Los científicos han pasado años y años en averiguar por qué se forma el viento zonda y han logrado obtener varios resultados de porque el mismo se produce, aunque algunos de esos datos y resultados parece estar acertados, no es hasta ahora, que les traigo el verdadero motivo del cual logra este vientirijillo acapararnos en nuestros días menos inesperados.

Todos sabemos que cuando el viento zonda esta en altura es frío, ¿no? Y cuando baja el aire se pone caliente, trae dolores de cabeza, se nos cierra el pecho y demás. Alguna vez se han tomado el tiempo de preguntarse, ¿por qué un simple viento puede originar tantos males en mi ser? Esa pregunta me la solía hacer a menudo y decidí averiguar más sobre este fenómeno que nos acoge en cualquier época del año.

Todo esto se remonta hace unos 420 años aproximadamente, en lo que ahora sería la provincia de San Juan, a las orillas de la cordillera de Los Andes, donde nuestros queridos Huarpes buscaban piedras volcánicas con una forma muy particular, tenían forma de “huevos”, si parece medio loco, pero todo tenía una explicación. Era un trabajo de días y días, pero una vez que obtenían todas las que necesitaban, las acomodaban acostadas desde comenzaba la montaña hasta el piso, acá les dejo una gráfica.

Una vez acomodada todas esas piedras, las rociaban con aceite de tero, que es altamente inflamable y las prendían fuego para que tomaran una temperatura alta.

Cuando las piedras tomaban temperatura, nunca más la perdían, siempre y cuando no tocasen el agua, ellos sabían que en esa zona jamás llovía, ni una gota, entonces estaban seguros que nunca iban a perder temperatura de manera natural. Las usaban para hacer infusiones, con una piedrita de esa, calentaban 10 litros de agua en 1 minuto, era todo un avance, esta práctica la adoptaron durante décadas, en diferentes montañas de su zona trasandina, de lo que no se percataron, es que la montaña tomaba esa misma temperatura y no se podía bajar, ya que por dentro la montaña está formada de piedras volcánicas de mayor tamaño que las que ellos usaban y el exceso de aceite de tero quemado, generó una capa protectora que dejó a las montañas, ahora sanjuaninas, sin posibilidad de que la alta temperatura escape.

Como dije recién, el viento zonda es frío en altura, pero al ir bajando por la cordillera y precordillera empieza a aumentar su temperatura, ya que al tener contacto con las montañas calientes las mismas logran calentarlo. Pero vos me dirás ¿y por qué cada vez que hay viento zonda tengo malestares? El viento trae consigo toda la toxicidad del aceite de tero quemado, al respirar ese viento produce que nuestro organismo se empiece a sentir mal, por eso es recomendable quedarse en casa y tratar de no respirar ese viento tan toxico para nuestra vida.

Acá les dejo una imagen actual, de como quedaría la montaña Sanjuanina después del invento de sus pasados Nativos.

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