Muchas veces insultamos como condenados, es normal entre nosotros los argentinos (y más que nada los mendocinos) tirar las mejores puteadas del mundo.

Es sabido que somos expertos en puteadas a nivel mundial, esa guarra y asquerosa forma de insultar hasta a la madre de un amigo y re contra re cagarnos de risa de esa situación. Porque hoy el “sos un hijo de puta” es un halago, es algo cotidiano y folklórico que nos caracteriza como argentinos.

Pero la pregunta es ¿de dónde mierda vienen estos insultos? Bueno, yo les voy a contar de donde vienen algunos. Hoy el más mendocino y chuncano de todos es el “tonto culiado” y les voy a contar de donde viene.

Resulta que hace unos 7 años más o menos, un pibe al que no vamos a nombrar (para proteger su identidad) iba por la calle Godoy Cruz y se le acercó un nigeriano de nombre “Mobutu” a venderle rolex truchos. La cosa es que al pibe le gustaron los relojes pero no tenía un mango en ese momento, entonces Mobutu le paso su número y coordinó con el pibe para juntarse. El pibe era conocido por los amigos por ser muy rata (imagináte que le iba a comprar un rolex trucho al viejo para su cumpleaños, un garca mal) y se la tenían jurada. Lo que vino después fue lo peor.

Bueno, la cosa es que quedaron para ir a tomar una cerveza en un kiosco del centro. Lo que no sabía el pibe es que a Mobutu le gustaban los nenes, pero no se lo contaba a nadie y era muy precavido para hacer esas cosas. Lo peor es que Mobutu era activo y como todo africano parecía que andaba tomando mate para todos lados (por el termo).

Imagen ilustrativa de cómo era Mobutu

Ese sábado se juntaron y cuando el pibe fue al baño, Mobutu aprovechó y le metió tres pastillas de rivotril en la cerveza. Claro, imagínense que el pibe se mandó la cerveza y quedo adobado como para el horno, entonces Mobutu alegando que su amigo estaba ebrio se lo cargó en un brazo y se lo llevó a su departamento.

De mas esta decir lo que pasó, el pibe quedó internado en terapia intensiva. La cosa es que Mobutu, con eso que tenía, le toco algún nervio de la columna. Lo dejo como Leonardo Di Caprio después de tomarse las pastillas en el lobo de Wall Street y con el ano hecho una raba.

Cuando salió de terapia intensiva fueron todos los amigos a visitarlo porque había estado grave y casi al borde de la muerte. Lo malo es que fue el gordo Alberto a verlo con los pibes. Todos sabían que el gordo Alberto se la tenía jurada porque nunca había puesto un mango para los asados. Obviamente los pibes no pensaron que el gordo hijo de puta se iba a vengar en esa situación de mierda. Pero paso…

Cuando el gordo Alberto vio al pibe balbuceando, moviendo torpemente las extremidades y colgado de espaldas con un pañal (por que no se podía contener) entró y explotando de risa grito “mírenlo al tonto culiado”, ¡para qué! Todos los hijos de puta de los amigos tiraron los carteles de aliento y se entraron a cagar de risa hasta el punto de mearse. Se dice que del pibe se escuchó algo así como “argggorrrrdo deeerrrr mirrrrrda yeee llaaagrrr purrrrrrtaaa qrueee treseee parrrioooo” lo que más hizo tentar a los amigos.

Bueno, obviamente el pibe se mejoró después de varios meses de tratamiento y volvió a la normalidad, ya dejaron de decirle “tonto culiado” solo a él y empezó a hacerse popular el insulto.

Lo último que me llegó es que el Mobutu fue deportado a Nigeria y que el pibe se fue en búsqueda de él, no por venganza, sino porque aparentemente le termino gustando algo de África y su gente.

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