– Por supuesto, acabemos. – Dijo ella, no sé si en doble sentido, pero me calentó aún más. Se me incendiaba la cabeza con tan solo pensar, imaginarme la situación, tenerla, sentirla sobre mi cuerpo y explorar cada parte de su piel, sus lunares, sus tatuajes… Me volvía loco.

– ¿Qué te haría? Tendría que hacer un largo viaje hasta llegar a esa boquita tuya.-Dije.

– Me gustan los viajes, cuando quieras. ¿Cuál sería el recorrido?- decía Vale.

– Antes de empezar el viaje te desprendería esa blusa tuya, como peaje para empezar…

– Con todo gusto, es toda suya.

– Empezaría por donde nos quedamos, en esa cintura, pero ahora el camino es cuesta arriba. Deslizaría mis manos despacio por tu cintura, seguiría incluso por tu espalda y subiría hasta tocar tus hombros, y las dejaría ahí un rato…

– Mmmm, ¿y qué más? Seguí…

– Y ahora haría la primer parada, mientras mis manos siguen ahí quiero sentir el calor de tu pecho con mi boca…

– Ayyy me vas a volver loca así… Adelante, mi pecho esta prendido fuego. Vas a tener que humedecerlo para bajarme un poco la temperatura…

– Con gusto, te doy unos besitos bien húmedos mientras subo…

– ¡Ayy si!, eso me encanta- escribía vale junto a unos emojis de fuego y unos corazones.

– Ahora subo, hasta tu cuello, ese hermoso cuellito tuyo. Te besaría cada parte, mientras siento tu aliento en mi oído, y escucho como soltas ligeros gemidos de placer, de excitación…

– Me calentas demasiado, no lo puedo disimular, y quiero que lo sientas tanto como yo.- Contestaba Vale. La charla ya me quemaba cada parte de mi cuerpo y sentía un calor recorriéndome más y más. Y seguí.

– Quiero que me digas algo al oído, Vale.

– ¿Algo cómo?

– Lo que te salga…

– A mí no me saldría algo delicado y poético como lo que me estás diciendo…

-No importa, algo que te salga de adentro. Dije, para que se soltase más en la charla.

– Lo mío es más sucio, ¿está bien?- Dijo, y me imagine un mundo entero.

– Muy bien, lo que guste está perfecto.- contesté, tratando de no perder el hilo después de eso.

– Dale Vale, decime algo al oído…

– Métemela toda, quiero tenerla toda tu pija adentro mío… – Dijo Vale, en seco.

– Pero para… ahora me toca jugar a mí.

– Como quieras, te dejo tomar las riendas a vos.

– No va a ser lo único que me dejes tomar, y ahora no me digas Vale, decime putita. Ahora soy “Tu putita”…

– ¿Mi putita?

– Sí, y la mejor. Ya vas a ver… ¿Seguimos? – retrucaba ella.

– Dale putita, no pares.

– Así me gusta, y vos me vas a pedir que no pare.- Vale estaba más que sumergida en el juego, no lo podía creer…

– Después de esos besitos que me diste en el cuello y me volvieron loca, me toca a mí. Te tomaría de tal manera que te dejaría abajo mío, sumiso, a merced de mi boquita traviesa.

– ¿Qué tan traviesa es esa boca? – dije, siguiendo el juego.

– Ya vas a ver, es bien juguetona y traviesa. Ahora quédate quieto, y déjate llevar…

– Lo que tú digas, putita mía.

– Ahora te voy a comer todo, empezando por tu pecho, hasta llegar a esa pancita sexy tuya, y te daría muchos besos con baba. Hasta que te escuche suspirar… Y sienta como se pone dura tu pija, y ahí bajaría con mi boca hasta tocar el elástico de tu bóxer, ¿usas bóxer no?

– Sí, bóxer azules- dije, mientras no dejaba de pensar en la situación. Me extasiaba tan solo pensar tenerla a ella sobre mi bóxer…

– Bien, hasta tocar con mi boca tu bóxer azul. ¿Sigo?

– Seguí.

– Pedímelo con ganas – dijo ella.

– Dale putita mía, y quiero que me mires mientras me los sacas…

– ¡Ay si!, así me gusta. Quiero ver tu cara de placer mientras te lo saco con mi boca.- Escribía Valeria, y seguía.

– Te los sacaría con los dientes, despacio, quiero sentir como se va poniendo dura a cada segundo.

– Me vas a volver loco, Vale.

– Apaa… ya está bien durita, ya me la quiero comer toda… Así que sigamos bajando hasta sacártelo.

Ahora quiero saborearla de a poquito, ¿puedo?

– Es toda tuya, putita mía…

– Ay si, pero quiero ir de abajo hasta llegar arriba.

– Dale, mírame como te la comes toda, quiero ver como esos ojos marrones claros me miran con deseo y lujuria.- le indiqué.

– Y quiero verte cuando me la coma entera. Empezando por los huevos, los dos en mi boca, están calentitos, como mi boca… – dijo, y Valeria cada vez me calentaba más y más con todo lo que decía.

– Mmm que ricos se sienten, quiero saborearlos bien con lo lengua, humedecerlos todos. Que te queden bien mojados como me siento yo ahora… Como me está calentando esta conversación…- Declaraba ella, había tomado todo el control de la charla. Y seguía.

Continuará…

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