En el momento de cortar o dejar vínculos, mi persona no es la más indicada. Siempre tiendo a aislarme y dejar de hablar por algún tiempo, con las personas que más quiero, ya que utilizo mi soledad como un modo de protección a los estímulos externos.

¿Qué me toca hacer ahora? Es la pregunta que me hago cada vez que tengo que afrontar este tipo de situaciones. Simplemente no hago nada, o hago de todo, no hay términos medios… Es por ello que les dejo algo, a modo de reflexiones de fines de Marzo.

Duele…

Duele el alma, la cabeza, la espalda, lo pies,
De dejar de percibir lo que te rodea.
Duele el corazón, en las despedidas de otoño,
Pero son necesarias para aprender.

Duelen los últimos besos con sabor del ayer,
Aunque se quedan con un poquito de él.
Duele las marcas en el alma como un tatuaje,
Como si fuese poco, sabré que siempre las tendré

Duele la piel, el éxtasis, los gemidos, los suspiros.
Quedan entre los recuerdos más hermosos de mi ser.
Duelen las palabras, las risas, las historias.
Momentos compartidos que nunca olvidaré.

Pero sobre todo, duele tu ausencia…
Duele no poder sentir tu voz, ni tus latidos, tu olor,
Tus manos acariciandome los brazos,
tus chistes que hacían olvidarme de todo lo malo.

Duele mi falta de tu persona en mi vida, en mi amor, en mi propio dolor,
por que las penas son menos penas si estabas vos.
Porque mi sabiduría valía para quien la escuchase, y siempre estabas ahí,
prestando atención, observando, contemplando cada gesto, cada acción.

Podías sentir lo que yo sentía,
como cuando dos almas gemelas sienten ese punzón en el corazón,
me llamabas y efectivamente
estaba destrozada.

Te extraño,
te recuerdo,
te vuelvo a extrañar,
me río,
te imagino,
lloro,
te pienso,
me sumerjo en la agonía de volverte a extrañar.

Yo estaba feliz amándote,
pero me alejé antes de que te marcharás…
para siempre.

No importa cuánto tiempo pase,
así como lo hiciste en mi piel, quedarás en mí,
como un recuerdo frío y liberador.

Mi amor,
compañero,
luchador de libertad,
el que se abrió el alma para poder sacar los puñales que le atormentaban,
y así liberar todos sus demonios.

No necesito verte,
para saber que nunca te olvidaré…

Compartí, no seas paco