– En ese momento mi papá entro en la habitación, no lo escuché llegar. Me preguntó con quién hablaba y le respondí que solo. Le dije que estaba muy cansado, si no le molestaba que me fuese a acostar. Sentí algo al lado de mi mama, no podía estar seguro si esa voz realmente existió o provino de mi mente. Los pensamientos se hacían cada vez mas difusos a medida que me acercaba a la cama, sin embargo, no logré dormirme, más bien cerré mis ojos y sentí que descansaba, pero mi mente estaba consiente de todo. No pude conciliar el sueño. Me levanté a las 12 de noche y seguí cuidando a mi mamá, a la espera de que la voz volviera.

Cómo a las 4 de la mañana solo reinaba el silencio en la casa, no se escuchaba ni volar de una mosca, estaba muy relajado, pero no podía concebir el sueño, me levanté de la silla y en la mesa de luz tenía casi 60 pastillas del ansiolíticos, me tomé 2 y decidí mezclarlo con un milímetro de morfina.

Solo 10 minutos después sentí que mi cabeza se desprendía de mi cuerpo y que mi mente volaba por todos lados. En serio, sentí que volaba, hasta pude sentir como el viento enfriaba mis mejillas y como un pie tocaba las hojas superiores de un árbol.

– ¿Es grandioso, no lo crees? – la voz regreso, me pareció extrañamente familiar.

– Ya se quien sos – le afirmé sonriendo como un ebrio – sos un invento de mi imaginación.

– ¿Eso crees? – me respondió con ternura, como un padre que presencia los primeros pasos de su hijo – Lamento decirte que estás muy equivocado.

– Apareces cuando me drogo con los ansiolíticos, solo sos una ilusión.

– Es verdad, pero yo soy mucho más que una burda ilusión.

– Deja de hacerte el misterioso y decime de una puta vez quién sos.

– Está bien, no te enojes, no hace falta que te pongas agresivo. Además los dos sabemos que nunca has peleado con nadie y te aseguro que no querrás comenzar conmigo.

– Tenia una remota idea de quien era ese personaje misterioso con el que estaba hablando, pero me negaba a creerlo ¿Cómo podía ser posible? ¿Me estaba muriendo? No lo creía, yo nunca fui de los tipos de que tenían suerte, por esa razón es que hoy estoy acá. Hablando con vos Soledad, con el pie en el acelerador dirigiéndome hacia mi destino.

– Decime de una vez – le exigí, pero mi tono fue mas bien el de alguien que implora, como si su vida dependiera de ello.

– Yo soy vos mismo Lucas…

– No creo. Yo no me veo tan pendejo – la figura comenzó a reír como si estuviera al borde de la locura, me hizo gracia y comencé a reír con el.

– Sos increíble. Estas experimentando un suceso único, tal vez no seas el primero al que le pasa, ya le ah pasado a muchos. Llevo un tiempo intentando comunicarme con vos y lo estas desperdiciando.

Comprendí que lo que me decía la figura era verdad, me sentí mal por hacerle perder el tiempo, entendí que le costaba mucho comunicarse conmigo – Perdón. ¿Pero en serio decime quien sos?

– Ya te dije, yo soy vos mismo, se que es difícil de creer, pero yo soy tu subconsciente interno, la vocecita que te habla al odio cuando no sabes que hacer y estas perdido, o que a través de sueños te dice qué tenes que hacer. Soy la razón de tu inteligencia en la escuela, tus pequeñas predicciones, etcétera.

Mas allá de que creía que todavía se trataba de una ilusión, lo vi muy interesante y quise que me explicara mas, para ver hasta donde era capaz de llegar mi mente. -Estoy comenzando a creerte- le dije.

-Te estas mintiendo a vos mismo otra vez – estaba a punto de preguntarle: ¿como lo sabia?, pero antes de que de que pudiera modular las palabras, me respondió. Sentí que la frase se desprendía desde el interior de mi cerebro – Lo se porque todo lo que decís, pensas en hacer o lo que sea, pasa primero por mi – me dijo.

