidad, para no dejarnos tocar por el smoke de hoy. Tan parte de la cultura, el herir, el meterse en el sentimiento ajeno solamente para hacer de tu herida un pozo más profundo.

Sin ir más lejos hoy leía el Facebook de la novia embarazada del rugbier de San Rafael (gran parte de los lectores asumo que lo hicieron), y no podía creer el grado de violencia de los comentarios, uno me quedó grabado en la cabeza: “Seguro el pibe se tiró abajo del auto cuando se enteró que iba a tener un hijo con este feto (refiriéndose a la chica que en teoría espera su hijo)”… ¿y ante eso? ¿Donde está el positivismo de ese semi fracasado que se imaginó en una Ferrari y cuando la tuvo creyó que la vida ya tenía rumbo?

Pueden ser temas confusos, muy amplios como esto que se ha puesto de moda de comparar a Julio Lopez con Santiago Maldonado, o los casos de violencia de género. Se abre una rama más de mis inquietudes mientras voy escribiendo (y aguante escribir porque sí), donde me planteo porqué no sabemos usar como corresponde este hermoso beneficio que nos ha regalado la comunicación, estamos todos tan al tanto de todo, tan al pie de creernos periodistas y creernos dueños de la única verdad y decir “Nooo a esta piba la violaron y la han devuelto porque quieren distraer a los medios, esto es movida del gobierno” por ejemplo. Ridiculeces sin sentido, que nadie puede parar y que algún boludo que no se interesa por descifrar la fuente de lo que lee lo toma como una verdad absoluta y así se va armando una cadena de verdades que nos deja a todos con la ira en la frente y queriendo romper la ciudad, como pasa en casa manifestación.

Ya no estamos a un paso de una guerra civil, ESTO ES UNA GUERRA CIVIL, y la necesidad de saber es maravillosa pero que no se confunda con tomar una sola campana como la única realidad, porque hay muchos puntos de vista, hay muchas fuentes, hay que nutrirse de todas para ser un poco más objetivo en la vida.

Loco, pongámonos a la altura de la civilización que nos tocó. Aprendamos a manejar las herramientas que tenemos, no filmemos a los muertos, a los padres de la piba que aparece viva de milagro. Demos espacio, tengamos respeto ante el otro y sobre todo respeto este monstruo que hoy es nuestro DIOS. (Por si alguien no entendió hablo de Internet).

No soy quien para enseñarle nada a nadie, pero sí soy una persona que lleva puestas remeras de lo que sabe, de lo que entiende, de lo que estudió. Yo me pongo la camiseta de lo que pienso cuando he investigado (además de sentir) sobre un tema porque a medida que vamos usando remeras ajenas o que no comprendemos… ya nadie va a escuchar tu remera.

Se pierde la seriedad, se pierde el sentido. Volviendo a hilar con el comienzo de esta nota, quiero al menos dejar plasmado lo que pienso porque quizás uno solo de los 3 que leen pueden coincidir y pensar para sus adentros… ¿Me aíslo para ser feliz (rozando la ignorancia) o me informo para defender? ¿Me enfrento al miedo para espantarlo (pasando momentos de mierda) o dejo que me coma para superarlo?

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