Hace un par de años agregué a mi Facebook a una piba que me llamaba mucho la atención porque se veía bastante delicada y siempre veía sus comentarios picantes en las notas que yo escribía o en alguna que otra publicación de mis compañeros de staff.

Tiempo después de varias charlas y de desafiarla a que con su habilidad de “stalker” descubriera mi perfil del caralibro real, intercambiamos números de WhatsApp. Los mensajes fueron subiendo de tono, hasta que llegaron a un nivel extremo. Entonces me contó que era sadomasoquista. Yo casi me infarto. Así que decidí entrevistarla. ¡En un lugar bien público, a la vista de todos y de día! Esta piba era un personaje exquisito de Mendoza y no se me podía pasar. Le pregunté si nos podíamos juntar para hacerle un par de preguntas más bien personales, accedió y pactamos la fecha, hora y lugar para la reunión…

Era martes, tipo cinco de la tarde y nos vimos en un café de la calle San Martín. Cuando llegué tuve que esperarla porque vivía lejos y acababa de salir del laburo. Yo ya no daba más de ansias por conocer a esta mujer. Entonces llegó… flaquita y pálida, con pelo corto, cínica y delicada. No sabía bien como era su nombre real, porque también usaba una cuenta fake. “Juana” me dijo riéndose avergonzada.

Le invité un café y empezamos a hablar, lo que más me interesaba era saber cómo esta mujer, con esa estampa de inocencia, había incursionado en el sado. Entonces empezamos la entrevista…

¿Cómo descubriste el sexo?

Fue con mi primer novio, yo era virgen y él practicaba la sodomía…, con algún que otro aire sadomasoquista.

¿Sodomía? ¿Qué es eso? ¿Le pintaban los latigazos y la violencia?

Sexo anal flaco – respondió con tono delirante y rebajador – se inventó en la antigüedad y se hacía entre hombres principalmente.

¿Por qué no optaste por el sexo tradicional?

Mi primer novio me había hablado del sadomasoquismo. Él tenía 17 años y yo 15, él estaba con las hormonas a full y yo ya quería probar, no me interesaba ser una preadolescente. La iniciativa la propuse yo, le dije que quería seguir manteniendo mi virginidad vaginal pero que quería coger. Y bueno, se dio. Me contó del sado y me dijo que yo tenía varias actitudes que me relacionaban a eso. Desde esa vez nunca más me pude acostumbrar a una relación sexual corriente.

¿Qué usás para practicarlo? ¿lazos, sogas, algún látigo, vendas para los ojos? (Necesitaba una ducha de agua fría)

No me gustan las cosas típicas que usan pelotudas que creen en las 50 Sombras de Grey, yo uso lo que tengo a mano; la tanga, el corpiño, desodorantes y cualquier otra cosa “doméstica” que te podás imaginar. A mí me das un baño, una silla y un par de elásticos y al tipo le dejo una marca para que tenga rato de no olvidarse de mí… – respondió segura mientras se reía y se mordía los labios haciéndose la desentendida.

¿Tenés algún gusto en particular?

¿Que qué es lo que más me gusta? ¡Lloro! ¿tengo que elegir una sola cosa? – rió irónica – Me gusta estar empapada de saliva del tipo, pero no de esos que te cagan a escupitajos, si no de que te haya chupado hasta el alma y literalmente te deje hecha sopa. Me gusta chupar antes y después, y trago… las que no tragan son unas pelotudas – aseguró mientras abría la boca – Pero uno de los momentos que más me gusta es cuando acaba el tipo, yo arriba y él acostado, con la vista fija en mi vagina o mi cola, dependiendo del hombre obviamente, y mientras acaba es genial, porque la mayoría como que se empieza a contraer para no terminar hasta que no dan más y sueltan todo. Y me lanzan unos suspiros que me explotan de placer… ¡Dios, se las seguiría chupando eternamente!

¿Tus amantes son todos tipos experimentados?

Siempre he estado con tipos más grandes que yo y suelen tenerla un toque más clara, si no, no pierdo tiempo. Si no me vuela la cabeza y no me genera algo especial más allá del sexo pero sin llegar a una relación, no pierdo el tiempo. Me encantan los tipos divorciados y a veces con hijos.

