Ya es normal, cada vez que abro el Instagram me pongo a ver las historias, realmente hay cosas que me interesan y me tomo un tiempo para verlas. Pero hay algo que no podemos negar, Instagram se ha convertido en una especie de segunda vida, he visto historias de absolutamente todo lo que hacen en el día. ¡Loco dejen de joder! Es una red social, no es la vida misma.

Voy a enumerar a estos “instagramlotudos” que podemos encontrar en las redes.

La que pone fotos de sus hijos

Primero, me parece que es innecesario exponer a tus hijos en una red social cuando te siguen 25621 pajeros que te escriben “hermosa” y “pásame tu numero bebe” a cada foto que subís.

Cualquier situación es motivo de armar una historia, le sacan una foto al nene haciendo caca, ponen la hora y lo publica, pero déjate de joder por dios. Está bien que las fotos desaparecen, pero no seas tan hija del demonio y deja al pobre niño en paz.

Y lo peor de todo es que te encontrás con una foto de la mina prácticamente en bolas y cuando cambia la historia vez a los pibes jugando a la rayuela. ¿Pero qué carajo les pasa?

Fotos de mascotas

Acá entran un solo tipo de espécimen que importa, me parece simpático que subas historias de tu perro o tu gato, la verdad son seres simpáticos. Pero hay una raza en especial de perros (aunque no los considero perros) que resaltan de las demás en las fotos. Los caniches, perros de mierda.

Suben fotos e historias de esas ratas mutantes cuando las llevan a la peluquería, cuando les ladran a los vecinos, cuando lloran porque no les das bola, cuando mean en el árbol del patio y lo peor de todo es cuando hacen ese video que acerca la imagen con música de suspenso. ¿Qué suspenso va a dar un puto caniche?

El hijo/a de puta que sube fotos de lo que come

Lo que realmente me enoja acá es que estoy a puro fideo y milanesa de pollo y estos malditos suben fotos del asado que se están por clavar, la soberana conciencia de tu tía.

La verdad que me da ganas de patearles la cabeza, no quiero ver las fotos de tu paella llena de mariscos cuando son las 9 de la noche y yo comí una ensalada de tomate en mi trabajo, no quiero ver el lechón que te vas a clavar a las 10 de la mañana cuando estoy tomando el té con galletas de agua. En fin, no suban fotos de comida hijos del orto.

Las historias en el gimnasio

Primero que nada, gimnasio y no gym, estamos en argentina, no es Estados Unidos. Suben historias tirándose de positivos y alentando a todo el mundo a que hagan ejercicio cuando muchas veces pienso que pagan $600 para sacarse fotos en el espejo con las maquinas atrás de ellos.

No soy malo, pero no me calienta que vayas al gimnasio, hacélo y se feliz. Pero no me subas fotos cada 3 minutos. A nadie le interesa verte ahí haciéndote el trabado cuando recién llevas dos semanas porque terminaste de cursar y querés bajar treinta kilos en un mes para llegar al verano hecho un Ricardo Fort, la pija loco.

El que sube fotos del auto

Decime que tiene ese cacharro para que lo metas en una historia de instagram. Le sacan fotos a un 147 chocado por todos lados y le ponen #MiFielCompañero.

Acá voy a ir al cogote, simple y directo. No seas tan virgen mi hermano, son 4 ruedas y un motor. No es un Ferrari que vos puedas andar caretrando por todos lados. Es un Europa bajado, con luces led azules, sin escape y que no se puede el orto.

El/la que se hace el rico/a

Acá es cuestión de personalidad, no subas fotos o boomerang tuyos haciendo caras chotas y diciendo “buenos días”. No hagas historias preguntando que te vas a poner en la noche, a nadie le interesa hermana, te van a ir a ver el orto aunque no lo quieras.

En las mujeres zafa un poco (pajero modo on) pero en los hombres es de pelotudo. Un vago que sube fotos tirando facha es un gil, de acá a Marte. El macho peludo, lomo plateado, pelo en pecho sube historias con los vagos tomando birra y fernet. No sube fotos haciendo pico de pato, ridículo, si no te la comes tenés los cubiertos en el bolsillo.

Los que muestran su día a día

El que sube historias en el micro a las 7:30 “llegando al trabajo”, otra a las 8:00 “ya llegue”, otra a las 8.30 “tomando café”, la de las 9:00 es una computadora con un escrito “trabajando”. A lo que voy es que aburre, me haces perder 3 segundos de mi vida con esas historias pelotudas. Y si le pone el “ing” es doblemente pelotuding.

En vez de sacar fotos ponete a laburar mejor, a tu jefe lo tenés podrido y está a 3 estados de instagram de meterte una pata en el culo y dejarte en la puta calle.

Y vamos a terminar como siempre, tirando una reflexión:

De vez en cuando no está mal subir una historia, pero no es de una persona sana subir 25 estados al día, pero ojo, lo peor no es eso. Lo peor es la gente que combina todo lo que explique más arriba, yo conozco a varios. A lo que quiero ir, ¡tengan algo de dignidad!

Compartí, no seas paco