Cuánta gente hablando de cómo hay que matar a los que rompen las calles, hay que ver más desde los ojos del otro. Podría citar mil rockanroles que piden que miremos desde otros ojos.

A ver, no se cómo ni por dónde empezar a explicar que yo no siento enojo por la gente que rompe las cosas. Sí sí.. todos entendemos y sabemos que “no justifica la violencia” pero realmente yo siento tristeza y huelo la desesperación e incluso a veces la ignorancia en cada golpe. Cuando fue el furor de putear a las feministas por pintar un patrullero, yo entendí el significado puro, el más allá de ese aerosol.

A mi me explota la ira por saber que una piba que logró escaparse del prostíbulo donde la tenían re mil drogada busca asilo en una comisaría y se vuelve a despertar en una traffic camino al infierno. Me llena de bronca y sí, hasta yo te quemo los patrulleros. A ver, hay que hacer entender que las cosas son graves, hay que expresar la desesperación de no entender, de estar cagado hambre, de ver como son siempre los de arriba los que se llenan los bolsillos a cuestas de la gente que no sabe de qué manera sobrevivir.

Ver a la policía en la calle con armas y reprimiendo me pone la piel de gallina, me llena los ojos de lágrimas y me da mucha pero muchísima muchísima tristeza. Es toda una cadena. En mi mundo (alto mundo los invito cuando quieran), la mayoría de los polis son perejiles como siempre han sido para la historia… les pagan dos mangos, le dan un arma y los tipos salen a jugarse la vida todos los días y por todo eso se arma un círculo viciosos de enrosques re culiados con los pibes de la calle como para sacar un mango más o básicamente para no morir con el primer rayo de luz.

Lo más asqueroso y triste es cuando los de arriba, los del poder, los cobani de verdad arman esa red de mafia de la que nunca vamos a saber. Me duele un poco el corazón cuando empiezo a entender que me excede la realidad de mi país, me exceden los secretos que lo componen. Me duele la mentira que nos hacen creer. Gracias a mi vida por darme lo que hizo falta para entender que no todo es así como te lo muestran en la “Tv Fuhrer”.

Los monumentos destruidos después del día de la revolución en el congreso no me enojan. No digo “matemos al negro hijo de puta que hizo esto” porque entiendo que esa persona es víctima de un montón de maltratos sociales a lo largo de su vida, entiendo que no tiene más que bronca y dolor en el pecho, entiendo que necesita gritar todo lo que siente. A ver entendamos que es momento de parar con la generalización, que es hora de ver las razones de las cosas, es momento de mirarnos a los ojos y dejar de querer matar a la gente porque no es solución de nada, esa violencia de mierda, incluso la verbal, es crecer y alimentar más un futuro de veredas destruidas, monumentos dibujados y mucho mucho dolor.

Ojo, ahora viene la parte en la que más de uno me dice “vamos a ver si te rompen la vereda qué decís” o la clásica “si matan a tu mamá no vas a decir lo mismo”… lo se porque yo en otros momentos de mi vida más pacatos lo repetía y mucho. Por suerte mis amigos fueron más despiertos que yo y me avivaron un poco antes que me lleve la ola. El punto es que sí: me han robado con un arma, me han rayado el auto, rompieron mi vereda pero el mayor de los puntos es que sí: LA GENTE TIENE HAMBRE, LA GENTE TIENE MIEDO. Y ahora me van a decir (como me dijeron mis amigos preciosos del staff a quienes respeto profundamente) “roban para la falopa”… y acaso eso ¿no es todavía más triste?

Que se yo, creo que con el correr de mis años fui entendiendo que las cosas no son tan simples, que no es matemos al que mata, que hay que ver detrás de todos esos que matan qué pasó. Si fuera por eso, empecemos por los de arriba, Sr. Vila, Sr. Paco Perez (premio al chorro más inútil del planeta), Sr. López Puelles y toda la iglesia en cana.

Entendamos que señalar y seguir discriminando no nos lleva a ningún lado, que quizás ante situaciones difíciles tenemos herramientas y valor para salir adelante porque tenemos un criterio formado y una dignidad (a veces) que nos permite armar un mapa de salida. No todos lo tienen, no todos cuentan con las herramientas (mentales y materiales) para poder salir adelante. Mucha gente por muchos años fue dejada de lado para poderla manipular, mucha gente fue entregada al hambre para después darle comida a cambio de un voto.

Y ahí es donde yo veo la violencia. En la mentira, en el engaño a los que no pueden ver lo se debe ver.

Mi miedo está en los medios sucios que nos manejan como avioncitos de papel, mi preocupación está en la gente que consume y no busca un más allá. Mi gran decepción es ver a mi país dividirse y escuchar “que los maten” y ver injustas muertes de policías que lo dejan todo como también pibes que son cagados a palos porque sí.

Manifestarse está bien, moverse significa y sí, esta es nuestra cultura ARGENTINA, un solo mensaje más: quejándonos de lo que rompen y horrorizándonos por whatsapp les aseguro que no va a cambiar nada.

“Un caníbal desdentado
enseñando a masticar
tu negocio es muy difícil de explicar
y fácil de enseñar,
fácil de enseñar,
si dormiste bien”.

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