No podía sacarme a Valeria de mi cabeza. Me dormí pensando en ella, y ella fue lo primero que pensé al despertarme. Me vestí rápido, se me había hecho muy tarde y ese día tenía una reunión a primera hora con unos clientes importantes.

Eran las 11.24hs. Los minutos no pasaban más, sentía que la aguja del reloj no se movía, o se hubiera quedado dormida, como yo. A las 12.07hs por suerte terminó la reunión, se fueron medianamente conformes con la charla, pero eso me bastaba. “Ojalá pase rápido lo que queda del día, encima me siguen llegando audios de mi pareja, no los pienso escuchar, ya suficiente tengo con los whatsapp del grupo de trabajo y la facultad”, pensaba.

Esa noche después de hablar con Vale olvidé poner el celular a cargar, y no tenía ningún cargador en el trabajo. Tuve que esperar a llegar a mi casa para cargarlo, se me apagó antes de las 15h.

Llegué a mi casa, me desvestí lo más pronto posible para dormirme un rato la siesta, estaba exhausto y mi cuerpo me lo pedía urgente. Dejé el celular cargando, y a la segunda cabeceada ya estaba conciliando el sueño.

Me desperté desorientado, como si hubiera sido otro día, eran las 20.33hs, creo que me pasó bastante la hora de la siesta. Pero bueno, aproveché para ponerme a leer un libro nuevo que había comprado hace un mes.

Me quedé leyendo hasta las 22.15, paré para comer algo y mirar el celular un rato. Esa noche me quedé mirando Instagram, esperando ver alguna historia nueva de Valeria, pero no hubo caso. Dejé el celular al costado de la cama mientras veía televisión relajado. Pero ella seguía carcomiéndome la cabeza, no sé qué era ese sentimiento, no podía describirlo. Quise tomar la iniciativa y subí una historia yo, con una frase de la cual sabía le iba a importar, la iba a tocar, la iba a hacer entrar en duda de muchas cosas.

Y así, en menos de 15 minutos, alguien me envió un mensaje respondiendo esa misma historia. Podía intuir que era ella, o deseaba que fuera ella. Y así fue, era Valeria. Y tuvimos una charla que no me la olvidaré por un tiempo:

– Ayy, esa frase me dio justo en el corazón – dijo Vale – Haciendo referencia a mi historia en Instagram.

– Si, a veces creo que a todos nos pasa eso, tarde o temprano algunos se terminan dando cuenta, pero entre más tarde más duele…- Se quedó unos segundos sin responder, hasta que mando una carita triste.

– ¿Sentís que te está pasando eso, Vale?

– Mmmm, no quiero hablar de eso. – respondió en seco. Pensé que había sido mala idea tocar un tema que le pudiera incomodar. Pero después me escribió.

– Hoy estuve pensando en vos – Y solté un suspiro, por un momento no supe que responderle.

– Apaa, ¿algo bueno o malo?- escribí

– Algo…

– Jaja, ¿algo? – me carcomía la intriga.

– No sé cómo decirlo, creo que algo bueno. Espero…

No sabía si decirle que yo también había estado pensando en ella, que no podía dejar de pensar en otra cosa en todo el día, traté por un momento de encontrar en las palabras más adecuadas, le escribía, mientras tanto ella me puso un. – Te estuve stalkeando, me pareces lindo. No sabía si decírtelo o no…- Sentí como las pupilas se me dilataban al leer semejante declaración. Tuve que borrar todo el testamento que había escrito para decirle algo después de eso.

– ¿Lindo yo? ¿Seguro que era mi perfil el que viste?- dije, haciéndome el gracioso.

– Si tonto, era el tuyo. Pavo…

– Gracias, me vas a alegrar la noche si me seguís diciendo cosas lindas.

– Ahora te toca a vos decirme cosas lindas…

– Mmm déjame pensar – tantas cosas me gustaría decirle pero me limite un poco y seguí…

– Que tenes una mirada dulce, una sonrisa hermosa, y unos ojitos marrones claros tan lindos que no los podría dejar de mirar…

– Awww, sos un tierno ¡¡Gracias!!

– Si tuviera esos ojitos cerca de mí… -seguí escribiéndole.

– Mmm, ¿Qué harías si los tuvieras cerca?…

– ¿Si los tuviera cerca? ¿Cerca cómo?

– Cerca como si estuviera alado tuyo en este momento.

– Si te estuviera cerca ahora estaríamos acostados…- y me imaginé un mundo, un mundo con ella al lado mío.

– ¿Y qué me harías?…

– Te miraría esos ojos que me gustan. Hasta tenerte tan cerca y sentirte, sentir tu calor.

– Me vas a hacer acelerar el corazón, y calentarme…

– ¿Seguimos la charla? – dije, ya me estaba encantando la conversación.

– Sigamos… Me gusta, ¿y que me harías si me tuvieras bien de cerca?- retrucaba Vale

– Mmm, ¿Arriba o abajo?

– Lo dejo a tu criterio.

– Te miraría hasta sentir esa boquita, y en ese momento te agarraría de esa cintura tuya, y… ¿Puedo bajarlos?

– Ayyy siii.

– Te los bajaría suave, para sentir cada centímetro de tus piernas, y subiría despacio para volverlas a sentir, recorrería esas piernas, hasta llegar a tus hombros, pasando por tu cintura, por tu espalda, y te dejaría abajo mío.

– Ayy, y yo te agarraría esa espalda mientras estas arriba mío, así no soltas.- dijo Vale, ya se estaba sumergiendo en la charla.

– Te gusta, ¿Sigo?

– Por supuesto, acabemos.- Dijo ella, no sé si en doble sentido, pero me calentó aún más.

– ¿Y que más me harías? Quiero sentir esa boquita tuya sobre la mía.- escribía Vale.

Continuara…

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