Estaba mareado contemplando una larga serie de iconitos identificantes de género, cuando me plantee que debería existir una forma de saber cuántos géneros hay. Buscaba un método de pocas preguntas que clasificara cómo nos comportamos a la hora de buscar pareja.

Tenemos un punto de partida: lo que viene de fábrica, la morfología, el fenotipo. Es decir, los genitales. Chumino o pitilín.

La segunda pregunta sería: lo que buscamos. Puede que haya objeciones ¿pero entonces, cómo diferenciamos entre un hombre que parece hombre heterosexual u homosexual?

Por último, enfocarse en lo que queremos ser o lo que deseamos ser. Seguro que en este punto algún experto en género me corregirá. Diciendo que no es lo que se elige, o lo que se siente o lo que se quiere. Acepto sugerencias respecto al verbo con el cual diferenciar lo que se siente, o lo que se es en el interior, con respecto a los genitales. Pueden enviármelo después de leer la nota.

Resumiendo: qué soy, que busco y que quiero ser.

Uno tiene metido en la cabeza que hay seis géneros, pero con esta propuesta surgen dos más. Y morbosamente interesantes.

Pero vamos con lo más simple.

Hombres que buscan mujeres, y que quieren ser hombres

Esta es la primera y más básica de las clasificaciones. Son los inseminadores. Los que reparten esperma por todo el mundo buscando perpetuar la especie. No les interesa, en su gran mayoría, que pasa cuando acaba, solo acabar en una mujer.

Poco les importa lo que pueda recriminárseles en las redes sociales, ya que los respalda la tradición. Y no me refiero a la cultural, sino a la biológica. El sexo ha operado como perpetrador de las especies desde antes de los vertebrados.

Cuando a un grupo de esta tribu les mencioné la idea de hacer esta nota, me llegó un memorándum de la Asociación de Hombres Rompeportones y Empaladores (AHRE) invitándonos a sigamos discutiendo el tema del género, que ellos se esmerarán en continuar la tarea de perpetuar la especie. Firmaban la nota Ibrahim Al Acabar (Taliban Conservador), Ubuntu Dunga Dunga  (descendiente de Shaka Zulu) y Roberto “trípode” Fernández, camionero y albañil de tercera generación.

Mujeres que buscan hombres y que quieren ser mujeres

Son las flores a la espera de los picaflores. Toman muy en serio y practican con cierta vehemencia la recepción de la simiente. Y aunque se advierta cierta sonrisa placentera en sus rostros al practicar el coito, en realidad son consientes de la seriedad del hecho en sí.

Hombres que buscan hombres y que quieren ser hombres

Estos muchachos el tema de la inseminación les preocupa muy poco. Están concentrados en cosas como lo estético y lo sensible. No hay mucho que decir, porque están hace un tiempo largo revoloteando como mariposas entre nosotros, solo que se destacan principalmente como artistas, pero también como ingenieros, doctores, científicos y alguno que otro que actúa disimuladamente en el ámbito religioso.

Mujeres que buscan mujeres y que quieren ser mujeres

Salvo que se disfracen e intenten entrar levemente en otra categoría, no se distinguen mucho de las tradicionales. Y en ese aspecto, y por algo que mencionaré en las conclusiones, me caen bien ¿El tema de la inseminación? Poco importa. Ellas ensayan variantes muy interesantes como las tijeras, juegos de palabras dignas de pasteleros, como bollos y tortas. Y es una alegría verlas demostrándose su amor. O un placer. Da igual.

Hombres que buscan hombres y que quieren ser mujeres

Estos muchachos, o chicas, o como quieran que los llamen son una categoría muy simpática. Casi vistosa, sin tocar lo pintoresco. Digamos Bizarro. Teniendo en cuenta lo que quieren ser, es que exageran las virtudes femeninas. O sea, tremendas tetas y ni que hablar de los culos. Y he visto fotos de algunos indistinguibles de las mujeres. El cerebro puede hacer que algo se trabe con las sorpresas.

Aquí hay una disquisición que viene martillando la cabeza hace bastante. Depende de la mezcla de características femeninas y masculinas, se puede notar que hay: mujeres con pito y hombres con tetas. Y si un muchacho accede a emparejarse sería  ¿hombre en el primer caso, y puto en el segundo?

Mujeres que buscan mujeres y que quieren ser hombres

Nunca voy a entender el porqué una mujer busca parecerse a un hombre. Si lo femenino representa lo bello. Pero bueno, hay gusto para todo.

No voy a decir mucho de estas buenas personas. Solo que en los dos o tres casos que conozco sufren mucho el proceso de cambio hacia el género que buscan, y no me voy a mofar de de ellos.

Ahora empieza lo bueno

Hombres que buscan mujeres, pero quieren ser mujeres

Sin vueltas. Este género está disimulado en la heterosexualidad. Pero puede advertirse en cambio de roles en la pareja. Gozan la vida en pareja, pero ansían algo más. Como que le planten una cinturonga por Detroit, pero que lo haga su pareja. O sea. Una mujer. En lo posible una dominatriz.

Mujeres que buscan hombres, y que quieren ser hombres

Mujeres de acero. Manejan la casa. Y proveen al hogar y le proveen al marido también. Son las que se calzan el Strap-On. Es un fetiche no muy común, pero tampoco tan raro. Un amigo me contó que se puede buscar el porno de esta categoría y la anterior como fendom.

Conclusión

Si con dos genitalidades y tres preguntas obtuvimos ocho posibilidades, imaginen lo que se podría obtener si ponemos algunas de estas categorías como puntos de partida. Es frecuente ver transgéneros varones embarazados, inclusive  por parejas transgéneros mujeres. Y para hacerse una idea de lo que hablo, le recomiendo la serie de los hermanos/as Wachowski: Sense 8. Donde hay una pareja entre una mujer transgénero emparejada con una lesbiana. Y también algo que complica más la cosa, una pareja de gays hombres a la que se les unió una mujer heterosexual que se excita viéndolos.

No he mencionado casos como la asexualidad, donde no quieren emparejarse con nadie. Porque no les atrae. Ni los MGTOW, que aunque se sientan atraídos por las mujeres, no quieren emparejarse.

En su afán de catalogar lo que para mí es incatalogable, es que se acuñó la categoría de género fluido, es decir, persona que no está definida sobre sus preferencias sexuales. O sea, que para evitar cambiarte el rótulo te invento uno. Y según sé, ponerse a inventar categorías es de nunca acabar. Y creo que de acabar se trata en la mayoría de los casos.

Casi como los colores. De tres primarios se obtiene el arco iris. No importando ni catalogando a las personas por lo que hacen en la cama, ni imponiéndole una categoría para toda la vida en función de eso como un cartel, es que realmente veremos la diversidad que tanto pregona la Ideología de Género, sin tanto debate mediático al pedo.

Me parece que tanto enfocarse en cómo nos compartamos en la cama es en realidad una forma que eso se convierta en lo principal. Tener la cabeza caliente. No pensar. Y estar contentos con el caramelito que constituye el cartel sobre nuestra cabeza al que vamos por el mundo moviendo como banderita en desfile.

Es simple la cosa. No se preocupen por lo que opinen los demás y gocen la vida como les plazca.

Compartí, no seas paco