¿Y si hablamos de religión?

Muchas veces nos preguntan porque no tocamos el tema religión. Escabroso tema si los hay, ¿no? ¿Cómo pretender hacer una buena nota sobre religión sin caer en el fanatismo o la intolerancia? ¿Cómo no generar discordia, malentendidos, desacuerdos y extensas discusiones verborrágicas intentando, cada bando defender lo suyo, atacando a los demás e intentando convencer de prepo?

Incluso a mí mismo me ha pasado de estar de acuerdo “con Dios y con el Diablo” al mismo tiempo, de apoyar ambos cursos de ideas y de entender los distintos puntos de vista. Incluso apoyando tanto al culto que profeso, como defenestrándolo y viceversa. Entonces ¿Cómo voy a hablar yo de religión cuando ni siquiera tengo una opinión personal bien formada? Incluso ¿Cómo intentar dar mi opinión sincera sin irme al pasto ni generar discordia cuando yo mismo soy el encargado de moderar este sitio? En fin, comento lo que me parece y punto.

Lo interesante de todo esto es que a medida que más me pregunto e indago, más dudas se me generan. Y así, poco a poco, he ido formando una vaga idea de lo que para mí es la religión. Creo que perder tiempo buscándole un significado personal a la religión que nos de paz es mucho más efectivo que seguir un dogma que tal vez no compartamos en su totalidad o criticar sin hacer nada.

Sinceramente creo en algo. Mi familia y la sociedad en la que vivo me han llevado a ponerle a ese “algo” el nombre de “Dios”. Si hubiese nacido en otro lado o en otro seno familiar le diría “Buda”, “Yahveh”, “Allah”, “Haile Selassie”, “Vishnú”, “Shivá”, etc. Tal vez “Gran Arquitecto del Universo”, como resumen todos estos “algos” en algo universal los masones. Creo que cada cual ha adoptado ese ser superior a sus usos y costumbres, a su cultura, su tierra y su gente, pero en el fondo es el mismo para todos.  Y todos son caracterizados por ser todopoderosos, justicieros y bondadosos. ¿Acaso alguno de estos seres iluminados imparte que hagamos el mal, que seamos malas personas o que fomentemos el daño y la violencia? Todo lo que hablan se resume en amor, amor que dar y amor que recibir. Todos comparten lo mismo, pero visto de distinta óptica e impuesto de diferente manera.

¿Y como no creer en nada? ¿Cómo no creer que haya algo más que la mera evolución? Se me hace difícil pensar en que la vida es tan simple y tan finita como lo terrenal. ¿Cómo puede ser que algo tan complejo como la cabeza y los sentimientos de una persona, sus ideas y sus vivencias se disipen en la nada? Me cuesta creer que no exista ese “algo” que nos guíe, que nos de una mano, que nos espere y que nos ayude un poco. Me cuesta creer que todo se acaba acá, en la Tierra. Me cuesta creer que esta energía que somos no se transforme en otra cosa.

Muchas veces nos preguntamos ¿si Dios (o ese ser superior en el que creamos) existe, porque deja que pasen las guerras, las cosas malas o las muertes de los justos? Típico caso que sucede cuando se nos muere un ser querido de improvisto. Creo que Dios o ese ser nos deja en la tierra, lugar donde somos libres. Y así como somos libres de elegir, libres en nuestro actuar, libres ante él, estamos sujetos al destino, al azar, a la naturaleza y a la misma libertad que le exigimos, elementos en los que él no puede interceder. A menos que se den lo que algunos llaman “milagros”, otros “suerte”, otros “destino” y otros “convicción”.

En lo que no creo ni respeto es en las instituciones religiosas. Creo que la historia ha permitido que el hombre, ser imperfecto y lleno de vicios, manosease y manipulase las religiones transformándolas en mecanismos de control, dominación y poder que muy alejadas están de los planes divinos. Muy alejados. A estas instituciones y lo que imparten les tengo desconfianza.

Creo que el hombre fue inventando historias, coartando otras, agregando y censurando material a su gusto, generando y degenerando la figura de estos seres iluminados. Incluso persiguiendo a entidades pensantes, las cuales siempre fueron tomadas como amenazas por poner en jaque dogmas incomprobables e incompatibles con la razón. El ser humano necesita ver, necesita sentir que alguien lo puede doblegar si rompe con lo moralmente reconocido en la sociedad que vive. Cuando la ley no era tan certera y rigurosa, las religiones se hacían cargo de ajusticiar las cosas para que todo no se volviese un anarquismo absoluto. Es la única explicación que le encuentro a este engranaje siniestro. Por esto ha corrido mucha, muchísima sangre y sigue aún corriendo.

Personalmente creo que Dios aparece cuando haces bien las cosas y podes dormir en paz, cuando no tenes mochilas en la espalda, cuando no tenes deudas ni pendientes. Cuando te sentís libre, creo que estas cerca de Dios. Cuando te agobia algo, te cansa, te pesa, te genera mal estar, disconformidad, nervios, es porque algo estas haciendo mal, algo estas dejando de lado. Les puedo asegurar que un garca, un mafioso o un asesino no duermen ni viven en paz a menos que se metan porquerías en el organismo. Dios está en todos lados. Creo que cada uno tiene que creer en lo que le haga bien y siempre tener presente que lo primordial es ser feliz sin cagarse en los demás.

Por todo esto no creo en muros, ni libros, ni templos, ni dogmas, ni acciones y no comparto en plenitud con ninguna doctrina, salvo algunos puntos de unas y otras. Tampoco me cuadran los fanáticos religiosos o los intolerantes que creen tener la verdad absoluta (cuando no existen las verdades absolutas) y quieren que todos crean en lo que ellos, sino “Dios te va a castigar”. ¿Cómo castiga un Dios justo? Tampoco estoy de acuerdo con el ateo o antirreligioso que bardea a diestra y siniestra y le importa un huevo lo que pasa frente a sus ojos. O simplemente bardea a quien se siente a gusto con su religión. Me enferman los que critican a los que van a misa o que promueven su religión pacíficamente o que están a gusto con lo que les enseñaron y son basuras de personas en su vida privada. Que cada cual haga lo que mejor le guste hacer para encontrarle significado a la religión y el que no hace nada o simplemente no le importa, que no hable ni opine de los que al menos buscan. Yo no creo que la religión se halle entre cuatro muros, pero tampoco veo mal quien ahí la busca y hasta la encuentra.

En fin, esta es mi humilde opinión. Espero que la compartan y si no la comparten que aporten comentarios constructivos a mi filosofía.

TAGS: