Los nobles Nobel

La semana que pasó se definieron los ganadores de los premios Nobel, quizás los más prestigiosos de todo el mundo. Quiero contarles sobre los premios de este año correspondientes a medicina, química y física. El de economía no debería existir, en vista del desastre que es la situación del mundo y las crisis cíclicas que sufrimos. El de la paz dejó de tener sentido cuando se lo dieron a Obama (aunque este año la remaron un poco con una mejor elección). Sobre el de literatura me gustaría poder opinar, pero no me siento capacitado. Soy apenas un lector interesado y compulsivo.

El origen

Alfred Nobel nació en Estocolmo, Suecia, en 1833. Su padre era ingeniero y construía puentes y edificios. No es fácil construir en Estocolmo. Todo, absolutamente todo el terreno está hecho de roca. Esto implica que para hacer algo tan simple como los cimientos de un edificio, algo que en otros lugares significa sólo cavar un pozo muy grande, sea necesario literalmente volar en pedazos la roca. Suena lógico que su padre experimentara con diferentes maneras de hacer explotar cosas.

Su familia estaba en quiebra cuando Alfred nació. Poco tiempo después su padre se mudó a Rusia, dónde comenzó a trabajar para las fuerzas armadas, montando un taller propio. Convenció al zar ruso de utilizar minas de su propio diseño para evitar que los buques ingleses atacaran San Petersburgo, lo cual fue un éxito militar en la época. El resto de la familia se quedó en Suecia. Su madre atendía una verdulería. Los malos tiempos le hicieron olvidar que venía de una familia rica.

Unos años después, con una situación económica mucho mejor, toda la familia se reunió en San Petersburgo. Los chicos se educaron en las mejores escuelas. Alfred hablaba 5 idiomas a los 17 años y se interesaba mayormente por la poesía y la literatura inglesa en general. Justamente por esto, su padre decidió enviarlo a varios países europeos para que trabajara en laboratorios de química y se olvidara de la pluma para dedicarse a cosas, a su juicio, más importantes. En este tour científico conoció a Ascanio Sobrero, un jóven químico italiano que había inventado la nitroglicerina.

Si bien el poder explosivo de este compuesto era mucho mayor que el de la pólvora, lo realmente difícil era manejarlo sin que ocurrieran accidentes fatales. Este fue el trabajo de Nobel durante años, dominar al monstruo y hacerlo trabajar sumisamente para sus intereses.

Volvió a Estocolmo. Luego de muchos intentos fallidos, incluyendo el que provocó la muerte de uno de sus hermanos y otras personas, llevando a la prohibición de realizar experimentos dentro del radio urbano, consiguió una mezcla estable que se podía modelar en cilindros. Había nacido la dinamita.

La historia de su vida sigue siendo interesante hasta el final. Lo que más nos importa es que toda la fortuna que consiguió con su invento y sus múltiples empresas fue utilizada para crear una fundación, que hoy financia los premios que llevan su nombre. En su testamento dejó claro que debía premiarse a quienes realizaran tareas importantes en química, medicina, física, literatura y por la paz. Esto último fue claramente una limpieza de conciencia final, dado que sus inventos se utilizaron principalmente para desarrollar armas.

Actualmente los ganadores de los premios se deciden mediante un comité de expertos en cada área. Se anuncian a principios de octubre y se entregan el 10 de diciembre, en una gran fiesta que se realiza en el edificio de la Municipalidad de Estocolmo y a la que asiste toda la realeza del país escandinavo. El rey en persona entrega la mención a los ganadores y el premio incluye la suma de un millón de dólares a repartir entre los galardonados en cada disciplina. El Premio Nobel de la Paz se entrega en Oslo, capital de Noruega, según lo establecido por el mismo Alfred en su testamento. Suecia y Noruega formaban parte del mismo reino cuando Nobel lo escribió.

Y los ganadores son…

Medicina

Este año se dividió en dos mitades: Bruce A. Beutler (EE. UU.) y Jules A. Hoffmann (Luxemburgo) por un lado y Ralph M. Steinman (Canadá) por el otro, en reconocimiento a descubrimientos que revolucionaron el entendimiento del sistema inmunológico humano.

