Tenemos que hablar

Aaaaaaayyyyy mujeres, mujeres…las minas hacen uso de recursos y armas para poner de la cabeza a un hombre, tanto psicológica como físicamente. Algunas tienen la mirada, otras el tono de voz, otras lo que dicen, cómo lo dicen, y otras simplemente tienen una .38 escondida abajo de la remera. ¡Extorsión! Eso es lo que es… Consiguen lo que quieren y las formas son tan variadas como crueles. Hoy vamos a desenmascarar este mundo mujeráceo que funciona tan bien con nosotros. ¡Pero no! Siempre quise ser el que quiere violar sistemas, o romper esquemas, o quebrantar las reglas para que las minitas te vean como un bohemio único y te den bola. ¿Ven? Todo lo hacemos para ellas loco, todo mal…

Siempre salta un boludo diciendo… ‘‘Yo me corté el pelo así o así porque a mí me gusta, yo me tatué esto o esto porque A MI me gusta, no me importa lo que piensen»… Deja de mentir, ¡pelotudazo! ¿Te creés que sos el primero que dice esa falacia mal aprendida?

Mirá, es así…

¿Vas al gimnasio? ¿Para  qué? Vos serías igual o más feliz estando echado con una panza gigantesca jugando a la play todo el día y comiendo frituras…

Te compraste zapatillas  facheras? Para  queee? Adentro tuyo te gustaría andar a pata o en ojotas hasta para ir a laburar… ¡Basta loco! Desenmascarémoslas a estas perras y tengamos conocimiento de las jugarretas que hacen para ganarnos lo que sea.

Dios sabe que a mí me hubiera gustado que venga un chabón con una paginita de medio pelo que no lee nadie a decirme esto. Mi vida hubiera sido diferente.

»Tenemos que hablar»

Esta es, por lejos, una de las más usadas y a la vez más temidas por todo ser humano con pito. Es una estratagema que funciona con la finalidad de comerte la cabeza desde adentro, vos solito.

Es por eso que te dicen »tenemos que hablar» y no »che, te quería comentar tal cosa».

Quieren que hagas una revisión de todo lo que pasó desde el momento que la conociste para pensar si ALGO la ofendió, le cayó mal o le rompió las bolas.

Es una manera de que con esas 3 simples palabras, vos sentís que mandaron un espía imaginario que te sigue y que hay ojos por todas partes que saben todo lo que hacés, hasta en la intimidad. Y ahí es cuando te ponés a pensar: ¿Se habrá enterado de que me toco con una foto de su hermana? ¿Me vio chamuyándome a la cajera del supermercado? ¿Sabe de los mensajitos que me mando con una prima suya? Sabe que por ahí me he comido uno que otro chabón?

Y todos tus pecados y culpabilidades te empiezan a comer la cucuza como un masoquismo paranoico involuntario imparable.

El 99% de las veces termina siendo una boludez, por la que sufriste semanas enteras, como: »Ah no, quería hablar de que alquilé »Marley y yo»… ¿la vemos en tu casa o en la mía?»

Contraataque: La idea es que apenas te lo digan, no pongas una cara de gil preocupado gigante con la boca abierta. Poné tu cara de pajero mejor, tranquilizate y decile algo como »buenísimo, yo también tengo un par de cosas que hablar con vos».

De esa manera la cagás como desde arriba de un acantilado, le sale el tiro por la culata y se da vuelta la tortilla (fíjense como uso expresiones sutiles en vez de decir que le cerrás el orto)

¡Cómo son las minas! Nunca las dejás contentas…algunas histriónicas a más no poder, otras escupen y no aman, otras se creen que son no se qué y encima…
Eeep…vuelvo en un rato, me están cagando a pedos porque dejé la tapa del baño levantada…

..Se las sigo mañana.

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