Amigos con derecho

Eran amiguitos, pero no sabés en que momento la cosas se desfiguraron a tal punto que ahora a la palabra amigos de agregás el “con derecho”, y nada, pero nada sería la mejor frase que se puede posponer a esta situación como esta: Tener un amigo con derecho es una garcha.

Uno no sabe cuando es el momento de decir o no las cosas. Si uno pretende una relación o un cambio de título a algo más serio y lo comunica, hay dos posibles reacciones: La primera sería cagar una hermosa futura relación, la segunda, salvar una amistad antes que las cosas empeoren para después recordar ebrios frases como “¿te acorrrrrrdas cuando nos garchabamos?” – entre risas.

Si te estás sientiendo identificado con la nota y estás pensando en cualquiera de estas dos posibilidades, significa que no te has percatado de que realmente tener un amigo con derecho es una garcha porque cualquiera de estas dos situaciones tiene su margen de error, puede que la relación no funcione, o que ya no vuelva a ser la misma amistad. Entonces pensás, ¿Para qué mierda me involucro en estas situaciones?.

Antes que te puedas llegar a deprimir encontrando respuestas, aparece el segundo problema, el del enamoramiento, si uno ya se empieza a enamorar, el título de “amigo” pasa estúpidamente a ocupar el lugar de persona con la cual queremos quedarnos viendo películas hasta tarde en vez de salir y ese tipo de cosas. Que pase a este lugar, tu amigo/a, es bastante preocupante, ya empezamos a actuar raro y aunque le seguimos contando cosas, omitimos los comentarios amorosos, pero vos te tenés que bancar que él te cuente a quien se destruyó el fin de semana, mientras a vos se te despierta tu Schoklender interior, sin que puedas hacer nada al respecto, tener un amigo con derecho es definitivamente una garcha.

Lo peor de todo, es la culpa que sentís cuando estás con otro chabón, si es que te dan los ovarios, y si él te ve ¡Puf! Ni te cuento, vos te sentís la peor persona del mundo, ¿Pero sabés qué? a él no le importa, porque son solo amigos.

Claro todo estaba bárbaro, besito va, besito viene , salian, se contaban cosas, se encamotaban, ¡Que lindo! Pero la tuviste que cagar, ya estas a tu punto límite con tus debates internos, te querés hacer callar, pero ahi está él, tu amigo en frente tuyo y no lo podés evitar, te gusta.

Es asqueroso el solo hecho de pensar que ahora leés su horoscopo, te arrglás más de lo normal para salir con el, mirás con cara de orto a las chicas que se le acercan  excusándote  con el clásico argumento “celos de amigos”.

Pero después de todo, te la vas a tener que comer, quién sabe en un futuro lo que pueda llegar a pasar.

Y no lo niegues, a vos te encanta pensar en él y en la situación, asique no te hagas la boluda y acordate que hay muchos pitos en el cotillón.

¿Está siendo pedorra la conclusión? ¿No te está gustando? Quiero aclarar que tengo un montón de cosas para decir que las puedo disfrazar de generalizaciones, pero yo se hasta que punto llegar. ¿Saben por qué? Porque él lee el Mendolotudo, AGUANTE TODO

También podés leer:
Etapa post – ruptura

Hace un año escribíamos:
El que traduce el título de las películas debería trabajar en el Cotolengo Don Orione

TAGS: