Esta es una nota para todos los que como yo, alguna vez no supieron que decirle a la persona que tenían enfrente que tenían un moco o algo en los dientes. Para todos aquellos que tuvieron que enfrentar a un hijo del diablo con mal aliento y a todos los que se sienten atacados por las uñas ajenas. (No voy a mencionar las de los pies).

Parece un tema liviano, una estupidez, una joda… pero todos hemos estado en esa situación de mierda en la que alguien (de no tanta confianza) te habla ya sea con un moco muy horroroso o un moquito sutil asomando por las ventanas de la nariz. Es peor ese que te habla con alguna plantación o resto de comida de vaya uno a saber cuando, hablamos de una verdurita o un chocolatito (ojo con la galleta OREO, es una trampa y siempre deja residuos). La realidad, es que no es nada gracioso porque todo lo que está diciendo la persona en ese momento carece de sentido y la cagada se arma si la persona necesita tu respuesta porque no sabés de qué carajo te está hablando. Siempre hay salidas obvias, en las que quedás como un pelotudo y yo por lo menos elijo esa alternativa antes de explicarle

“Che, mirá no te escuché porque no puedo parar de pensar en el trozo de moco que te cuelga del nazo”.

Yo se que está mal, se que no habla bien de mí pero me siento humillada de enfrentar esa situación o de exponer al otro en esa incomodidad. El problema está en esa sensación que me produce piel de pollo se queda girando en mi cabeza un par de horas y esa persona ya dejó de ser lo que era para mí antes del terrible suceso.

Agreguemos a esto los sujetos con mal aliento. Ah, eso sí que es difícil de enfrentar. Porque tratamos de mantener cara de que está todo bien pero las facciones del que está soportándolo no son las mismas, se van deformando a medida que vamos percibiendo lo mal que viene la cuestión. Una vez más, se nos va la atención completamente de la charla y solo podemos pensar en escapar. En este tema puedo animarme a decir que no conozco a nadie en la vida que se anime a decirle a otra persona (repito: no cuenta parejas o mejores amigos) que tienen aliento a conejo triturado con caca de bebé recién nacido.

Es difícil, se mantiene la respiración unos instantes… pero a veces es muy horroroso. La pena es que generalmente esas personas quedan tildadas de ser “personas con mal aliento” y se transforma en un comentario continuo a su apellido. “Boluda, me crucé con Juan… el del aliento a verga” y en vez de preguntarte como está Juan, te dicen “Sí que asco pobre chabón”. Es un garrón, por eso siempre trato de pedirle a mis amigos que si alguna vez sienten un olor raro en mí, por favor háganme pasar unos segundos del ojete pero no dejen de decírmelo.

Prefiero ser tildada de cornuda a ser tildada de mal alientuda. Es muy poderoso lo eterno que puede ser la condena social por tener mal aliento. Que garrón para todos tus amigos que saben que espantas a las minas de una previa o te asocian a la cochinada que genera tu amiga en la boca.

Seamos precavidos, porque no hay nada más sexy que poder acercarte a la persona que te gusta y decirle cosas de cerca, no hay nada más hermoso que el rico gusto que te deja un buen beso. No hay sensación más permanente.

Trato de instalar un concepto social de convivencia, entiendo que haya personas con algún que otro defecto químico en su cuerpo que le haga tener mal aliento pero creo que la mejor solución es ir al médico (pobre médico) y resolverlo, digo, por respeto a los demás.

Voy a dedicar un párrafo a las uñas sucias, largas o con pintura corrida. Sí llámenme maniática, díganme fanática (como ese hermoso lector que me cree una feminista fanática por mi última nota) la verdad me chupa un huevo señoras y señores. Estamos todos conviviendo y la verdad que ver a un hombre con las uñas largas salvando a los guitarristas, que me parecen desagradables pero al menos tienen un buen fin, me hace pensar que es merquero, que es un sucio medio raro que usa la uña para sacarse la cera del oído o rascarse alguna zona en particular con muchísima intensidad.

Va lo mismo para las mujeres que tienen el esmalte corrido desde hace tres semanas, una uña larga, la otra corta… ¿por qué? Es feo. Tiene significado y no es el clásico “No tuve tiempo” es un reflejo de vagancia y horror. Hablando de significados me gustaría entender qué significado tiene mi gran y tremenda obsesión con este tipo de cosas que suelen acecharme como un fantasma todos los días.

Las personas que me gustan me pueden dejar de gustar en tan solo 5 segundos si veo o siento algo de todo lo escrito previamente, soy una maniática, pero trato de que el contacto entre los seres humanos sea agradable, tenga rico olor. Que me den ganas de comerme o jalarme a la otra persona, no me resulta plan cerrar los ojos y contar hasta diez sin respirar hasta que termine el beso.

No he tenido la mala experiencia aún, y espero no tenerla nunca. Pero le pido a los que me leen que se pongan en la piel de una trastornada como yo solo por unos segundos y sientan lo hermoso que es poder disfrutar de esas pequeñas cosas como un buen beso con rico sabor, o una caricia con manos limpias y suaves. Una sonrisa bonita, limpia sin sarro viejo.

No todos somos tan normales, no todos podemos dormir con cualquier sábana, no todos podemos tocar el jabón en barra de los baños, no todos podemos compartir un vaso, no todos nos podemos agarrar del caño del bondi sin sufrir, no todos podemos mojarnos las medias y seguir como si nada hubiera sucedido y acá me van a mandar muy lejos pero no todos podemos compartir la bombilla del mate sin enjuagarla con agua entre cebada y cebada. PERDÓN.

Hablo porque se que no soy la única que sufre ante estos percances que nos presenta la vida. Así que a mis queridos compañeros de toc, compartan sus emociones por más locos que puedan quedar, no dejen de hacerle notas a sus amigos que hay pequeñas cosas que los transforman en seres desagradables.

Hasta la próxima.

Compartí, no seas paco