Aradia tiene 40 años y es de Belgrano, Buenos Aires. Le gusta la mitología, la magia, leer y pintar. Muchas veces la veo en facebook subiendo fotos con sus plantas, o una selfie antes de irse a dormir. Es como cualquier mujer de su edad, excepto por el hecho que ella no nació así, ella lo eligió. Además es artista plástica, diseñadora editorial y primera oficial de reserva trans del ejército argentino.

Creo que queda a la vista por qué su persona llamó mi atención. Curiosa por conocerla un poco mejor, fue que se me ocurrió hacerle una entrevista. Para eso y para aprender un poco más sobre la vida de las personas trasgénero.

En una sociedad donde la diversidad está cada día más integrada, está bueno hacer un pequeño esfuerzo para para entender mejor a las minorías y poder ser respetuosos y empáticos al momento de integrarlas.

Para empezar una pregunta que muchos nos hacemos al momento de referirnos a una persona trans. ¿En cuál caso se dice “un hombre trans” y en cuál “una mujer trans”? Digamos, ¿se toma como referencia el género “de partida” o de “destino”?

Se toma el destino o más bien la intención de la persona. Por ejemplo, yo soy una “chica transgénero”, porque nací con el sexo masculino biológico y estoy transicionando al género femenino. Los “chicos trans” son mujeres biológicas que transicionan al género masculino. Pero también hay transgéneros que no se identifican con una figura totalmente masculina ni totalmente femenina, estos son los “trans no-binarios” y prefieren utilizar pronombres neutros o indefinidos, o incluso llamarse indistintamente con cualquier pronombre.

Ahora se considera persona “cisgénero” a las personas cuyo sexo biológico coincide con su identidad de género autopercibida, y “transgénero” aquellas cuya identidad de género no coincide con su sexo biológico. Por otro lado están las personas “intersexuales” que son manifestaciones biológicas de la androginia y el hermafroditismo.

¿Cuál es la diferencia entre identidad de género y orientación sexual?

Existen tres aspectos que hay que considerar independientemente para entender por completo la sexualidad de cualquier persona: Sexo biológico, orientación y género.

Nuestro sexo biológico es cómo nacemos. Nuestra identidad de género, en cambio, se va construyendo y puede o no coincidir con nuestro sexo biológico. Depende de muchas cosas como la crianza, el medio social, la predisposición biológica y más. La orientación sexual también es independiente y puede estar o no relacionada con tu género o tu sexo. Tiene que ver con el modo que experimentás atracción sexual por tus semejantes, depende de tus relaciones emocionales, personales y físicas.

Después cada persona es única y existen miles de posibilidades para combinar estos tres aspectos. Por ejemplo podés ser un hombre “cis” y ser homosexual, o ser una chica trans lesbiana, o ser un chico trans heterosexual, hay de todo.

¿Cuál es la diferencia entre una persona trans y un travesti?

Un travesti es un hombre que se viste de mujer, que por lo general no se considera a sí mismo una mujer. Se perciben a sí mismos como “femeneidades” pero no como “mujer” en un sentido total, interno y externo. El trans en cambio hace un esfuerzo consciente, y realiza las operaciones corporales de adecuación necesarias para transicionar de un género a otro. El tratamiento con hormonas, por ejemplo, es propio de los transgéneros.

De todas maneras hay discusiones al respecto. Puede ser considerado un término despectivo hacia un trans reducirlo a la condición de “hombre vestido de mujer” o transformista. Cuando la vida de todas las personas pasan por muchas más cosas que por el vestido.

¿Existe alguna predisposición biológica que condicione a las personas trans, por ejemplo, cuestiones hormonales?

Yo creo que en muchos casos sí, por lo menos cuando hablo de mi propia experiencia.

Nací con un problema hormonal, no tuve sexo masculino desarrollado hasta los 6 años (criptorquidea) y tuve que recibir mucha testosterona para poder desarrollarlos. Claramente yo tuve cierta predisposición hormonal siempre. No afirmaría que es así en todos los casos, pero he conocido much@s trans, sobre todo aquellos cuya transformación fue más radical, que me mostraron que sucede a menudo.

Si partimos de la base real que las hormonas participan en el desarrollo del sistema nervioso en todo su crecimiento embrionario entonces podemos pensar que cualquier desequilibro en esto es causante de consecuencias particulares, incluso en el comportamiento. En mi caso, siempre mi cuerpo fue más femenino que masculino. Me costaba mucho encajar en los parámetros masculinos de hábitos, gustos y comportamientos. También, cuando inicié el proceso hormonal de transición, mi cuerpo se adaptó rápidamente y tolero las hormonas femeninas. Esto indica cierta predisposición natural, sé que a otras personas les cuesta mucho tolerar el tratamiento hormonal y no siempre obtienen el efecto deseado. Me considero bendecida por la Gran Madre Cósmica por mi cuerpo andrógino.

Continuará…

Para encontrarla:

 

Para seguir leyendo:

Blog sobre temas de identidad de género

Manifiesto de la mujer trans

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