¿Empleado o dueño?

En cada situación de la vida exsite casi siempre la dualidad. Dos posturas bien marcadas que siempre generan discordias. Mientras más pasional el tema, más profunda la discusión. Podrán apreciar que se discute de política, de religión, de ideologías, etc. También hay discusiones menos agresivas (o menos trágicas) como discutir de fútbol por ejemplo. Es característico del ser humano defender su postura y sus ideas, y como la tolerancia es algo que se cultiva con el tiempo, tendemos a discutir casi por cualquier cosa.

Y así como mientras se cursan los estudios universitarios se enfrentan los de la pública contra los de la privada, al momento de decidir el futuro laboral también se cae en dos bandos bien marcados; los empleados contra los dueños, o sea, los que prefieren ser empleados contra los que buscan ser propietarios.

Voy a analizar los pro y los contra de cada uno y al finalizar les comento que es lo que pienso al respecto.

Ser dueño o propietario.

Pros:

  • Manejar los propios tiempos.
  • No contar con un “techo” de ingresos establecidos.
  • Poder hacer y deshacer el curso de la empresa a gusto.
  • Dejar un legado comercial para la posteridad.
  • Contar con más posibilidades de “vivir de lo que uno le gusta”.
  • Destacarse en su rubro comercial.
  • Con el tiempo y la dedicación lograr sistematizar procesos y actividades reduciendo de a poco el tiempo de horas de trabajo sin disminuir las ganancias.

Contras:

  • El dueño no descansa tranquilo jamás, siempre esta “conectado” a su empresa, aún días no laborables. No existen las licencias.
  • Pase lo que pase, el culpable siempre va a ser el dueño.
  • La estabilidad de su economía personal depende de la empresa. Cuando no va bien su negocio, su familia corre el mismo riesgo. Si se pudre la empresa, se pudre todo.
  • Estar alerta y despierto en muchos más aspectos que la propia actividad del negocio (estado, políticas, leyes, problemas internacionales, etc.)
  • Los amigos y “las sociales” tienden a ser gente en torno a la empresa.
  • La salud física y mental está mucho más en juego cuando se tiene la responsabilidad del curso de la empresa.
  • El poder tienta más al empresario.

Ser empleado.

Pros:

  • Mayor estabilidad y seguridad económica.
  • Cortar su jornada laboral con el cumplimiento de las horas de trabajo establecidas, dedicando el resto del día a otras actividades.
  • Posibilidad de ingresar en una buena empresa donde hacer carrera.
  • Destacarse en su profesión.
  • Licencias por enfermedad o eventos especiales.
  • En caso de despido, hay una indemnización que ayuda.
  • Dedicarse a las actividades designadas, sin la necesidad de estar en las demás actividades o departamentos.

Contras:

  • Tiempos manejados por la empresa.
  • No se es indispensable.
  • Economía estática o difícil crecimiento económico en el corto plazo.
  • Exceso de presiones por cumplimentar objetivos.
  • Dificultad de reconocimiento personal, muchas veces se siente que no es un intercambio justo.
  • Imposibilidad de dejar de herencia una herramienta laboral.
  • La mayoría de las veces no somos empleados de lo que nos gusta hacer, lo que torna aburrido y tedioso el trabajar.

En fin, como podrán apreciar, ambas partes tienen la razón al momento de decidir por una u otra. Ninguna de las dos es mejor o peor, son simplemente diferentes.

Por mi forma de ser, prefiero ser dueño, es algo que lo llevo en la sangre, pero creo que el mejor camino para ser un empresario exitoso es siendo primero un empleado exitoso. Tiene más experiencia la persona que ha vivido (y prosperado) en ambos bandos. Conoce los pros y los contras de los dos y decide por donde más a gusto se siente. Lo mejor es empezar siendo empleado, donde debamos ser responsables antes los ojos de otros, donde debamos cumplir obligaciones y disfrutar derechos, donde aprendamos todo lo bueno y lo malo de tener un jefe. Luego, creo que lo mejor es terminar como propietario, porque una empresa o emprendimiento es como un hijo, que nos da satisfacciones y nos obliga a cuidar y proteger (y por muchos más puntos personales que si los expongo desvirtuarían la dualidad).

Lo más importante es tener claro que queremos ser, cuando y como. Que estamos dispuestos a arriesgar y a resignar. Eso va a decirnos cual es la mejor opción para cada uno.

¿Y vos Mendoza? ¿Qué preferís?


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