Lo que el capitalismo nos está dejando

No es mi intención defender ciegamente al socialismo, porque obviamente más de uno saltará con embates ejemplificadores alegando a Cuba, Rusia o China y no quiero entrar en un debate interminable de idas y vueltas, de derecha e izquierda, de zurdos cochinos o capitalistas salvajes y cuanta pasión y mala palabrerío barato exista de por medio. Simplemente quiero que los lectores reflexionen profundamente, sinceramente, con una mano en el corazón y sin la necesidad de emitir juicio alguno sobre lo que nos está dejando el capitalismo.

Creo que el fantástico capitalismo en el que estamos inmersos nos ha dejado tres grandes heridas profundas a la humanidad, independientemente de que mi condición de socialista (y en extremos necesarios comunista) me lleve a pensar que con solo tres me quedo cortísimo. Pero, por el mismo motivo que expresé en el párrafo anterior y para que esto no sea un manifiesto aburrido, lo voy a condensar solo en tres y el algún otro momento, lo ampliaré a los cientos que tengo de más.

  1. Los sueños son cada vez más fríos, banales y tangibles. El capitalismo impuesto por países imperialistas explotadores del primer mundo, nos impone una forma de vida y lleva a que nuestros hijos anhelen las cosas materiales mucho más que lo que de verdad importa. Un joven de ahora más que una verdadera amistad o un verdadero amor, anhela tener una buen auto para tener amigos o novias. Los sueños de la gente de ahora se limita a casas en barrios privados, autos de dos pisos y extravagancias, cuando nada, pero nada de esto es necesario ni nos hace feliz. ¿Acaso no piensan el la tristeza en la que están inmersos los millonarios que tanto adoran? Basta el ejemplo del triste de Fort para entenderlo. Las ideas apestan, no van más allá de un buen trabajo, un buen pasar y unas buenas vacaciones. Egoístas y narcisistas en un 100%
  2. El sistema lleva a que los ricos se enriquezcan cada vez más y los pobres empobrezcan al mismo ritmo, tanto a nivel económico como a nivel cultural. Es un sistema donde un rico prospera a grandes pasos, a niveles extraordinarios (como tener patrimonios de 40 mil millones de dólares) y un pobre apenas llega a los 80 dólares mensuales. Los sistemas educativos y de salud de excelencia solo son accesibles para los ricos y los sistemas estatales gratuitos están cada vez más vapuleados y desgastados. Hay países en los que se vive un abismo insalvable entre clases y procuran afanosamente esconder esa diferencia.
  3. Están haciendo estragos en el planeta. El cambio climático producido por las grandes industrias genera que día a día se pierdan miles de especies en el mundo. La tala indiscriminada de árboles deja llanos miles de hectáreas de árboles a diario y la caza furtiva a llevado a la extinción a cientos de especies. Los países desarrollados tienen políticas monetarias que buscan que los subdesarrollados se endeuden con organismos supuestamente mundiales (léase BID o FMI), para luego cobrar con materia prima las deudas, sin siquiera restarlas, ni disminuirlas en su monto ni en su interés. Revientan el país, dejan la tierra destruida y exhausta y se llevan todo, las políticas ambientales son tapadas con dinero a los políticos de turno y nadie hace ni dice nada.

Esto, queridos lectores, es lo que hoy está pasando, acá, allá y más allá. No es un divague de zurdo ni un flash ni nada, es la cruda realidad. Quien quiera oír que oiga.

Camilo Guevara.

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