Diario de un Gorila clase media

Hoy me levanté de buen ánimo, me bañé temprano, prendí el televisor y me dispuse a ver el noticiero 7, me senté a comer mi desayuno compuesto de media tostada con mermelada Light y café con leche descremada endulzada con chuker. Mi humor siguió en alza cuando al escuchar en la TV que “el conflicto” entre la yegua y los gordos vagos de la CGT empeoraba.

Muy feliz fui a abrir el portón para sacar el auto (comprado con mi trabajo, el hecho de que haya una administración estatal que fomente el consumo no tiene nada que ver eh!, que quede claro), pensando en que por fin se rompía la asquerosa alianza entre los zánganos gremialistas y el justicialismo. Al encender el coche, noté que en el tablero se encendió una luz roja que me sugería cargar combustible. Al llegar a la estación de servicio más cercana el empleado de la misma me dijo que solo había nafta premium, rápidamente hice un cálculo (soy contador público) y concluí que lo mas conveniente era, como primera medida, putear al gobierno y a los negros de mierda que ahora tienen auto.

Puteando, como corresponde, a la yegua y a su séquito de inoperantes, llegue al trabajo, luego de cargar $30 de nafta premium. Al arribar me encuentro con Carlos, un colega (no me gusta decir compañero), lo salude y me comentó que su suegro, dueño de una pequeña cadena de carnicerías tuvo que blanquear a todos sus empleados, luego de que uno de ellos, que vive en un barrio donde no hay gente muy amigable, es decir gente como uno, le advirtió que si no los blanqueaba osaría denunciarlo. Esto caló en lo mas profundo de mi ser, un tipazo es el suegro de Carlos, le da trabajo a gente que lo necesita. ¿Qué carajo importa si se caga en los derechos de sus empleados? Si, de última, para eso están.

El día se va tornando mas feo, encima salió el sol, está quedando un día peronista. La jornada laboral transcurrió sin sobresaltos.

Al sacar el auto del estacionamiento me dispuse a volver a mi casa, cuando estaba cruzando el centro veo un “piquete” por no se que cosa de los Derechos Humanos y la dictadura, ¿que carajo me importa la dictadura?, si no se llevó a nadie de mi familia, aparte eso fue una guerra contra la subversión montonera comunista. De los Derechos de los montoneros si se acuerdan todas estas mugres, pero de mi Derecho a circular libremente nadie, nadie lo hace. Nuevamente me veo en la necesidad de putear, maldita yegua, malditos los vagos que la votaron, maldita Argentina, malditos todos. ¿Cómo no nací chileno o español? En el país trasandino al que anda jodiendo los carabineros lo reprimen sin tanta vuelta. Que la educación y la salud sean inaccesibles para la mayoría allí poco me interesa.

El día empezó bien y terminó siendo pésimo, me pregunto… ¡¿Cuándo carajo los argentinos van a volver a votar a alguien que ponga orden en el país?!

No me voy a hacer más malasangre, si total ya empieza Gran Hermano.

Escrito por Nacho para la sección:

El año pasado escribíamos:

¡Guarda te digo!