Escopeta Mata Galán

Los de mi calaña entenderán; que el llamado ”feo” es por lejos lo mejor que se te puede cruzar en este puto y arduo camino que algunos llamamos vida. Si señor, hoy en dia estamos todos buscando superficialidad, lindura externa, eso tan dificil de encontrar/hacerse con los tantos destructores de personalidad como lo son: la panza, los aparatos, no tener tetas ni culo, pito chico, lentes y que te gusten los wachiturros.

Ya con poseer uno de los anteriores la gente te esquiva la mirada por la calle y si el Barba no te hizo la gamba y de casuela tenes todos los anteriormente mencionado… juntos… podes ser target de escupidas en la cara, gritos de horror, patadas en el culo, que se mojen el dedo y te lo metan en la oreja; terminar haciendo la carrera de Ingeniería Electrónica o escribiendo en una pagina con fines humorísticos que solo leen vos y un amigo.

PERO (los feos que leen rezaban todo lo que se sabían para que apareciera esto)

PERO si se fijan bien… la naturaleza es sabia, todo Ying tiene su Yang y el karma universal de todo se encarga.

* El nerd que con lentes que no garchó nunca y te le reías porque estudiaba Ingeniería en Sistemas, inventó la pc (NO el partido comunista NO), el Ipod, la playstation, el televisor LED, el cine 3d… en fin… TODO por lo que garpás enormes cantidades de plata.

* La pobre modosita con aparatos sin tetas ni culo es la odontóloga de las estrellas, o es la jefa de planta de la NASA y se toma vacaciones de 3 meses en Ibiza.

* La gorda que en 5to grado se comía los mocos te tira la piola ¡que mamita querida!

* La que tenia cara de cuco y los dientes desordenados garcha mejor que cualquier estrella porno y hace cosas en la cama que harían sonrojar al Propio Marqués de Sade.

* Y al que le gustaban los wachiturros lo pisó un camión.

¿Vieron como el universo se encarga de equilibrar todo?

La cosa es que todo ser humano recibe en su justa medida… y paso a explicar casos un poquito mas detallados, entre ellas vivencias personales como para que me crean un poquito mas y la proxima vez q veas a un feo, no le escupas la cara…puede ser el cirujano que te tenga que cambiar el marcapasos o el doctor que en vez de recetarte las pastillas para la presión, te da laxante para caballos.

Carli:

‘A Carla la conocí en un bar… bah… mas que bar era un sucucho suburbano disfrazado de olor a tarasca, con olor a humedad y moho y ni un rastro siquiera de legalidad en todo el lugar. No me acuerdo ni como llegué, ni que estaba tomando, ni que música estaban pasando, ni siquiera me acuerdo si pasaban música, supongo q tanta falta de memoria y funcionamiento sentidístico tenia que ver con la burundanga abundante del  lugar…

Lo que si recuerdo, porque me llamó la atención, fue que me miraban, pero no era una mirada ”normal” (un tipo como yo que NO esta acostumbrado a que lo miren a la cara mas de 3 segundos sin evitar una pequeña arcadita SE DA CUENTA cuando lo miran de un modo mas… lascivo)

La cosa es que me estaban relojeando como nunca. Y sorpresivamente eran ojos de fémina (que poeta me pongo cuando hablo de minas). Yo veía los ojos pero la minita se me escondía atrás de la mesa de pool, cosa que me dificultaba determinar que tan entrable estaba ¿no?

Me chupó un huevo si era una mina, un flaco o me lo había imaginado nomás; con un arranque de valentía y tres vinos de marca sospechosa alojados en el vientre me mandé a hablarle a mi violadora ocular.

Parece que la marosca me había pegado fuerte porque cuando le dije -” ¿te invito algo?”- la mesa misma de pool con ojos se dió la vuelta y me dijo – ”dale, buenísimo bombón”

Si, si ya sé… pero entre la marosca, el vino berreta y la imagen desdibujada de cuando a uno le sobreabundan las ganas de ponerla no me dejó ver que no se me escondía una acechadora enamorada detrás de la mesa de pool…. ella ERA la mesa de pool.

Se ve que me confundió la remera verde oliva que llevaba puesta y las dos manchas de zobaco transpirado que hacían las veces de buche poolero.  A cualquiera le puede pasar.

Era una chica normal… si en otro universo lo normal fuera todo 3 veces nuestro tamaño… con cara redonda galletota que se me hacía que debía tardar un rato largo en maquillarse. Suponiendo que compraría el rubor en baldes de 5 lts.

-Yo: Ya me parecía que raro una mesa de pool en este barcete.

-Ella: ¿Ah?

-Yo: Nada, nada princesa… ¿Como te llamas?

-Ella: Carlita ¿vos?

-Yo: ¿Yo? soy tu príncipe azul Carli. Vení que te pago algo. ¿Querés?

-Ella: Pagá el vino que tenés en la mano y vámonos de acá que del resto me encargo yo papuchi.

-Yo: …

Pagué y nos fuimos a la mierda. Al telo más cercano. Llamo un taxi para no ser tan berreta y cuando nos subimos al vehículo escuché el ruido típico de las 4 ruedas explotando al instante que mi acompañante se apoyaba en la butaca de al lado. Gracias al señor el telo estaba a 2 cuadras… llegamos como en media hora porque la pobre Carli no era lo que se conoce como ”atlética” y solo podía dar pasos cortitos como un pingüinito bebé. Se imaginarán lo que pasó después.  Boludos, no imaginen nada porque la manera en que Carlita se manejó después de que llegamos a la habitación es indescriptible, inimaginable. La gorda me hizo cosas que se hacen sólo después de años de experiencia en el rubro, de intimidad conyugal, o puro sadomasoquismo. Y lo mejor de todo es que yo acababa 2 veces. Una vez cuando acababa y otra vez cuando se salía de encima mío… Con Carli nos  seguimos viendo un tiempito mas en lo qué llegue a conocer detalles suyos como que quería ser Bióloga Marina: o que le gustaban los sanguches de mortadela en pan casero con manteca y papas fritas. Lástima que no funcionó porque a los dos meses me ví en el medico y el galeno me dijo que tenia síndrome de aplastamiento severo en la pelvis. Y como en mi vida rige el instinto de supervivencia me tomé el palo y no la vi más. Pero sí tuve noticias de ella bastante gratas, por cierto. Una carta donde me agradecía el tiempo compartido y me contaba que estaba en Tierra del Fuego haciendo lo que mas amaba, estudiando a los manatíes. Se debe haber sentido como en su casa.

Tal experiencia me enseñó que no se debe juzgar a un libro por su tapa no importa cuan gorda y desagradable sea la tapa. Que las gordas son agradecidas. Y que todos nos vemos obligados por el universo mismo a equilibrarnos. Así que vos, feo/a del orto. ¡Sacate el 38 de la boca y empezá a descubrir cual es tu lado Yang!

Escrito por Bruno de “Llevame esta!!!” para la sección:

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