5.35 a.m se me abren los ojos. En mi puta vida me había desvelado. No se si tenía que ver con las emociones de mierda que había tenido desde la mañana, con todo lo que había llorado, con la cantidad de almohadas, el calor, la ventana abierta o qué onda.

No podía volver a dormir y es raro en mí, yo soy de esas que se duermen en cualquier lado, desde la mesa de un restaurante hasta en el inodoro literalmente. El desvelo llegó al punto que me puse a ver el baile de Nancy Pazos en Bailando por un sueño disfrazada de Maléfica, Marcelo Tinelli fingiendo llorar… no podía sacarme de la cabeza algunos temas principalmente a Santiago Maldonado y todo el bardo por el cuerpo que encontraron en el río. No me lo podía sacar de la cabeza, lo mismo me pasó cuando encontraron los cuerpos de Majo y Marina con la pequeña diferencia que en ese momento tenía a mi novia para abrazarla y llorar.

Supuse al principio que era normal, traté de imaginarme cuántas veces escuché historias de insomnio y cómo mi mente en esos momentos decía que nunca iba a poder caer, porque yo amo dormir, es una de mis acciones preferidas en la vida tanto como garchar, comer o bañarme. El problema es cuando se empieza a llenar de pensamientos terroríficos y fantasmagóricos como deudas, la pendiente tesis, mi reciente separación, mi incierto futuro, el fin de semana, la poca plata, el trabajo que dejé pendiente, los arreglos que tengo que hacerle al auto y así sucesivamente hasta que el corazón empieza a latir un poco más fuerte, una sensación que da verdaderamente mucha mucha paja.

Del mismo modo en que vi a Nancy Pazos, me puse a leer todo lo que habían publicado del caso Maldonado y una vez más me sentí horrorizada por la viral ignorancia, falta de respeto que los medios nos vomitan, es cloaca en palabras. Las supuestas primicias de una persona desaparecida a quien su familia está buscando desesperadamente, otra vez más demostramos no ser una sociedad adaptada a las herramientas con las que contamos para evolucionar, nos superan ampliamente. Nos supera la información, nos supera la pelotudez de creer que todo es absoluto y cierto cuando no sabemos ni donde estamos parados.

Tipo 6 mi viejo se levanta a hacer pis, yo pendiente de que no se vaya a caer, no es que sea viejo pero por ahí medio dormido se tropieza y se quiebra, ya ha pasado 3 veces, la realidad es que a mi esas situaciones me paniquean a morir porque no se actuar bajo crisis o creo que no se y prefiero ni pensar. Muchas veces me dijeron que en los momentos de desvelo hay que escribir todo lo que se piensa, pero la verdad es que no estaba en modo filosófico o romántico bajo inspiración, estaba re caliente de bronca porque quería seguir durmiendo y soñando cosas hermosas que no existen.

Tengo que decirlo de una vez y dejar de vueltas para no herir susceptibles. Todo mi insomnio se redujo a lo que pasó con Santiago, sí. Ríanse, ódienme, díganme fracasada… pero no es solo que me trauma el hecho de que un pendejo de mi edad desapareció por “arte de magia” sino que el horror se encuentra en la cantidad de manos que tocaron el tema sin sentir compasión, la cantidad de personas que han hablado del tema olvidándose de la empatía que sentimos muchos que no tenemos un pito que ver con un partido político, la magnitud de poder que se maneja detrás de todo lo que nos cuentan.

¿Me siguen? Tengo miedo, me da terror que la ambición de poder llegue tan lejos y sea tan frívola de poder usar una desaparición como bastón para llegar a una meta. No hablo de un partido en particular hablo de todos los partidos, hablo de todos los medios de mierda que daban por hecho cosas que la misma familia pedía por favor que no se dijeran. Es una locura y somos parte de esta mierda, no se si a ustedes les pasa igual pero a mí me tiene mal. Me duele el corazón, me aíslo de lo que estoy haciendo flasheando que la vida es tan tramposa y arpía como bella y luminosa.

Necesitaba escribir esto porque como siempre digo, me considero parte de una generación bisagra que tiene el deber de dejar al menos un legado de cómo son las cosas hoy. No me refiero a decir quien es bueno y quien es malo porque para eso cada uno tiene su definición. Me refiero a explicar las diferentes versiones. Yo soy parte de un pensamiento que es fiel a una ideología adquirida 100% de la música, mis ideales los saqué de las canciones no de un partido político, pero de pendeja se me hizo difícil poder escuchar o entender que existían dos versiones para todo, dos o más.

Hoy escribo quizás temas “trillados” pero que necesito desenredar, necesito ir deshilachando todos mis pensamientos porque de modo contrario 5.35 los ojos se me abren y no puedo volver a dormir.

Me siento en la obligación de explicar que al menos yo, no siempre escribo para gustarles, no siempre escribo para recibir likes o ganarme un lector. Escribo para darle paz a mi cabeza, para poder ordenar un poco los sentimientos y las ideas y seguir la vida fortaleciendo lo que pienso y lo que transmito.

No quiero imponer una versión, no quiero decir que el que piensa distinto es un pelotudo, quiero solamente decir. Si todos encontraran el valor de la palabra, seríamos mucho más sanos. Tenemos que cuidar las palabras, tenemos que usarlas para armar desarmando. Me duelen las fotos de ese cuerpo, me duele la expresión de la burla. Siento y voy a seguir sintiendo frustración por Santiago Maldonado, espero que en su nombre y en el honor que merece su vida, se tome consciencia o al menos nos unamos en creer que hay ocasiones que merecen más que un minuto de silencio.

Q.E.P.D. Santiago Maldonado

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