Todo ocurrió el miércoles pasado cuando Jorge Rafael Ócotus circulaba tranquilamente por las calles céntricas de Mendoza.

“Iba por la España y antes de llegar a la peatonal me encontré con una manifestación re grande, yo en un principio pensé que eran artistas o alguna gilada así, hasta que vi el primer indicio, un montón de rostros peculiares” nos comenta casi susurrando y entre pausas la víctima, que se encuentra en terapia del departamento de urología del Hospital Central.

“Me encontré con un montón de caras blancas y manchadas, parecía que los habían atacado con un sorete y ellos habían usado de escudo un colador. Sus cabezas parecían chupetines de Fanta y fósforos marca 3 Patitos” nos contaba Jorge casi entre lágrimas, mezcla de dolor y espanto.

Lo que estaba ocurriendo es que se realizaba una marcha de la Asociación de Colorados Organizados (AsCO) contra la creencia popular de que los colorados no tienen alma y que causan mala suerte.

“El boludo de mi novio no puede pasar por abajo de una escalera, pasa un gato por adelante y el loco empieza a persignarse, me tiene los ovarios por el piso” nos relataba Romina, la novia de Jorge. “Imagináte cuando vio esto, se sacó” decía en un gesto tragicómico.

Según pericias de la policía científica el hombre al ver a tantos pelirrojos juntos comenzó a apretarse el testículo izquierdo con mucha fuerza, provocando la destrucción parcial del órgano reproductor. “Lo peor es que este caballero es electricista, agarro inmediatamente la pinza y se lo apretó cada vez más fuerte hasta producir el desprendimiento total de su testículo” nos informaba el oficial Osvaldo Mantracussa a cargo del operativo.

“¿Ahora que hago yo? ¡Miráme hermano! Tienen que saber que los colorados son un peligro para la sociedad. Hoy fui yo, mañana le toca a tu hermano o una chica pierde una teta” nos enunciaba angustiado.

“Su estado es delicado, sobre todo por los pedidos del paciente en que le ingertemos el testículo derecho en el izquierdo” fue el relato del Dr. Emilio Escote.

“Me chupa la pija que me falte un huevo, si no me pueden pasar el derecho al izquierdo que por lo menos me pongan una bolita de plastilina… ¡que mierda me voy a tocar para sacarme la mufa cuando vea a uno de estos soretes!” gritaba endemoniado Jorge, “el unihuevo” como lo bautizaron los enfermeros del Central.

Por ahora se deberá esperar el fallo de la justicia que está en un gran dilema. La fiscalía no sabe si acusar a la AsCO por la pérdida testicular del Sr. Ócotus o si acusar a este hombre de exhibicionismo y pelotudes sin causa.

Se hablan de sentencias de pago de AsCO a la víctima por un monto de diez millones de pesos o, en caso de encontrar culpable al señor Ócotus, una pena de 8 años servicio comunitario en Escocia, el país con más pelirrojos en el mundo.

Ampliaremos.

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