Vieron que todas (o la mayoría) de las mujeres nacimos con la estupidez de “me engancho con cualquier hijo de puta que veo por la calle” al cantito de “y lari lari e, o o o”, bueno, vos y yo no fuimos la excepción. Porque nos damos en la pera con cualquier bolas tristes que se acerca y nos susurra la palabra “te amo” porque no le da la nafta para gritarlo a los cuatro vientos y decirlo así, de una, como a nosotras, que se nos sale del alma, del útero cada vez que los besamos.

Porque sí, puede ser el hombre más lindo que hayas conocido o el “y… no había otro” pero el amor no discrimina. Y vos ahí, queriéndote convencer que el tuyo va a cambiar y lo va a hacer porque te ama. Confias una vez más en que tu amor transforma vidas y cambia a las personas mientras vos sola no te podés cambiar ni la copa menstrual o de ropa cuando llegás de joda en pedo. ¿Entonces qué hacemos? Le echamos la culpa a ellos. Sí, es más fácil decir que ese hijo de puta te enamoró que admitir y decir “yo sabía que dónde me estaba metiendo y puse quinta”.

Es muy de minita que escribe todos los géneros con la letra “x” echarle la culpa al macho en cuestión porque después de todo el sexo femenino es fuerte para algunos casos (siempre que nos conviene) y débil para otros (lo mismo). En fin, somos nosotras las sufren, las que padecen cada una de las “hijadeputeces” que nos hacen los antes mencionados.

Pero déjame decirte, corazón de melón, que el que nace basura muere igual y la que nace ingenua se la da en la nuca y muere como vos: enganchada de un gavilán de bajo presupuesto que no vale ni dos lágrimas tuyas porque a él lo que más le importa es saber cómo salió el partido de su equipo el fin de semana o si va a llover para lavar o no el auto. Le chupa un huevo si tu vieja cumplió años, o si tu hermanita egresó de la escuela, no le importa que te hayan ascendido en el laburo ni tampoco te presta atención si estás mal porque el choto de tu jefe te dijo alguna porquería.

Resulta que él no sabe mirar más allá de su ombligo y no es su culpa, él ya nació boludo, la que está llorando por un motivo equivocado sos vos. Y es que yo no me explico por qué las mujeres creemos tener el don de cambiar a las personas, o sea, somos un ser humano más, con los mismos sentimientos y necesidades del hombre solo que no necesitamos tocarnos los testículos cada vez que nos vamos a impulsar para levantarnos, ni mirar a una chica con falda corta delante de tu novia, ni ninguna de esas cosas que para ellos están bien. Como cuando se juntan a hacer una despedida de solteros y llaman a “putas” para que les alegren la noche, para ser infieles. Porque “son hombres y los hombres se juntan a hacer cosas de hombres” mientras nosotras como mucho en una despedida de solteras compramos vinchas con formas de pitos luminosos y si nos sube la adrenalina a la cabeza paseamos a la que se va a casar en bolas por el parque… pero rápido, no vaya a ser cosa que un gil note que somos mujeres que estamos solas y nos quiera hacer noticias metidas en alguna bolsa negra.

Como leí por ahí, estos hombres quieren mujeres calladas, simpáticas, complacientes y buenas en la cama. Como sueñan los hijos de puta. Los hombres se enamoran de lo que ven y las mujeres de lo que escuchamos, por eso nosotras nos maquillamos y los hombres mienten.

#Karma

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