Siendo esta mi primer nota tendré la deferencia de presentarme antes que nada. Mi nombre es Carla Aldebarán, gurú-coach de neuromarketing y asesora de imagen para social media. Espero que a través de este medio puedan empaparse de mis conocimientos en diversas disciplinas relacionadas a mi profesión, así como yo me empapo mentalmente del placer que me da ayudar a las personas a convertirse en versiones menos impresentables de lo que son para poder ser amados. En definitiva eso es lo que yo hago: soy una suerte de Hitch, que enseña a ser amado por los demás, pero sin el coito como objetivo (al menos no en principio).

El primer consejo que siempre doy a mis followers, como puntapié inicial para mejorar sus relaciones con los demás, es tener un gesto humano y real, desenfadado, para establecer una relación que ya a priori se basará en la empatía. Por ejemplo: primera visita a un cliente o a los suegros, uno tiende a ponerse muy careta y a jugarla de gente intachable. Eso proyecta una personalidad que no es real, y por tanto, la dificultad para relacionarse se verá duplicada. Para evitar esto siempre recomiendo en esta instancia cagar el baño ajeno como muestra de que no hay nada que esconder porque somos capaces de dejarnos oler hasta la mierda de lo sinceros que somos. Puede sonar un tanto intenso, pero créanme que esto les ahorrará en un futuro muchas conversaciones y situaciones incómodas. En niveles muy avanzados de los talleres que dicto hemos logrado llegar al punto de que algunos alumnos dejan la barrida sin limpiar, sacan selfie y hashtaguean al dueño de casa en tono cómplice. Ventas de millones se han cerrado en segundos gracias a esta técnica milenaria como nuestros ancestros; claramente, como los perros, olernos los culos nos puede dar mucha más información sobre alguien que stalkearle el Instagram.

En segundo lugar, para aquellos interesados en desarrollar su naturaleza de líder, les tengo la mala noticia de que líder se nace, no se hace. Claro que todo el mundo quiere ser el líder, porque todos quieren mandar y ninguno poner el pechito al laburo, entonces se la juegan para líder de la manada pero la falta de carisma es insalvable. Caso Evita/Isabelita. Un mismo Perón dependió de la calidad de dos materiales distintos y así como Leo Fénder jamás hubiera hecho una buena viola con un una placa de MDF esto también terminó en tragedia. Carisma, nene. Aura. Esplín, pibita.

Sin embargo considero que el acceso a la información debe ser libre y gratuito, por lo tanto no veo por qué mantener los conocimientos destinados a ser útiles solo para algunos si los otros pueden morir en el intento. Cada uno sabe si lo tiene, pero no es obligación hacerse cargo de la carencia públicamente. Siempre uno puede rodearse de niños y ancianos y jugar a ser  lobo disfrazado de oveja en un rebaño. Toodlers y elders, te afinan la cara más que contouring de Beyonceé.

Los dejo con un mantra:

“OMAMA PAPATIMAMA PAPA O PAPATIMAMA”.

¡Hasta la próxima!

Escrito por Carla Aldebarán para la sección:

Compartí, no seas paco