¿Pero los tipos se arriesgan? ¿Cómo les das la seguridad de que no se van a meter en un quilombo?

Jajajajaja y ellos también, posta, son paranoicos, pero es por una situación morbosa evidentemente que me dan cabida. Y como soy algo malvada, yo decido cuántas veces cogérmelo, a lo sumo llego a tres veces. Se ponen pesados y quieren seguir con los encuentros; empiezan a insistir, pero no me joden mucho, porque me tienen miedo. Soy poderosa, fin. Soy dominante dentro y fuera de la cama.

¿Dominatrix? – pregunté riendo nervioso sin entender una goma.

No me gusta ni cinco que me digan “Dominatrix”, pelotudo, basta con eso, todos me dicen así, soy dominante y punto. Para mí es fácil, todo es un viva la pepa y a coger se ha dicho, pero como a ellos los puedo cagar, terminan sometiéndose ante mis encantos, jaja.

Ahora me encanta el marido de una compañera del laburo, pero no sé si deba meterme ahí, es conocida y me parece que no da. Además, cometería el peor pecado de todos: la hipocresía. Siempre he odiado a los infieles, independientemente del sexo.

Igual ya me he cogido hombres grandes, con hijos y son los más sumisos de todos, son delicados con una mezcla de calentura y dulzura, podría decirse que está el latente morbo de “vos podrías ser mi hija”.

Entonces decidí seguir con mi entrevista… ¿Qué es lo más loco que has hecho?

Jajaja, siempre me preguntan eso todos los flacos, es increíble la curiosidad colectiva por una tontería así. Pero creo que ha sido hacer pequeños tajos en los dedos y en las muñecas y luego chupar algo de su sangre. Sabe muy bien, deberías probarla algún día.

¿Cuál es tu fantasía más intensa?

Coger con Marilyn Manson, Steven Tyler y Ciro Pertusi. A los tres los sodomizaría. Fuera de eso, y porque no puedo quedarme sólo con una fantasía; ahorcar hasta la muerte a alguien mientras tenemos relaciones e instantáneamente tirarme desnuda de un edificio. Suena a locura y no creo llegar a concretar.

¿Mezclás drogas y alcohol con el sexo o preferís estar totalmente consciente?

No me drogo por nada del mundo, no estoy a favor de flashear con cosas que alteren al Sistema Nervioso… sin embargo, algunas veces me han propuesto echar cerveza en la boca para que caiga por el resto del cuerpo, o en la cola.

¿Hay un circuito under sado en Mendoza?

No, o al menos que yo conozca no. Mis encuentros son acordados entre “amigos de” o por Tind…, el sitio de encuentros con la llama rosita, jaja.

¿Te has enamorado alguna vez de un amante?

Jamás. Sólo he llegado a sentir gran afecto y con el tiempo las ganas se pierden.

¿Te han ofrecido guita por sexo?

No específicamente por sexo… Sí por sesiones de fotos o vídeos un poco subidos de tono. Pero nunca es para un público grande, sino para un grupo de amigos feticheros.

¿A qué le dirías que no?

A ser sumisa y a las minas.

¿Cómo te ves en 20 años?

Hmnn… Creo que me veo siendo toda una señora. No quiero casarme ni tener hijos, jamás soñé con eso. Pero quizás sí con una pareja estable que tampoco guste de las crías y al contrario, que las odie.

Ojalá.

Yo estaba que no daba más, ella me miraba y se reía, me había dejado loco, me dejó knock out como piña de Mayweather al choto de McGregor. Y en ese momento, interrumpió la charla y me dijo que se tenía que ir – Tengo que volver a mi casa, vivo aún con mis viejos.

Me dio un beso en la mejilla y la vi como salía. Yo quedé tratando de no morirme de un paro ahí en el café, mientras tomaba temblando de mi taza. En eso me vibró el celular y me llegó un mensaje de ella.

Creo que me va a doler… pero voy a ser feliz.

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