“¿Qué es poesía? dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú”.

Gustavo Adolfo Bécquer

Il mio amore platónico

No es la primera vez que te sueño, no es la primera vez que me despierto pensándote, y espero que no sea la última. Tal es así, que hasta a veces espero encontrarte al cerrar mis ojos y apoyar mi cabeza en la almohada.

La noche anterior estaba seguro que te había soñado, pero no pude recordar, aunque estaba seguro de que fue algo esplendido, no sé qué habrá sido pero quería de alguna manera recodarlo, aunque sea imaginármelo y sentirlo una vez más. Eran las 23.15hs, ya había cenado, mi día había terminado, pero no quería irme a dormir sin antes hacer un último esfuerzo. Me dispuse a tomar una hoja en blanco, mi birome azul y tratar de trascribirlo en la forma que mejor me sale, en las letras.

Aunque fue en vano, lo único más en blanco que mi mente era ese papel en frente mío. Ya 23.50hs, sin ninguna idea clara, lo deje. Frustrado, decidí tomar mis zapatillas, tome mi remera y un jean a mano. Y me dirigí al lugar indicado, mi intuición me dijo que debía ir ahí.

En el camino no paraba de pensar, no concebía la idea de volverme a dormir sin haber podido imaginar ese sueño que me desvela.

Entre, ya todas las sillas levantadas sobre la mesa, aunque el mozo, conocido de la casa, me hizo señas para que me sentara en la barra. Como si me estuviera esperando, como si supiera a que vine…

-¿Café o ron?- me pregunto Tulio.

-Ron, una noche difícil.- Respondí con un suspiro al final.

-¿Mal de amores?- dijo mientras me preparaba el trago.

-Es algo medio complicado- dije, tratando de abarcar todo lo que pasaba de la forma más sencilla que me salía.

-Ya veo, a lo mejor solo le hace falta humedecer la garganta para que salgan las palabras.-Dijo, viejo zorro y sabio de Tulio.

No pude evitar sonreír, mientras de mi bolsillo sacaba la hoja que llevaba, aunque con el viaje apurado deje la birome en mi escritorio.

-Tome, creo que esta pluma le va a hacer de mucha ayuda.- Salvándome de mi predicamento.

-Gracia, Tulio. Solo será unos minutos a ver si puedo escribir aunque sea unos versos.

-Tómese su tiempo, vino al lugar indicado, y tiene los elementos indicados. Un Trago y una pluma, créame que algo va a salir.- Mientras me acercaba el ron.

-Gracias.- Repliqué nuevamente.

Deje recorrer un rato mi imaginación, mientras tomaba otro sorbo de ese ron añejo que me sirvió Tulio, con la otra mano agarra la pluma, y cerraba los ojos, y te pensaba, y me decía:

Todo me lleva a ti. Sos los versos inefables que me gustaría escribir. La poesía de mis estrofas, y seguramente serás inspiración en mis poemas.

Miro mi guitarra en las noches, y te pienso. Y te imagino. Me gustaría que fueras tú, y yo.Abrazando la cintura de ese cuerpo, de ese instrumento de cuerdas. Y en las noches acariciándote con mis manos, delicadamente. Hasta despertar música en ti.

Nos sé que tendrán esos ojos azules que me enceguecen, ni esa sonrisa delicada e inocente que me mata, ni esos rizos dorados que me deslumbran. A veces pienso que trato de buscar en algo, en cada cosa que hago, escribir, tocar música, leer, imaginar, trato de buscar algo que me inspire, algo que provoque eso que despertas cuando escucho esa armoniosa voz, no es una voz que sacude mi mundo, sino que lo ordena, no lo mueve, lo equilibra, no lo derrumba, le da vida.

Es en ti la ilusión de cada día. De encontrarte, aunque no nos veamos.De sentirte, aunque no pueda tocarte. Es la ilusión de evocarte, en mis días, en sentirte en todo lo que hago.

Puede que sea amor, puede que solo sea un sentimiento platónico, o ambos, o nada. Y solo seas un recuerdo que decidí erigir. Solo sé que me inspiras en mi vida, así de simple, y así de complicado.

En ese momento tome mi pluma, y escribí verborragico sobre mi hoja:

Así como la vida fuese un río que recorre las aguas del tiempo,  ese paisaje sería  la vida misma. Contemplando lo hermoso, lo bello de vivir, serás en el ese sonido melifluo que embellece aún más todo ese horizonte, y lo llena de calma. El canto del viento se convierte en tu voz. Y mis pensamientos se vuelven aves, que recorren ese viento, maravilladas por lo dulce y acogedor, vuelan libres. Hasta que enmudeces el paisaje con tu sonrisa. Y emigran hacia el ocaso de un cielo azul de lobelia, y se pierden, como yo me perdía en esos ojos azules cada vez que me miraron…

Y bajo las sombras de un sueño, mi pluma taciturna trata de escribir, enmudecida y perdida por la fría y apagada noche. Espera que se  asome tu sonrisa así como la luna, para alumbrar, para irisar de entre oscuridad, y en ese instante reverberan unas palabras escondidas en lo más inmarcesible de mi alma.

Termine mi trago, tome mi hoja, me despedí de Tulio mientras pagaba, y me dispuse a volver a mi cama.

Esa noche mientras conciliaba el sueño, esperaba volverte a encontrar, volverte a sentir, volverte a soñar…

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