Me asusté cuando lo escuche hablar, sentía como el sudor frío se me pegaba a la camiseta que usaba para dormir, estaba temblando. ¿Por qué le tenia tanto miedo?

– Me tienes miedo porque en el fondo de tu subconsciente, ósea yo mismo, sabe que es verdad.

– ¿Cómo es posible?

La figura sonrió con algo de maldad o eso creo – te voy a explicar las increíbles virtudes de la mente humana. Tengo el presentimiento de que nos vamos a seguir viendo, así que creo que me puedo dar el gusto de instruirte un poco.

Cuando naces, mejor dicho, cuando te encuentras en el vientre materno como una única célula recién formada, yo el subconsciente comienzo a trabajar. Nunca te has preguntado porqué tenes esos dos o tres recuerdos antes de nacer. Siempre pensaste que los creaste en base a lo que tus papas te contaron y es lo lógico. Es difícil de comprobar que una mente recién formada tiene la capacidad de moverse sin su cuerpo físico, pero esa es la verdad.

– No es posible.

– Si lo es, te sorprenderías si supieras de forma inconsciente todo lo que la mente es capaz de hacer. Pero déjame continuar, no termina ahí. Todas las mentes tienen la misma habilidad, algunas mas, otra menos, pero todas las tienen. Otra habilidad es la de la telepatía, es la que menor fuerza tiene en casi todas las personas, pero no por eso es menos importante. ¿Alguna vez te ah pasado que alguien no te cae bien, y después te has enterado que vos tampoco le caes muy bien a esa persona? Se forma una conexión entre los subconscientes, nos damos cuenta que no somos compatibles y se genera una relación de rechazo hacia esa persona.

Otra habilidad, la mas importante que posees, es la de predecir el futuro. Esta mal expresada la palabra predecir, te explico. Cuando decimos predecir no se refiere a algo que sea a ciencia cierta, no es cien por ciento seguro, pero tenes un presentimiento que te dice que es lo que va a pasar, y en tu caso, te ha servido en mas de una vez.

A medida que el embrión crece en el vientre materno, la mente se va separando. No puedo decirte bien el porque, creo que tiene que ver con que la mente consiente, ósea vos no soportarías semejante actividad, por eso yo funciono mejor cuando es de noche y estas durmiendo. Trato de comunicarme mediante sueños y sensaciones.

Una vez que la muerte llega, el consiente muere, nos volvemos a unir y abandonamos el recipiente, no se que pasa después de eso, solo se que continuamos. Esa es la ultima habilidad, la de ver fantasmas por así decirlo. En realidad no son fantasmas o almas en pena, son mas bien mentes perdidas intentando concretar algo. Se que hay cierto tipo de personas que tienen un control sobre su subconsciente y pueden usar estas habilidades para su beneficio a través de la practica.

De ahí salen personas que son mas intuitivas que otras, personas mas perceptivas a ver algo paranormal o lo que sea. Eso se llama el don, no es muy común verlo.

– ¿Eso es lo que estoy experimentando ahora?

– No, lo que estamos experimentando, esta unión de las dos mentes como si estuviéramos muriendo es porque la mezcla de morfina con clonacepan es un menjunje de proporciones exactas para adormecerte, permitir esta conexión, pero no matarnos. Nunca has tenido el don, apenas eres un poco intuitivo.

Tome aire para formar una pregunta, pero nuevamente me interrumpió.

– Seguís sin creerme y quieres pruebas.

– Si.

– Mañana tenes un examen de circuito y redes, no has estudiado nada, lo mas seguro es que desapruebes. No se que va a preguntar, pero veo un examen que tiene una consiga de verdadero o falso, es el primer o segundo punto del examen. Las repuestas de esa consigna es V,V,F. Con eso por lo menos te aseguras un tres – Me reía como una persona que se da cuenta que lo están intentando timar.

– ¿Todavía no me crees?

– Se me hace muy difícil creerte, lo que decís puede ser hasta azar, seria muy iluso si te creyera por una simple respuesta en un examen de mierda de una escuela secundaria.

