Dicen que los sueños duran pocos minutos antes de despertarnos, pero puedo jurar que soñé con vos toda la noche, me despierto agitada, confundida y estresada. ¿Por qué últimamente todas las noches sueño con vos? Las sensaciones del sueño aún están sobre mi piel y sobre mi cuerpo, noto mi corazón latir con fuerza mientras me incorporo de la cama, mis pies tocan el suelo tratando de encontrar estabilidad, tengo la piel erizada y un sabor amargo en la boca.

Quedo pensativa al lado de mi desnuda cama, carente de sentidos siento que aún estoy soñando; doy unos pasos hasta la puerta de la habitación sin prender la luz, tengo miedo de que al prenderla la realidad me choque con fuerza y nuevamente vivir mi nocturna agonía que se viene desencadenando desde hace ya un tiempo. Los recuerdos de nuestros días juntos aparecen como una película en mi cabeza, recordándolo todo, como todas las noches.

Me muevo en la oscuridad torpemente hasta la cocina, necesito tomar un poco de agua, al ingerirla el frescor recorre mi garganta y apaga la llama que nace y muere cada noche en mi interior, no puedo evitar agarrarme la cabeza con fuerza, desearía no tener que recordarte cada vez que mis noches te llaman, esto ya empieza a desesperarme, necesito aire, siento que empiezo a ahogarme lentamente.

Es de madrugada y ya es un ritual sentarme en mi patio a fumar un cigarrillo mientras intento borrar el sueño del cual realmente no hubiese querido despertar, por lo menos por un rato más. En el humo del cigarro te veo, bailando perfectamente con esta brisa de verano, es majestuoso, y de un pantallazo recuerdo tus ojos, esos benditos ojos color sol, como la canción, esos ojos que lloraban una noche de invierno al compás de un “no te quiero perder’’.

Y nos perdimos, tan de golpe como una muerte, sin explicación coherente y sin un “quizás’’. Llevo años sin verte, pero aún te sueño todas las noches, sé que de vez en cuando vos también soñas conmigo, porque nosotros somos así. El cigarrillo ya se consumió por completo al igual que mis ideas, no queda otra que volver a dormir.

Me siento en la cama y me dejo ir, suelto un suspiro y repito lo mismo que digo todas las noches entre labios, nunca fuiste el hombre de mi vida, pero siempre vas a ser el hombre de mis sueños, sonrío mientras cierro lentamente los ojos, esperando y deseando que aunque sea por un rato más esta noche mi inconsciente me lleve hasta vos.

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