Hace unos días escuchaba una charla de una expositora chilena, no viene al caso dar su nombre ya que no comparto su pensamiento, que animaba a sus oyentes a revisar su pasado y hacer lo que se propusieron y la vida por alguna razón no se los permitió.

Mientras escribo pienso que el titulo podría haber sido otro, “la vida y su revancha”, “nunca es tarde”, “volver a empezar”, como la canción, pero no expresan tan exacto y determinante lo que quiero plantear como el “ahora o nunca”.

Una frase muy conocida que hace referencia al tema es “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Hay veces que el momento es ahora y no mañana, tal vez mañana no tenga ganas de hacerlo, como me pasa hoy, pase para otro día y así sucesivamente el tiempo va pasando y se van postergando las cosas o situaciones. Pueden pasar años, hasta que nos damos cuenta que teníamos algo en stand by y ahí viene el problema, puede que ya no seamos la misma persona que vivió el hecho en cuestión, puede que si hay otra persona involucrada quizás ya no esté, ya sea porque murió, porque se cansó y ya no está dispuesta a ayudarme como lo había propuesto antes, ya no quiere salir a comer conmigo o porque ya no le interesa compartir lo que antes si, puede que haya sido una oferta que ya no está disponible, desde un puesto de trabajo hasta una remera con descuento para materializar un poco el tema. Principio de incertidumbre.

Hace unos años, cuando estaba estaba en la secundaria, nos pasábamos días debatiendo por el destino del viaje de egresados. Fue el primer y más importante caso que se me vino a la mente, en la primer reunión con la gente que vendía el paquete nos dijeron “esto se hace una vez en la vida, no hay otra oportunidad” yo pensé automáticamente, que tipo tan oportunista, se aprovecha de la ilusión de los desesperados por volar a donde sea que los lleve el viaje, y la verdad que el hombre tenía razón. Por suerte le hice caso y seguí su consejo, en ese momento no noté lo que él decía, viajé, pasé mi primer navidad solo, sin la familia me refiero, en otro país, disfruté de muchos momento emocionantes con mis compañeros de toda la vida, quizás no eran grandes cosas pero la emoción del momento, el estar cerrando un ciclo tan importante de la vida, lo hacía sentir de una manera distinta y especial.

Con el pasar de los años volví a viajar con amigos, también disfruté de esa etapa de mi vida y la verdad que no fue la misma sensación, yo ya no era el que hizo el viaje de egresados, la situación era otra, sabía que llegaba y volvía a trabajar, a diferencia de antes, que al terminó del viaje no sabía para donde iba a salir. Era solo por vacaciones así que no había más motivo que poner en los brindis, no fue ninguna fecha especial. Este es mi más claro ejemplo del ahora o nunca, si no lo hubiera hecho en ese momento, no iba a tener la posibilidad de vivir de nuevo esas sensaciones, por más de que después volví de nuevo al mismo lugar y en gran parte con los mismos acompañantes.

Hay decisiones que deben ser tomadas en el momento, en ese mismo lugar, sin postergar ni poner excusas, como dice la frase: “el tren pasa una sola vez en la vida”, puede sonar un poco extremista, pero lamentablemente puede que sea solo esa vez ese día y en ese lugar que se me presente ese tren, hay veces en que no están disponibles las segundas oportunidades y no está vigente el “nunca es tarde” o el “más vale tarde que nunca”.

A veces es tarde y ya no hay nada que hacer…

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