¡No al matrimonio!

Desde que te agarra la adolescencia y conoces a una mina, comenzás a pensar en esa pelotuda palabra que se llama Matrimonio. Al principio,te pones de novio y comienzas a boludear, salís con la minita, vas a cenar, te la llevas a un telo y todo te parece mágico hasta que empieza a pegar el sentimiento de estar junto -o sea pansas en casarte- y allí los dos pelotudos empiezan a pensar, a trabajar rompiéndote el culo para juntar plata para el matrimonio.

Primero la jermu quiere la casa. Entonces uno empieza a laburar las 23 de las 24 horas para tener -el nidito de amor- ¡Má que nidito, ni nidito!. Cuando te comprás la casa el departamento o te la construis, las minas piden que estén amueblada. Otra vez el boludo, sigue trabajando ya no 23 sino 24 horas para tener los muebles; heladera,cocina, juego de living, comedor. Después cuando equipaste todo, pasas a la boda; el traje para vos, el vestido blanco para tu novia y la fiesta para todos los hijos de puta de tus amigos y parientes que lo único que hacen es morfarse todo lo que hay en la mesa y criticarte la fiesta por si si faltó algo.

Después de firmar el Acta de Matrimonio en el registro civil y que el cura te bendiga -o mejor dicho te maldiga- en la boda. Y allí quizás viene lo mejor la luna de miel, bueno esto es viajar y cojer todo el día. Y con el correr del tiempo te trasladás a la realidad, a la rutina y comienza los problemas, las peleas, el tirarte los platos por la cabeza. Luego los hijos. El pecho de los hombres se baja. La mujer se les caen las tetas, y las grasas comienzan a sobresalir de aquella silueta.

Vienen los hijos y todo hay que garpar. La adorada esposa comienza ser un estorbo, te caga a pedo todo el día, ti fumás, si te chupas un trago de más, si vas a jugar al fútbol con tus amigos, si vas a comer un asado. Todo el día rompiéndote las pelotas. Cuando te das cuenta es tarde y empezás a pensar en el divorcio.
Te divorcias y como estás casado legalmente tu jermu se queda con la casa,los hijos además le tenes q pasar una cuota alimentaria.

Lo mejor es ¡No al matrimonio!

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