Muchas veces nos sucede que en la barra de menú de herramientas de Facebook aparece una solicitud de amistad de un desconocido. Lo primero que hacemos es entrar a su perfil para ver quién es, si es conocido o desconocido. En caso de desconocer al personaje, chequeamos su potabilidad y de paso chusmeamos si hay amigos en común.

Las más psicopateadas les mandan un privado preguntando quién es el osado receptor de la solicitud, de dónde se conocen, la gente normal suele aceptar la solicitud… entonces es ahí donde el mordaz muñeco envia su mensaje de bienvenida como un poderoso rayo eléctrico, publicando en el muro de su víctima el nefasto…

“Ola bb grasia por asectarme” (o su variante: “grasia por asectarme bb”)

¡Oh caray! ¡Recórcholis! ¿Qué le sucede a este energúmeno que lo lleva a caer en uno de los actos más indignos de las redes sociales?… agradecer implícitamente la “amistad” de alguien.

Según un estudio realizado por la Universidad de Montecomán, el 98% de las mujeres que reciben este saludo no lo responden, el 2% le ponen “me gusta” y el 87% procede a su automática eliminación, posterior al bloqueo del tiburón virtual.

Pero… ¿piensan realmente que ese mensaje es al azar? Ustedes, queridos lectores, ¿son tan incrédulos en asegurar que el emisor es un virgo nivel Dios? ¿Ustedes están seguros de tildar que “esa” herramienta es utilizada por el primate para intentar comenzar una relación virtual que culmine en un inminente apareo sistemático? ¿Están convencidos de subestimar tan rápidamente el accionar indigno del recientemente aceptado? Vengo a comentarles que están muy equivocados… se han dejado llevar por las masas y detrás de esto hay algo mucho más grande, más ordenado y programado… se trata de la “Secta de los Seductores Implacables”.

Esta secta data del año 1956 en Mendoza y hace muy poco que se descubrió un detalle fabuloso. Todos creían que su fundador había sido el majestuoso Miguel Francisco Escorihuela Civit, alias “Mortero”. Mortero dejó un saldo de 14 hijos… con 11 mujeres diferentes. Pero no… el fundador no tenía manija… era mujer, se llamó Estela Elizabeth Azcuenega Norte, alias “Turdera”, una hermosa morocha oriunda de Tupungato que jamás tuvo hijos y logró enamorar a media Mendoza. Entre ellos al Mortero, quién jamás logró hacerle un pibe.

Turdera dedicó su vida al arte de la seducción, y no solamente porque le gustaba darle cuerda a la manivela más que vivir, sino porque tenía tres sobrinos lelos que, de no haber sido por sus consejos, habrían muerto vírgenes. Ella se dió cuenta que si había logrado hacer que sus tres sobrinos fornicaran tupido y de paso pudiesen conseguir novia y armar familias, sin dudas podría enseñarle a cualquiera a ponerla.

Contemporánea de una Mendoza machista al extremo, se percató que la secta debía tener un hombre como representante, pero era ella la mente maestra. Por eso lo buscó al Mortero y, luego de atendérselo un par largo de veces, lo dejó listo para ser la cara de la institución. Pero era ella quién pergeñaba los planes de estudio, quién evaluaba a los alumnos escondida detrás de un armario y quién inventaba nuevas técnicas de seducción. El Mortero solo usaba la chapa de la secta para bajarle la caña a las mozas y hacerles hijos.

Durante la época de la dictadura Turdera se exilió a Francia, donde pudo educar libremente a inocentes franceses en el arte de la seducción. Recorrió muchos países dando cursos y charlas e incluso fue nominada a los premios Recheletti en Italia, otorgados por la prestigiosa marca de indumentaria.

A mediados del 2000 volvió a su Mendoza natal, entrada en años, pero sin haber perdido el semblante seductor y cautivante de siempre. El Mortero se había hecho rico con la secta, pasándola a la clandestinidad y plagándola de ocultismo y secretismo, lo cuál fascinó a Turdera. Entonces ella volvió a tomar las riendas de la institución y, nuevamente desde las sombras, elaboró los más osados proyectos virtuales para que hombres y mujeres logren seducir en nuestra época, mientras un cansado y flácido Mortero le practicaba gloriosos cunnilingus durante varias sesiones al día.

“Ola bb grasia por asectarme” es un osado proyecto de Turdera que consta en evaluar el índice de respuesta de la receptora en función del mensaje mundano y ordinario. Y el resultado es extraordinario. Hay un 1% de mujeres que responden a ese mensaje oculto… y lo que sucede luego es apoteótico, es sin precedentes, les cambia la vida para siempre, tienen la suerte de conocer uno de los misterios más sagrados y ocultos de la secta de los seductores implacables. Caen en las redes de la más aceitada máquina de seducción y amor, piel y sensualidad. Ocurre una historia inolvidable de tintes épicos.

Así que ya saben, la próxima vez que lo reciban… no duden en contestarlo amablemente.

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