La revolución que revoluciona todas las revoluciones

Advertencia: Solo apto para lectores no susceptibles.

Así es; ya no se puede negar. Osar no admitirlo sería un crimen de lesa humanidad intelectual imperdonable. El Progresismo ha llegado para cambiar a la humanidad, para transformar a la sociedad argentina toda, pera devolverla al camino de los grandes patriotas latinoamericanos, para abortar ese espantoso experimento de alienación cultural que fue la década de los noventa, para hacernos a todos mejores de lo que somos porque nadie ha sabido, sabe, ni sabrá jamás tan bien que es lo que enaltece el espíritu humano.

La resurrección de los héroes y proezas patrias sepultadas por la perversa maquinaria de la historia toda ha llegado de sus manos, ideas, procesiones, tratados filosóficos de catadura excepcional. Estos van a acabar para siempre con la obsoleta y burguesa tradición literaria de recalcitrantes personajes como Leopoldo, Victoria, Jorge Luis, Juan José, Marcos, Santiago y cualquier otro cipayo similar.

Marchan, señores, marchan, provocando a la gente de bien como usted y como yo con sus peinados irreverentes y sus fasitos como bandera de la libertad mas libre que pueda pensarse. Transgreden, Doña Rosa, transgreden con una imaginación inconmensurable cuando empapelan la ciudad o pintan a mano alzada con aerosol las obras artísticas más exquisitas de la plástica nacional.

La más épica transformación que una sociedad haya podido presenciar está andando, una que empequeñece y sería la envidia de Mao, Kim Yong, Vladimir Ilich, Joseph y Saloth. ¿No entienden acaso, ratas derechosas, que los millones de chinos, rusos, ucranianos, vietnamitas, camboyanos inocentes que perecieron no fueron exterminados por el sadismo asesino del socialismo internacional, sino que esta es solo una vil interpretación conspirativa de la historia moderna; que en realidad entregaron voluntariamente sus vidas para construir el paraíso prometido por Karl y que ahora son honrados por la más gloriosa de las naciones sudamericanas?

Temblad, conservadores, temblad, porque el vanguardista vendaval cultural que florece tras sus pasos los puede dejar tiesos, absortos, o con un shock anafiláctico provocado por vuestra estrechez intelectual, por vuestro fascismo clasista de clase media, por vuestra alcahuetería confesional o por vuestra tibieza política vomitiva.

Buscad refugio amigos buscad; ocultaros, auto censuraos, no observad, no cuestionad, aceptad sin chistar, huid o, aún mejor, auto desapareceos como ciudadanos, suicidaos civilmente, porque esta y solo esta es la única forma en que tendréis una remota posibilidad de escapar de los esbirros de la causa nacional y popular, siempre bien dispuestos a invitarlos amablemente a revisar vuestras ideas.

Sepan, amigos, sepan que resistirse es inútil, que más tarde o más temprano caerán ante el influjo aplastante de su infalibilidad, de su honestidad, de su conocimiento sin fisuras de lo que todos los argentinos sin excepción alguna necesitan.

Una nueva fe ha llegado chupacirios, ha llegado. Empezad a cavar las catacumbas, porque el opio eclesiástico que pudre y esclaviza la conciencia colectiva va a ser eliminado de cuajo, cortado como Alejandro Magno al nudo gordiano y reemplazado por el culto a la deidad de la sociedad nueva, para así liberar la libertad oprimida por la dictadura de las sotanas. Preparaos para su advenimiento y aceptadlo en vuestras vidas para alcanzad la salvación que os ofrece la patria socialista remasterizada al siglo XXI.

Escrito por Kerim para la sección:

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