Buenos días per tutti, he vuelto luego de un tiempo sabático para contarles sobre un grupo de personas a las cuales hace tiempo debería haberles dedicado una nota.

Si, como lo dice el título, son las jugadoras de hockey, mejor nombradas como “Las hockeylotudas”.

Durante mis años de vida, tuve el placer de jugar este hermoso deporte, pero desafortunadamente el ambiente deja mucho que desear en muchos clubes, ahora voy a proceder a contarles un poco de estas muchachas.

Las hockeylotudas son esos especímenes con apellido compuesto que tienen pelo rubio hiper largo hasta la cintura y van a colegios hiper caros tipo “Saint Adrews College for girls and Boys who doesn’t read well”, alias “San Andrés”; “Saint George”, alias “San Jorge”; o algo un poquito mas top, “El Portezuelo” y se compran sticks (palos de hockey) de fibra de carbono marca Adidas, Malik o TK que les salen una fortuna y te dicen: “Ay me tuve que gastar $10.000 por el stick para que me dure dos partidos porque los hago bosta”. De más está decir que siempre hacen alarde de sus gastos, poniendo en evidencia que pueden derrochar furtivos montos de dinero, porque cuando uno no puede comprar, no compra o busca otras opciones.

La mayoría son de familias adineradas, provenientes de familias ultra católicas o del Opus Dei, tienen 80 hermanos y se movilizan en ambientes chetos, para ellas irse a Europa de viaje es un vuelto y siempre cuando van a entrenar llevan sus buzos GAP o de Disney para que venga la piba de barrio y les pregunte: “¡Ay! ¿A dónde fuiste?” y así, la Mili, Pili, Pipi, Pupi, Consu en cuestión las mira con un poquito de desprecio diciendo: “A Miami…”.

Sus looks son un tanto semejantes entre sí, todas usan aritos de perlas en las orejas, plataformas tipo Frankenstein, un rodete o cola bien alta, después de entrenar se calzan las Crocs con medias, usan esas gargantillas (Chokers) que parecen collarines ortopédicos y para ir a la facultad se lookean como para ir a bailar.

Las Hockeylotudas van casi todas a las Universidad de Mendoza, la mayoría tiene papá abogado o escribano, por lo tanto, heredarán un imperio enorme sin mover un dedo y pueden aprobar con el solo apellido.

Muchas no han pisado ni un bondi, ya que les regalan sus super autos o camionetas, de paso es la típica minita que va escuchando Rombai, Marama o Jimena Barón, hablando con su iPhone planeando como va a ser la salida a Nikki (El sustituto de Black Jagger), con la previa en el country del Dalvian o Palmares junto con los rugbylotudos.

La hockeylotuda es la que te menosprecia si no vas de viaje al exterior, si no vas a un colegio o universidad caros, te tomas un bondi o no vivís en un country a todo orto… Es la que se va de vacaciones a Brasil o a Reñaca con sus amigas y se comportan peor que un vago, mientras que los padres se jactan de que son unas lindas y tranquilas princesas.

En las vacaciones hacen previa para ir a “El Castillo” y se la pasan en el after beach con la trenza y la tobillera de conchas marinas que tan poco originales son, siempre toman “Corona” porque es lo top, nunca toman una birra inferior, se la pasan en el sector 5 con sus lentes “Hippie chic” con el alambre metido en el medio, la coronita de flores y la malla con voladitos, todas vestidas iguales, como clones, y ojito con juntarse con pibes de estatus inferior, sería un pecado.

Sus redes sociales están embadurnadas de fotos con sus amigas en algún casamiento o boliche top, o tomando sol en donde todas ponen: “Que diosa amigaaaaaaa!” y muchos emojis de bombas y corazoncitos, el problema es que como pesa 4 kilos mojada, es diosa, si una mina curvilínea pone la misma foto, es una calienta pijas que no tiene respeto por la moral pública ni estética visual.

Algunas no juegan a nada, pero es un mérito llevar el palo en la mano, literal. De más está decir que hay muchas pibas que juegan al hockey y que admiro con todo el corazón, pero hay otras que dejan mucho que desear.

Compartí, no seas paco