– ¿A sí? – me preguntó la figura ofendida – Mañana, apenas resuelvas la consiga, que es la única que vas a poder hacer, entregá el examen, el profesor te la va a corregir y vas a ver que tengo razón. Ahora me tengo que ir, la mañana esta llagando y el efecto se esta yendo. Ten cuidado Lucas, esto que nos esta pasando no es nada bueno, pero lo necesito para algo que quiero que hagas y que no puedo expresarte mediante sueños o sensaciones.

– Esas fueron las ultimas palabras que mi subconsciente me dijo esa mañana – concluyó Lucas.

– ¿Estabas alucinando?- preguntó la oficial.

– Después de que te conté todo lo que me pasó la primer noche, que estuve con mi subconsciente. ¿Qué crees?

– Creo que los medicamentos te hicieron alucinar.

– Yo también pensé eso al principio, sin embargo lo que paso al otro día…

– ¿Qué paso? – preguntó Soledad impaciente.

Por la mañana me desperté siendo la peor versión de mi mismo en muchos aspectos, creo que así se siente despertar con resaca, nunca eh estado borracho, pero me han comentado que durante la resaca la cabeza se te explota, estas mareado, la boca esta seca y cosas así.

Bueno yo tenia todos esos síntomas, sumado al sudor en mi cuerpo y en mi cara, me pregunté si realmente lo que había en mi cara era sudor, sospecho que no, creo que eran lágrimas. Estaba durmiendo en el medio de la cocina con la cabeza apoyada sobre los brazos, y el latido de mi corazón resobaba en un palpito incesante en mis pupilas y en mi cabeza. ¿Fue un sueño? ¿O fue real? No lo podía determinar en ese momento, solo vi un detalle en la mesa del comedor que me perturbo un poco y me estremeció hasta el punto de querer salir corriendo de la habitación en que me encontraba y ocultarme debajo de las sabanas de mi cama, como si un fantasma me estuviera persiguiendo.

La silla que se ubicaba al frente de mí estaba hacia atrás, como si alguien hubiese estado sentado ahí. Tragué saliva y sentí cómo un gusto a mierda por los medicamentos bajaba por mi garganta, me hice el estúpido, como que no vi nada. Fui al baño, me lavé la cara, me miré al espejo y detrás de mi reflejo pensé que ese espejo era un ventana a otro mundo, al mundo subconsciente.

Vi mis facciones en el espejo, ojeras tan grandes que si prestabas atención podías seguir su rastros hasta mis orejas. Noté que algo me miraba desde el espejo, usando mis propios ojos, su mirada era similar a la mía, solo que más sabia y más inteligente. Hasta podría afirmar que percibí como esa mirada me decía algo, tres letras grandes en mayúscula se formaron contorno a mis ojos. Eran V,V,F.

Un escalofrió similar al que nace desde la cintura al cuello recorrió mi columna vertebral, moví la cabeza como queriendo borrar un pensamiento horrible. Fue una mala idea, porque el dolor de me hizo sucumbir en el medio del baño, pero al menos sirvió para borrar ese extraño pensamiento de mi mente.

Salí del baño como un anciano senil que se pierde en su propia casa, me dirigí a mi habitación para cambiarme y suministrarle la morfina a mi mama, antes de pasar por la mesa noté que la silla estaba en su lugar, me pregunté si la había acomodado yo antes de ir al baño o si mi papa o mi hermano lo hicieron. Al entrar en mi pieza, mi hermano dormía como un niño recién nacido. Me vestí y caminé con los medicamentos en la mano, al entrar al dormitorio de mis padres, la fragancia a orquídeas combinada con una imagen me rompió el corazón, eran las 6, mi papa estaba a punto de levantarse para ir al trabajo y vi que la abrazaba a mi mama como un amante que se niega a que la noche se termine.

Lo miré por un momento, y mis ojos se llenaron de lágrimas, él sabia que esos eran los últimos abrazos y noches juntos, pero aun así se mantenía firme.

