Es tan feo admitir eso

Jueves:
Es tan feo admitir esto, que creo que no lo voy a decir, tal vez si per o al final de la nota, no quiero que esto anticipe al lector a pensar que soy una pelotuda. Estoy pensando poco y nada en esto, al vos y yo lo suplanto por un nauseabundo nosotros, esto me esta preocupando hace un par de horas.

Viernes:
Hoy viernes, quise continuar esto, pero es inútil, ya no estoy enamorada. Probablemente deba meterme en el personaje, ¿Una dosis de Arjona estaría bien? Quizás, si, definitivamente esto está funcionando, tengo ganas de coger, malditas canciones que despiertan el deseo sexual de uno. Pero en este caso sexo no es amor, les presento a mi nuevo novio, mi querido dedo índice.

Sábado:
Hoy es más sábado que ningún otro del mes, hay olor a fiesta y en unas horas comienza la previa, pero todavía no tengo incentivo de ir. Esa maldita costumbre, esos encuentros furtivos de sábado, en los que no estamos juntos, en los que nos escondemos de la gente sin propósito alguno, somos dos niños jugando a las escondidas en el centro del arenero y no nos importa. Qué bien sábado, te felicito, nunca me dejas con gusto a poco.

Domingo:
Estoy analizando cada momento de anoche, probablemente hoy me haya enamorado de nuevo. Estoy recordando tus gestos hacia mí, tus miradas analfabetas, esas palabras sordas por el ruido de la música y esos besos con gusto a multihombre. Sinceramente, debo reconocer que me encantaría estar con vos, hoy domingo, tarde de paja, tarde de nada, lo que solía ser una tarde de novios.

Lunes:
Esta noche te extrañé tanto que llegué a organizar una maratón en serie de todas las películas balas habidas y por haber, pude memorizarme los diálogos y ahora los anoto cuando tengo una hoja en blanco y una lapicera al pedo, AH! Y DE PASO HAGO CORAZONES (que asquerosa). Hablé conmigo misma, me di concejos que realmente no haría caso nunca, quise soñar con vos cuando te casabas conmigo, pero es tan imposible imaginar un futuro juntos que nuestro casamiento terminó con dragones bailando salsa y Bob Esponja cantando “Sigo siendo el hombre merengue”. Después, conté las horas que faltaban para volver a verte cuan boluda enamorada del amor. Lloré un poquito como frenética y me reí desquiciada, sin poder definir un punto medio entre mi humor y locura. A tal punto de no saber qué hacer llegué a marcar tu número y cortar rogando que no tuvieras ninguna llamada perdida mía, gracias a eso me lo sé de memoria.

Martes:
Ahora que estoy sola tendría que no se qué se yo, por lo menos poner foto de perfil lindas, arreglarme un poco más cuando salgo, QUIZAS PEINARME. Es como si inconscientemente tuviera un comportamiento anti poronga.

Miércoles:
Debo encontrar a un hombre, no sé cómo es, tampoco sé donde vive, ni tengo idea de sus rasgos personales lo único que sé es que cuando lo encuentre voy a planear mi venganza. Ha aparecido un problema en el plan, no tengo DE QUÉ vengarme, quizás primero pueda buscar un hombre y hacer algo que provoque un motivo de venganza. Tengo otro problema, debo buscar un hombre de todas maneras. Y he aquí mi cuarto y más grande problema: NO QUIERO REALIZAR EL PLAN.

Jueves:
He llegado a la conclusión que cuando uno quiere decir algo y que no suene pelotudo, lo escribe en inglés: I’m falling in love.


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