¿Qué quiere la clase media?

Han pasado las elecciones primarias y hemos visto como ha arrasado el oficialismo. Vamos a empezar por el principio porque sino no se entiende una mierda. Soy un tipo clase media, trabajador y emprendedor. Desde que egresé de la facultad que he intentado hacer mis propios negocios y empresas, algunas veces con más suerte y otras con menos, mientras que he sido empleado de varias empresas.

Respecto a la política no soy oficialista, no voté nunca ni por Néstor ni por Cristina, pero tampoco soy de ningún otro partido político. Nunca he votado por los “mas conocidos”, sino todo lo contrario. Voto bastante resignado, ya que se que mi elección nunca va a ganar. Siempre he votado por alguna cara nueva, con propuestas nuevas, con algo distinto que ofrecer, me tienen cansado los viejos recauchutados que nos gobiernan hace más de 40 años. Así que voto así no por rebeldía, sino por hartazgo. Y esos “distintos” siempre son pobres figuritas que no llegan a nada. En fin, más allá que no los he votado, debo adaptarme a la elección popular, apoyar al gobierno de turno, tratar de entenderlo, acomodar mi situación a la política que expongan con cintura y habilidad y meterle para adelante sin que la esto influya en mi estado de ánimo o actividad comercial. Me caigo yo y se me cae toda mi estructura encima.

Debo reconocer que en un principio me asombró la cantidad de gente que había votado a Cristina, me dio un poco de bronca porque no veo que todo esté tan bien como para que una mayoría absoluta la elija, tengo mis motivos los cuales serían toda una nota aparte. Entonces me puse a pensar un poco. ¿Quiénes la eligieron y porque?

No voy a ahondar en la cantidad de estratos sociales o segmentos la han elegido, sino en dos de los más importantes. Si fuese jubilado, ¿Quién me ha ayudado tanto como Cristina? Los viejitos están chochos de la vida. Y si fuese de clase baja ¿Quién me ha llenado de planes, subsidios, bienes y beneficios que mejoran mi calidad de vida más que ella? Es lógico que toda esta gente que se ha visto profundamente beneficiada la vote, independientemente de lo que gente como yo piense, independientemente a si tienen o no conciencia social, conciencia colectiva.

Entonces pienso ¿Y yo por qué no los voto? Y no los voto porque no me benefician en nada, sino todo lo contrario. Siento que nosotros, la clase media, el motor productivo y comercial del país, el corazón monetario de la argentina, estamos cada vez más vapuleados, más cagados a palos. Cada vez nos cuesta más progresar, salir adelante, seguir caminando, seguir contribuyendo. Cada vez nos cobran más, nos exigen más y nos ayudan menos. ¿Se han puesto a pensar los jubilados y la clase baja que pasa si deja de entrar la plata que les dejamos nosotros al gobierno? ¿Se han puesto a pensar que es gracias a nosotros que tienen guita para regalar? No, obviamente que no, porque no es asunto de ellos pensar en esto, sino que es asunto del gobierno. Un gobierno que nos tiene a mal traer, que nos tilda de “enemigos”, nos estruja y nos hace sentir como “los malos de la película”. Un gobierno que persigue al empresario más que al delincuente y lo castiga donde más le duele.

Entonces, ¿Qué es lo que pide la clase media? ¿Qué es lo que pida la clase trabajadora, la clase empresaria? ¿Qué necesitaríamos para elegirlos? Yo les voy a contar mi postura y con quien la he hablado concordamos.

  • Yo no pido pagar menos impuestos, no pido que el estado deje de comerme casi el 30% de mi ingreso bruto mensual (entre IVA, Impuesto a las Ganancias e Ingresos Brutos). No me molesta pagar cuando se que con esa plata se hacen cosas, no me molesta que en cálculos finos el Estado sea dueño casi un 50% de mi empresa sin aportar nada.
  • Yo no pido que mantengan a mis hijos, si no puedo mantener una familia, no la encaro y punto. Tener una familia es una responsabilidad inmensa que va mucho más allá del amor.
  • Yo no pido que me increpen día a día desde el ministerio de trabajo a tener mis empleados en blanco cuando con el verso de “planta temporal” ellos tienen a más de la mitad en negro. Soy conciente de que el bono de sueldo en blanco, más allá de los beneficios de salud, permite a la persona ingresar en el circuito financiero y así poder obtener crédito, lo cual es muy importante para crecer.
  • Yo no pido que nos retengan menos de lo que nos retienen al exportar o importar y que sea imposible el retorno, entiendo el fin ulterior de esta medida.
  • Yo no pido que me regalen plata. Me considero lo suficientemente capaz para ganarme la plata por mis propios medios sin que nadie me regale nada, para eso estudie e invertí tiempo en mi formación. Nada de lo que tengo es regalado, por eso lo aprecio y defiendo con uñas y dientes. No pido que me regalen nada.
  • Yo no pido que me den subsidios. Si un negocio no funciona por las vías normales, no necesita ninguna inyección extra para andar bien. Y si la necesita, no debo ser tan necio y terco de pretender un agregado, sino que debo reconocer el fracaso y punto. Es como los anabólicos que toma un tipo para verse más grande en el gimnasio. Lo que no se da por su curso normal, no sirve.
  • Yo no pido que me regalen una casa, porque considero tener una cuota sana de ambición que me permite decidir y decir que no me gustan las casa que da el IPV.

¿Saben que es lo único que pido? ¿Sabe el Estado lo único que debería hacer para “comprarse” a la clase media? Es una sola cosita, tan fácil de explicar que estoy convencido que por mi ignorancia me pierdo una parte gruesa que debe ser la que impide que se haga, porque no puede ser que algo tan sencillo no se ponga en marcha.

Lo único que queremos es mejores créditos bancarios e hipotecarios para financiar nuestros emprendimientos comerciales y personales. Queremos que no nos cobren intereses tan elevados, que las tasas sean más bajas y cercanas a una tasa fija, que no sea tan complicado pedir un préstamo, que cualquiera con una buena idea, ganas de trabajar y sin “conocidos” pueda acceder a un préstamo, que nos den un tiempo de gracia para que nuestros emprendimientos comiencen a dar frutos, que el hipotecario no nos cobre tres veces el valor de una casa (cuando desde el vamos la construcción está sobrevaluado). No queremos que nos regalen nada, no queremos que se nos metan en nuestros negocios, no queremos que nos “tiren una soga”, simplemente que nos ayuden con plata que después la vamos a devolver con intereses, pero intereses justos, no tan tiranos como los actuales. Nada más que eso. Es tan fácil que estoy convencido de que en algo debo estar equivocado.

La seguridad, la educación y la salud es tema aparte que debemos reclamar como sociedad. Esta es una nota mucho más egoísta y personal, pero que es la voz de toda una clase que si se pierde, Argentina se va al pasto…

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