– ¿Qué pasó negro? – me preguntó afectuosamente, mi papa es un hombre de muy grande porte y con cara de malo. Pero es la mejor persona que podes conocer, te lo aseguro, su corazón es tan grande como su físico.

– Nada- le respondí.

– Que raro, te escuché hablando solo en la cocina. Me levanté y te encontré durmiendo sentado en la silla. Te quise despertar pero estabas muy dormido – sonaba preocupado.

– ¿Estuve hablando en la cocina? – le pregunté haciéndome el incrédulo, quería saber que había oído.

– Balbuceabas, creo que tenias una pesadilla. Era más bien diálogo, cómo si estuvieras hablando con alguien.

– Ah…. – le resté importancia.

– ¿Está todo bien?

– Lo mejor que se puede estar en esta situación- le suministré los medicamentos a mi mamá, y después de un rato de desayunar callado con mi papá y ver televisión, fui a rendir el examen. ¿Cómo crees que me fue? – Lucas le preguntó a Soledad.

– Seguramente desaprobaste.

– Si.

– Pero estoy segura que el verdadero o falso del examen estaba correcto.

– Si, así fue como en mi sueño. Pasó detalladamente como mi subconsciente me dijo que iba a pasar.

– ¿Pero sospechó que no le creíste?

– Excelente deducción, se nota que sos policía, para mí acertar el verdadero o falso no significaba nada, era algo muy al azar.

– ¿Entonces que hiciste? – la oficial suspiro profundamente del otro lado de la línea, el estrés y la impaciencia se notaban en su hablar – antes de que me olvidé, por favor desacelera un poco.

-Esta bien. Igual pensaba hacerlo, queda un poco más que contarte todavía.

– Bueno la enfermedad de mi mamá estaba empeorando, cada vez se veía peor, ese día cuando volví de la escuela no hablé con mi hermano, solo me dedicó una mirada pérdida y se fue. Noté que había estado llorando al lado de mi mamá mientras dormía, las sábanas estaban empanadas.

Me quedé a su lado todo el día y logré dormir sin necesidad de consumir ansiolíticos, mi cuerpo estaba desmoronado, no podía comer absolutamente nada y cuando lo hacia un solo bocado me llenaba. Tienen que haber sido alrededor de las once de mañana. Me dormí a su lado, aprecio mucho ese recuerdo, es el último que tengo en el que comparto toda una tarde con ella. Más allá de que estuve durmiendo todo el día, se que ella se despertó y me acarició el cabello un buen rato. Al despertar cerca de las 17 su mano estaba posada en mi cabeza y el ojo derecho estaba lagañoso, se que estuvo llorando. Me pregunté si el subconsciente volvería esa noche.

Cuando mi papá y mi hermano se acostaron yo prepare otra vez menjunje de morfina y ansiolíticos, tenia cuidado de solo ingerir un milímetro, mas me mataría. Me inyecté y los ansiolíticos los tomé con muchísima agua, no quería revivir la sequedad de mi boca. Se me hacía asqueroso solo pensar en eso. Después de tomarlo me senté en la mesa mientras miraba televisión para que el volumen no dejará que mi papá escuchara.

En solo cinco minutos todo comenzó a dar vueltas y ahí me percate de la estupidez que hacía, si era cierto lo que mi subconsciente me dijo, me encontraba en el borde de la muerte, donde la mente consiente y subconsciente se unen. Me estaba suicidando por intentar volver hablar con él. No estaba seguro si lo que viví el día anterior era una ilusión o era real.

Mi mente divagaba por mil pensamientos distintos y a la vez en ninguno. Estaba en blanco, parecía varado en una deriva mental sin ningún punto fijo de referencia en el cual embarcarme. Cuando creí perderme para siempre en ese océano de profundas dimensiones, sentí mi voz, pero no la mía, si no una muy familiar surgió de esa nebulosa y me habló con un cálido brillo y humor.

– ¿Cómo te fue en el verdadero o falso? – Sonrió como un chiste exagerado que carecía de gracia- ¿Te gusto el tres?

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