¿Desde cuándo tatuas?

Hace 5 años. Siempre dibujé, pero nunca imaginé que esto me iba a llevar a trabajar como tatuadora y que iba a amar tanto este arte que ahora es mi vida. Dibujar en un papel es una cosa, pero cuando el lienzo es la piel de otra persona, el compromiso es altísimo y la responsabilidad muy grande. Mi trabajo es la cosa más seria de mi vida, aunque me divierta mucho al hacerlo.

¿Qué recordas  de tu primer trabajo?

Fue un nombre en la espalda de un chico. Estaba muy ansiosa por tatuar, después de haber pinchado goma eva y frutas, ¡quería piel! La experiencia fue inovlidable.

¿Cuál es tu estilo, o en el que más cómoda te sentís?

Disfruto mucho haciendo color. Nueva escuela, acuarelas, tradicional americano y neo tradicional… full color en general. Aunque también me gusta mucho lo simple en el tatuaje, como una flor con mucha línea y un sombreado suave o puntillismo. Me parece que en la simpleza hay belleza y queda prolijo.

¿Cómo es el ambiente del tattoo  para una mujer en Mendoza?

Jajajajaja… ¡es genial! Amo ser mujer tatuadora. Pienso que somos más detallistas y pacientes. Algunos esperan que sea un hombre el artista y cuando aparezco se sorprenden, y cuando lo ven terminado se sorprenden aún más. Por suerte nosotras, las mujeres, estamos subiendo escalones que siempre nos pertenecieron, pero fueron desplazados en algún momento, y gracias a nuestra lucha y perseverancia, hoy no es tan “descolocado” que ocupemos lugares que antes se creían que eran sólo para varones. Soy una defensora de nuestras causas y creo que se refleja en cada oficio y escalafón social.

¿Dónde te formaste?

En un estudio under de Mendoza que tiene muy buenos artistas. Uno de ellos, dueño del estudio y tatuator, me enseñó sobretodo el uso de la máquina y sus partes, y me dio la posibilidad de practicar ahí. Después un colega me dio varios tips que reforzaron lo anterior y así empecé. Pero la formación es algo constante, que no termina nunca, por eso invierto en material bibliográfico y consumo videos sobre nuevas técnicas y estilos todo el tiempo.

¿Cuál fue el trabajo que más te gustó hacer?

Tatuar a mi “hermanito” (no de sangre, sino de la vida), a él le estoy haciendo media pierna. Tatuar a familiares, amigos y gente querida, es un gran desafío y un gran orgullo. Saber que ellos quieren una pieza mía  es genial.

¿Y el que menos te gustó?

Por suerte, ninguno. A todos les he encontrado algo de magia.

¿El mendocino es conservador al momento de tatuarse?

Un gran porcentaje. Lo importante del tatuaje, como ya sabemos, es que es permanente. Lo bueno es que sea un diseño único y pensado para cada uno. Hay muchos tatuajes que están de moda y se han convertido en genéricos, yo busco no hacer “uniformes” con los tatuajes, en el sentido de “todos con lo mismo”. Por eso cuando alguien viene con algo demasiado general, intento aconsejarle con ediciones personalizadas para que quede un trabajo más personal, propio y auténtico.

Creo que nos tenemos que animar a más y entender la filosofía fundamental del tattoo, que es plasmar algo personal que queda reflejado en la piel.

¿Qué no tatuarías  jamás?

Genitales y menos masculinos… una vez un chico me preguntó cuánto le salía ponerse BMX “ahí”… le dije 15.000 dólares ¡una ridiculez!

Suerte que me dijo que no jaja.

¿Quién  es tu referente del tattoo?

Uuufff, muchos. Por ejemplo, Kelly Doty y Jesse Smith son dos grandes para mí… ellos hacen New School y ponen muchas texturas y profundidad en sus trabajos. Ambos tienen un estilo muy definido.

¿A quién te gustaría tatuar y a quien no?

Me gustaría tatuar a mi viejo, pero no hay a quien no quiera tatuar. La gente viene por mi trabajo con buena onda, es algo que van a llevar de por vida con ellos y eso es lo que vuelve especial cada tattoo que hago. Y cuando lo ven se van felices, sobre todo cuando es algo conmemorativo o de gran significado para ellos.

Intento transmitir el compromiso que este trabajo es para mí en cada línea, en cada gota de tinta.

¿Qué pensas de la actualidad del tatuaje en Mendoza?

El tatuaje ahora se ve como lo que realmente es, un arte. En general todos pueden apreciarlo así. Ya rompió tabúes y la gente es consciente de que es algo estético. También sirve para embellecer el cuerpo, disimular cicatrices por ejemplo, y hasta para maquillaje permanente.

Un ejemplo emocionante es el de ver las expresiones de la gente al simular cicatrices en la piel, es muy gratificante saber que además de generar arte, le hacemos bien al estado de las personas.

¿Dónde te gustaría llegar como tatuadora?

Lo que me gustaría es que la gente reconociera mi trabajo. Que digan “eso te lo hizo Mili o MET (como también me dicen, porque son las iniciales de mi nombre: María Emilia Toro)” y seguir creciendo en esto. Porque nunca dejás de aprender, como les conté, siempre estoy actualizándome desde maquinas y pigmentos, hasta estilos o formas de tatuar. En definitiva, quiero lograr mi propio estilo y que la gente lo reconozca, que es básicamente lo que todo artista quiere.

 

¿Dónde podemos contactarte para tatuarnos con vos?

En Fusión Tattoo (click acá para entrar a la Fan Page), por las redes o por WhatsApp 2615914214

¿Agradecimientos?

A mi familia, amigos, clientes y colegas por apoyarme, confiar, volver y seguirme siempre. A Iván Hernández por vestirme, a Spaghetti Western por musicalizarme mientras tatuo, a Leopoldo Sposato de Fusión Tattoo por dejarme ser parte de esta linda familia de tatuadores y a Uds. por la difusión, esta entrevista y la buena onda.

¿Podemos ver algunos de tus tattoos?

Acá les dejo todas las redes donde comparto mis trabajos para que me sigan y algunos de los que más me han gustado hacer:

Compartí, no seas paco