Un día la mitad la existencia humana se perdió, un Dios mechudo bajó del cielo y nos dio poderes a los amargos… pero no eran poderes poderosos, eran poderes que ni vos querrías tener.

Cuando me dieron mis poderes pensé “¡WOW seré uno de primera clase!”… nada que ver. Me di cuenta cuando la gente de mi alrededor me dijo “que apestoso” y me enojé. Me mudé a otra casa pero era igual… seguía apestando. Eso sí mi poder es increíble (para mi) pero ojala fuera algo un cachito más interesante.

En verdad mi poder no me gusta para nada: puedo controlar mi pelo… bueno no el pelo de la cabeza, sino de mi sobaco, expulsando además un gas letal. Triste.

Aprendí a usarlo para hacer cosas cotidianas y para derrocar a villanos de segunda o tercera clase. Esa gente que usa su poder súper pedorro para destruir lo que queda de mundo, como “Taladroman” que anda rompiendo veredas o “Piro” que le tira petardos a los perros, a los niños autistas y a los ancianos… todo el año.

Aquí entro yo “Sobaco Elástico”, dispuesto a derrotarlos de una manera asquerosa. Levanto mis manos y los pelos de mis axilas fluyen como dos torrentes potentes que enredan a los malos cercanos y asfixia con un pestilente olor a cebolla y ajo rancio a todos a la redonda. Aunque mi día a día sea vencer malvados, lo peor de mi trabajo es que después me tengo que bañar… ¿se imaginan cuando me toca pelear con cinco o seis por día? ¡Es un asco!

En mi vida cotidiana me tengo que dar una ducha por lo menos seis veces al día. La sustancia que mana no puedo quitármela con solo una pasada sino con seis. Lo siguiente que hago es ir a comprar la comida a los Chinos que son los únicos que no me miran feo… porque creo que tienen peor olor que yo sin tener poder. ¡Que triste cuando está cerrado y debo ir al mercado normal a ser discriminado y que la gente se corra de mi lado!

De todas formas ya estoy acostumbrado. A veces pienso en lo que sucederá cuando me ponga viejo… los viejos hacen más olor que los jóvenes…. ¿haré más olor aún? y también si en algún futuro me los podre cortar. De momento, cuando los quiero cortar, son acero… ni con fuego se cortan, si se queman. Pero también reflexiono que hay gente con poderes peores, como “Micropene”, un loco al que se le achica el pito o “Birodilla” una mina que tiene rodillas de los dos lados del pié y puede mover la pierna para atrás o para adelante.

Lo peor de mi poder es tener que ir con la camiseta casi rota por lo rápido que crecen. De todas formas esta movida “feminista” de dejarse los sobacos largos me está ayudando un poco. Lo mejor que puedo andar por lugares peligrosos sin que nadie se me acerque y darle batalla a los villanos más biorsis de Mendoza, defendiendo a la mitad de los humanos sin poderes. Eso es re flashero, vos los proteges, pero le dan los créditos a los de primera. Hipocresía total anti héroe.

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Escrito por -ZmKi para la sección:

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