Existen dos líneas de defensa en nuestro cuerpo contra las amenazas de virus y bacterias (no, el Actimel no tiene nada que ver…) La primera línea es lo que se llama sistema inmunológico innato. Este elimina a los microorganismos y activa la inflamación, que es parte del mecanismo que impide la entrada de nuevos agresores. Si esta línea cae, existe otra más compleja: el sistema inmunológico adaptativo. Produciendo anticuerpos y “células asesinas”, esta parte ataca a determinados virus o bacterias en forma más rápida y efectiva. Además conserva la memoria de lo sucedido, haciendo que la próxima defensa contra el mismo agente invasor sea más fácil de llevar a cabo.

El problema a entender es por que en algunas personas estos sistemas se activan ante estímulos menores, produciendo enfermedades inflamatorias. El trabajo de los premiados fue fundamental para entender como actúan los diferentes mecanismos que activan el sistema inmunológico frente a un virus o una bacteria determinada y la forma en que un tipo de defensa se comunica con la otra. Esto permite comprender mejor la forma de evitar que la reacción exagerada del sistema se convierta en una enfermedad.

Química

Los libros de texto enseñan que los cristales están formados por átomos alineados en patrones geométricos que se repiten periódicamente. Esto puede comprobarse en el laboratorio mediante los modernos microscopios electrónicos o mediante la técnica de difracción de rayos X (nota curiosa: esta técnica fue desarrollada por William Bragg, el premiado con el Nobel de Física más joven de la historia, a los 25 años).  Si no hay repetición, el patrón no es estable y el cristal no puede existir. ¿Qué hace un químico si, a través de su microscopio, encuentra un cristal cuya distribución de átomos nunca se repite? Primero grita que eso no puede existir, después sale al pasillo para que alguien sea testigo de lo que está viendo, luego lo despiden de su trabajo y tiene que luchar para que le crean. Finalmente gana el premio Nobel de química. Esta fue la historia del químico israelí Dan Shechtman, el primero en demostrar que con un número limitado de formas geométricas es posible crear un patrón que no se repite nunca (aperiódico) en un cristal. A decir verdad no fue el primero,  ya que los dibujos que decoran la Alhambra desde la Edad Media cumplen esta regla, decubierta por los matemáticos árabes hace cientos de años y explicada de manera moderna en la década del ‘60. Los cuasicristales son hoy objeto de investigación, tanto para crearlos como para encontrarlos en estado natural. Su existencia altera las propiedades del material, haciéndolo más resistente.

Física

Anticipándonos a la decisión de Comité Nobel hablamos en una nota pasada sobre la energía oscura (que bien me salió esta, ni que supiera…) De eso se trata el Premio Nobel de Física de este año. Saul Perlmutter, Brian P. Schmidt y Adam G. Riess, todos de EE. UU.,  comparten el premio por descubrir que el Universo no sólo se expande, sino que cada vez lo hace más rápidamente.

La idea original de ambos equipos de trabajo era la de encontrar las supernovas más lejanas y estudiarlas. Las de tipo Ia se deben a la explosión de estrellas tan masivas como el Sol, pero del tamaño aproximado de la Tierra. Pueden producir más luz que toda la galaxia que las contiene y los astrónomos pueden calcular muy precisamente su luminosidad, lo cual permite medir también con gran precisión la distancia que las separa de nosotros. Lo que encontraron al analizar estos parámetros en 50 supernovas, fue que el brillo observado era menor al esperado. Luego de asegurarse de lo que veían,  llegaron a la conclusión de que esto significaba una aceleración en la expansión, ya conocida, del Universo. ¿Qué es lo que acelera la expansión? La energía oscura. ¿Y qué es la energía oscura? Este…no sabemos. Pero que existe, existe. No está mal generar más preguntas que respuestas con una investigación, al contrario, esto enriquece las posibilidades de estudiar y descubrir cosas nuevas.

Más información en: www.nobelprize.org

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