Ser intensa, es como pasar los limites del sentir. Es un exceso de pasión ante ciertas situaciones cotidianas o no. Es sentir un poco mas fuerte cada emoción o sentimiento que tenemos, y dejarlo que se aumente en vez de controlarlo. Es como cuando nos enojamos que nos encarnizamos… pero con todo tipo de sentimientos.

Me encuentro agitada; De tanto pensar, creer y soñar.

“El crecer como mujer y persona no termina nunca” me he puesto a pensar, en esos momentos en los que no doy mas o en los que mi cabeza intenta no explotar. Sé que es algo pasajero pero crónico… en los días que las presiones y responsabilidades me sofocan, al punto de extralimitar mi mente.

“Meditá”, “hacé yoga”, ¡boludos! ¡Ya lo he intentado! Pero hay algo que se escapa de mis manos como el agua, quizás sea el tiempo (puto tiempo). Sin embargo, también soy una piba a la que le gustan los desafíos, me desafío a mi misma a seguir avanzando pese a los momentos de mierda que vivo todos los días.

Si en algo me ha ayudado el feminismo, es a sobrellevarme a mi misma en este concepto de “desconstruirse para volverse a reconstruir” y tratar que la agitación o intensidad sea un poco mas leve, mas liviana.

Lo malo es que soy apasionada en cada aspecto de mi vida, en la agitación, en el amor, en la bronca… le pongo pasión a TODO. ¡Venga! Que la pasión no es 100% buena, ya que desgasta energías que son necesarias y mezcladas con la agitación se vuelven “in-con-tro-la-bles”.

Por eso yo les digo, a usted amigx… si va a agitar o ser intensx, que sea agitándole a su equipo de fútbol o a la yuta para que no sea tan paca, y no le agite a los momentos innecesarios donde la PUTABIDA nos pone a prueba.

Evangelio según LadySucubo: ¡No seais intensxs!

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