“Te juro que no te quería decir puta. Me salió en el momento. Estaba enojado” ¡Fua! Quién no escuchó eso alguna vez, ¿no?

El otro día esperaba el colectivo para ir a San Rafael. Como había llegado temprano, decidí hacer tiempo en el puesto de revistas frente a la plataforma 30. Ojeando acá y allá, di con un chiste en donde aparecía una caricatura del presidente de la nación cometiendo un “error” en un discurso. Me puse a hacer memoria y me di cuenta de que esta no era la primera vez que eso sucedía. Entonces la ficha me cayó de golpe: Mauri siempre dice lo que en verdad quiere decir.

Resulta que ya por los años 80’, un conocido lingüista de nombre Roland Langacker publica una obra titulada Fundaciones de la Gramática Cognitiva. ¿Qué tendrá que ver esto? Estarás pensando vos mientras lees esta nota. Para hacerla corta, el muchacho decía en uno de los postulados de su obra que uno siempre dice lo que en verdad quiere decir. Que los “errores” que cometemos por bocones o por hablar en caliente en realidad es la verdad de los pensamientos en estado puro.

Bien, nuestro presi Mauri parece ser un experto en este tipo de exteriorización. Basta revisar los videos de sus últimas apariciones para darnos cuenta de que acá se está hablando sin tapujo. Calentate el mate, que revisamos un par de frases.

Eh estudiado al máximo y estoy tratando de hacer lo mínimo, mínimo posible para tratar de que acompañemos todos juntos este proceso”.

Eso nos va a llevar a esa Argentina inmensa con oportunidades de trabajo y pobrez…progreso para todos”.

¿Qué, qué es esto de universidades por todos lados?”

Digamos, como para ir teniendo una idea.

Ahora, puede ser que también haya una gran capacidad del resto para hacernos los boludos. ¿Cuántas veces mandaste a cagar a alguien y cuando viste que te habías echado un moco tuviste que decir “no era mi intención”? ¡Sí, sí era la intención! Pero claro, queda menos mal decir que fue sin querer. Y tal vez estos ejemplos de la vida cotidiana no creen un problema para millones, pero no es motivo para no hacerse cargo. De última, vos lo dijiste en la intimidad y tenés que arreglar las cosas con esa persona sola. Pero cuando le estás hablando a un país entero como su representante electo, no podés hacer como si no pasara nada. Llega un momento en el que barrer el polvo bajo la alfombra te crea un bulto que te hace tropezar y se te cae la docena de tortitas por todos lados.

El punto acá no está en no hacerlo más, eso no creo que sea posible, el tema es hacerse cargo. Porque podes ser una persona caliente y decir lo primero que se te suba al marulo, pero después bancate la pelusa.

Tampoco hay que bancarse la bardeada del otro y pensar “pobre, lo dijo enojado/a”. Hay que darse cuenta que eso, ese comentario por más mínimo que sea, es lo que se piensa de verdad.

Qué le vas a hacer. La verdad es así de cruda.

Ahora, si te conviene más comerte el verso como pareja, compañero, familiar o ciudadanos del país, eso ya es cosa tuya. Los argentinos tenemos mala memoria selectiva y preferimos muchas veces las famosas “mentiras piadosas”. Ahí la cosa ya está en cada uno. Pero con elecciones encima, estaría bueno hacer un control antes de mandarte a huevo al cuarto oscuro.

¡Ojo! Esto no va solo para nuestro estimado Presi Mauri, eh. Basta revisar un par de artículos aquí y allá para darte cuenta que este fenómeno está en la gran mayoría de los partidos políticos. Pero uno no puede ser apolítico, porque la relación intrasocial con la política es una cualidad humana. Sí se puede ser menos ingenuo/a y comenzar a crear figuras de gobierno más serias. Y si te querés lavar las manos votando en blanco, se te multiplican los puntos de boludo/a.

¿Estabas esperando una prueba contundente para darte cuenta el futuro que nos espera? Ahí está frente a vos en las pantallas de los televisores y las páginas de los diarios. ¿Vos me preguntás si va a ser diferente? Ahí la cuestión me supera. Se me rompió la bola de cristal.

La excusa de “no era lo que quería decir” ya pasó. Está quemada. Hacete cargo vos, aquel y Mauri.

¿Más claro? Echale agua de la acequia.

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