María Conchita: de la Costanera a la Autopista 1.40

Hay que aprietos escribir para este diario ahora que lo usan de fuente para otros. Tenía que usar mi pequeño espacio de reproches público que estos muchachos me han prestado para felicitarlos y decirles que me deben un asado.

Entrando a lo que quizás vos querés leer. Experiencias Americanas y perseguir a la tortuga llamada Amerian Dream. Bueh que al margen todavía no la encuentro.

Hay por el amor a Jebús. Mi familia me provee de cualquiera de los autos para manejarme por la cuidad y alrededores. Confian en mi criterio pero a veces creen que pongo en riesgo la seguridad moral de otras personas ya que llevo dos peleas en estacionamientos y varias tocadas de bocina y puteadas. Ultimamente estoy experimentando la ira al volante como Marge. Es que son TAN ordenados y TAN educados que me hacen doler los ovarios.

La primer frustración la experimenté cuando me subí al que iba a ser casi  mi auto y vi que era automático. Siempre me parecieron una porquería incluso antes de manejar uno. Lo son. Consumen Nafta como si uno cagara dólares y para variar te sobra un pie para manejarlo. Al principio vivis atinando a agarrar la palanca. No sirve de nada y para variar te sentis un pelotudo importante. En este país todos son bienvenidos a manejar desde edades tempranas como los 16.

La segunda fue el respeto que le tienen a los carteles de STOP. Me ponían nerviosa, todo el mundo para y cordialmente se dejan pasar unos a otros y encima los muy forros se sonrien. Yo al principio pasaba como enajenada todos los carteles hasta que me explicaron de forma muy pasiva que no me los siguera comiendo porque en las calles hay cámaras de seguridad y si algun mala onda me denuncia estoy mas frita que el pollo de Kentucky Fried Chiken. Las multas estan bastante saladitas(250 dólares por exeso de velocidad, 300 dólares por estacionarte en un lugar para discapacitados) y a parte te regalan un castigo (hay tabla). Sistema de puntos y creanme que funciona.

Otra cosa que me pasó fue que casi me hago caca encima cuando fui a manejar una autentica autopista americana. Primera diferencia bien marcada. Para entrar al acceso en Mza tenes que frenar y  mandarte. Aca tenes que mandarte, no frenar porque te la ponen por atrás y por más puto que seas adivino que no te va a gustar. Aceleras y tenes aproximadamente 50 metros para sumarte a la marcha, sino seguis por la banquina que encima tiene como cerruchitos y hablas todddoooassssiii.  Las autopistas tienen las velocidades marcadas que se respetan en la medida que se puede la máxima es de 120 km/h y hasta 130 Km/h en algunos casos. Si tenes complejos de corredor de carting este es tu paraíso.

Algo que me revienta es la policía. El sheriff pistea como loco y nadie le dice nada, naturalmente está luchando contra el mal en las calles. Pero cuando quieren romperte las pelotas saben como hacerlo. Los forros pinchados andan en camionetas comunes y corrientes, te persiguen, te pasaste mas de 5 millas y te largan la sirena y las luces como si fuese el poder de Pokemon. Por suerte no me ha tocado, pero lo he visto y en varias oportunidades sentí que tenía algo en la traquea pensando que era mi turno.

Finalizando: Que más Americano que el tráfico y los autos parados esperando para pasar. Eso que vemos en las películas y lo vimos en el video de REM Everybody hurts pasa todos los días. Hoy sin ir mas lejos me desayuné a las ocho menos cuarto de la mañana 13 minutos controlados por reloj parada en el mismo lugar más todos los otros lentos minutos a paso de hombre. Lo primero que pensé fue “Se pusieron una ñapi del tamaño de la casa blanca y alrededores”, pero cuando vi era la forra policía que estaba parando gente en una desembocadura bastante importante. Macanudo che! Todo el mundo llegando tarde mas impuestos a sus tareas gracias a vos garca policía no corrupto sino desocupado de criminales que no tiene otra cosa que hacer que comer Donuts (lease Donas) y parar gente a esa hora. Conchatumadre. Lo más desesperante de todo fue que nadie se puteaba, todos hablando por celular y escuchando música. Algun que otro desubicado fumandose un pucho y yo con una ira interna incanalizable y unas ganas de empezar a los bocinazos que partian la tierra. Estuve a punto de sacar medio torso y empezar a los gritos. No lo hice porque en un flash del estilo informativo del canal siete me imaginé presa y escribiendo la siguiente nota con el título “como sobrevivir a una carcel americana con internet”.