Sexo y fóbal: lo mejor que le puede pasar al hombre

Las mujeres no van a entender lo que significa el fútbol para los hombres hasta que ellos no aprendan a calcular el chorro de pis adentro del inodoro.

Srta Dipietro

Lo que parecía ser una tarde dominical normal se transformó en un debate con  tres amigos sobre el futbol y  mujeres, una departamento en ruinas y alguno que otro elemento psicoactivo.

El primero en llegar fue Colo con sus pantalones del Tomba salpicados en lavandina, esos que la novia le había manchado en un vago intento de no vérselos nunca más puestos. Luego de que éste se cansara de adjetivarme  con palabras tales como “conchuda” y “chaperona” y después de que descargara su ira al contarme que su equipo del Gran DT era lo más parecido a once doñas corriendo tras un ovillo de lana, suena el portero confirmando la llegada de Marcos y Turco. Abro la puerta  y se me viene una oleada de mala vibra al ver la cara de traumado que traía Marcos. Lo veo con el celular a unos diez centímetros de distancia de la oreja, del otro lado del teléfono solo se escuchaban los gritos típicos de una desquiciada, él por otra parte no emitía sonidos pero hacía gestos extraños con la mano. En su boca se podía leer la palabra romper y huevos más de tres veces por minuto. Al terminar la simpática charlita me cuenta que su mujer estaba enojadísima porque él había hecho un cambio de planes. Al parecer ella no entendía que en una balanza no se pueden medir cosas como ir a jugar un partidito con los chicos o visitar a su abuela  y escucharla hablar por tres horas de su osteoporosis, perderse en la conversación (debido a su alzhéimer) y luego seguir escuchándola hablar de la osteoporosis. Turco desde su llegada se clavo en la silla cercana a la notebook y buscó desesperado los resultados de las fechas del día para sumar los puntos obtenidos. Como conclusión solo lo escuché adjetivar con un “sos un muerto” al pobre Erik Lamela que no pegaba una.

La charla venía bien hasta que el sexo se apoderó de mi mente perturbada y pregunté si alguna vez habían fusionado el arte de garchar con el resumen de la fecha que conduce  Martín Souto. Los tres contestaron mi pregunta con otra pregunta, ¿Y vos?  Contesté que verdaderamente me excitaba demasiado la mezcla de hombre y  futbol.  Ya sea en una cancha, con un chori en la mano y una coca desgasificada en la otra, o en una cama escuchando a los comentaristas, eso creaba en mi un morbo especial.  Intenté explicar que me calentaba mucho más practicar sexo oral mientras veo un Boca  vs Estudiantes que siete franceses chupándome el cuello, algo que ellos entendieron a medias ya que seguramente esperaban escuchar el nombre de Brad Pitt en mi explicación. Luego de escuchar sus tristes anécdotas y sus opiniones del tema llegué a la lamentable conclusión de que un 83% de las mujeres no quiere ver, oír ni escuchar comentarios de este amado deporte, y mucho menos contentar  a los hombres con una “chupadita” mientras ellos gritan goles y/o idolatran al dios de los diarios por haber creado a ese magnífico suplemento de Clarín.

Fáciles consejos para hacer que tu novia- chonga-pareja-amante acceda:

  • Dos horas antes te clavas ocho horas de Inutilisima Satelital con ella en la cama. Seguramente vas a aprender sobre las mil virtudes de la goma eva, podar plantas, cocinar un matambre enlechado al roquefort y como hacer una lámpara con 232 colillas de cigarrillo. Justo cuando sabés que esta por empezar “Paso a Paso” te haces el choto y cambias de canal. Ella no va a decir nada te lo aseguro, pero si puede que mire con cara extraña y abra los ojos como el dos de oro cuando le pongas tu mano en su nuca y le señales a tu “amiguito”. Su pensamiento será “pucha, lo hice ver todos mis programas favoritos…. Lo único que puedo hacer es recompensarlo con unas cuantas arcadas”. Vos simplemente le ofreces a hacer otro tipo de manualidades  explicándole que ahí abajo tenés una fábrica de plasticola.
  • Si es necesario  te metes a internet y bajas el último disco de Dread Mar i. Lo sé muchachos, es vomitivo y mucho más escuchar al rasta  hediondo difamar la palabra regaee pero  las minas lo aman. En dos horas te aprendes todas las letras, porque seguramente son todas iguales y hablan de lo mismo. Cuando ella llega le cantas (meneando la cabeza como un romanticón) la peor de todas que indudablemente es la que a ella le encanta. Un ratito después la llevas de la mano al sillón y sintonizas el canal dieciocho (siempre con cara de amor profundo y esas cosas) ella embobada de tanta cosa cursi solita te va a ir desabrochando el pantalón. Cuando el asunto termine buscá en You Tube alguna canción de Flema para borrar de tu mente las secuelas que puedan haber quedado después de escuchar “tu sin mi” unas veinte veces. Te recomiendo el tema “mi suegra tiene menopausia” que sin lugar a dudas  te va a sacar de un sopapo cualquier rasgo de meloso que te haya podido quedar.
  • Cocinas unos langostinos a los siete quesos con verduritas al wok, compras un buen vino  y le pedís a tu vecina piromaníaca unas cuantas velas para la ocasión. Llenas de esas mierdas la mesa y con unas flores que podés robar de algún cementerio le haces un caminito hasta el control remoto. Cuando llega le decís “SORPRESAAA” y con cara de Roberto le mostrás todo lo que hiciste. Le inventás un chamuyo diciéndole que a las 3AM de la noche anterior estabas solito comprando velas en el Wal-Mart y pensando en cada góndola que podías hacerle de comer, sin olvidar el detalle de lo que te costó conseguir las orquídeas que tanto le gustan en la florería. No dudes en darle de comer en la boca, endulzarle el oído y emborracharla. Con tanto humo de velas, alcohol y comida afrodisíaca  no te vas a dar ni cuenta como llegaste a ver el final de la Champions  League con ella practicándote sexo oral.
  • Si es necesario la drogás. El dealer amigo siempre tiene algo con que sorprenderte a la hora de comprar estupefacientes. La sacás a dar una vuelta, pasas por un kiosco, le compras un Citric para que no crea que la querés  embriagar y dar vuelta como una media, caminas un par de cuadras filosofando sobre la vida y justo cuando ella se para a mirar una vidriera aprovechás y mezclas el contenido alucinógeno (resguradado en el envoltorio de los puchos como un tesoro) con el brebaje sabor a naranja. Diez minutos más tardes la tenés cantando y bailando canciones de Jugate Conmigo en el banco de una plaza. Media hora después cuando ya están en tu casa, recordás las palabras del puntero que decía: “lo único  que puede pasar es que le dé un paro cardiaco o muchas ganas de comer algo dulce”. Una hora más tarde te encontrás sentado frente a la PC modificando los jugadores  del Gran DT, intentando escribir  en el celular DAME PIN al 66066 y ella comiéndote el supuesto “Cofler  Extra” que  tenés  dentro del bóxer.

Si con todas estas estrategias la muchacha no chupa, se hace la gila o simplemente no quiere hacerte feliz, ni entender que el futbol y el sexo es algo que te calienta…. ¡¡No os preocupéis, en  esta vida chupa pijas sobran!!

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