La gramática de la rebelión

Se sentó frente a mí en un día especial de tardes adormecidas. Recuerdo que ese día no había razón alguna para juntarse, pero sin más preámbulos empezó a expresarse. Tenía la soltura de una niña y la honestidad de alguien a quien verdaderamente le importamos. Sinceramente me sorprendí que hubiese sido tan directa y segura en ese momento porque somos casi extraños y casi conocidos de siempre. Difícil de explicar mediante letras.

Me siento agradecido por la charla, ya que pude ser receptor directo y único.

Entendí, con palabras exactas y precisas, que la percepción existe y que para muchos es el motivo de seguir adelante. Aprendí que la apatía es como un cáncer que debe ser detectado a tiempo.

Pero sobre todo vi frente a mí lo que le falta a esta sociedad en ciertos momentos. La desnudez completa de un corazón simple y sincero. Tal vez la confianza que ambos nos tenemos le permitió sacar su centro y desvestirlo de ese modo, no lo sé. Pero se lo agradezco, porque esos pequeños detalles son los que se necesitan a veces para seguir.

No le advertí que su corazón se estaba abriendo frente a los dos en aquel lugar lleno de gritos joviales. No la contradije, ni la corregí, ni mucho menos la interrumpí. Todo estaba perfecto. Yo solo sonreía y escuchaba, con todos los sentidos atentos y despiertos. Me di cuenta que hacía mucho tiempo que un regocijo especial como ese no estaba en mi propiedad.

Obviamente (y torpemente) no le dije en ese momento lo bien que me sentía, ser el tonto sentimental queda de las letras para adentro la mayoría de las veces. Pero ahora que recorro los espacios en blanco, lo lamento.

La charla terminó y cada uno siguió su camino. Me gusta pensar que ella se marcho tranquila y liberada, dejando tras de sí muchas de las cosas que nos lastiman sin razón.

Así aprende uno a apreciar a ciertas personas que si valen la pena. Así aprende uno a jugarse el todo por gente así.

En los tiempos de falsedades que se viven hoy por hoy, encontrar a gente como ella es difícil. Gente que te abre el corazón sin importar tiempo y lugar. Sin importar las pautas establecidas por generaciones y generaciones. Gente como ella son las verdaderas rebeldes. Sinceramente, me siento afortunado de estar cerca de gente así.


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Iris