Nota de quién sube la nota, osea, yo, el Ingeniero Fernando Conep: todo lo que se blasfema de mi en esta nota no es tan cierto, por lo que he decidido que quien escribe esta nota, osea el Choripán Peña pierde el presentismo este mes.

Muchas gracias.

Domingo. 8.00am. Suena mi Nokia 1100 con su distorsionada melodía (producto de años de caídas y sumergidas al agua que han afectado su parlante, por culpa de extensas jornadas de consumir sustancias que alteran mi organismo, y cuyas consecuencias, suele sufrirlas el celular. Pero ahí sigue él, “gauchito” como toda tecnología demodé).

_ ¿Hola?
_ ¿Mamá?
_ No, Chori Peña.
_ Aaahhh se, se. Shogui, ¿cómstas?
_ ¿Quién habla?
_ L’ingeniego Coné. ¿Tas bogasho?
_ No boludo, estoy laburando. ¿Vos?
_ Yo sí, jejeje.
_ ¿Qué pasó Conep?
_ ¡No sabé la minita que me comí! La enconché’nla caie San Luí. Ssstaba sola. Lo rago es que sólo dejó que l’entrara por achás. Pego estaba buenísi… ¡Hic!… nísima.
_ ¡Pero eso no era una mina! Era un trave… bue, ya fue, dejalo ahí, por lo menos la pusiste. Andá al grano que estoy ocupado.
_ ¿Vishte que hoy juegan Boja y Guive? Tené que í, como notego del Mendo.
_ ¿Pero tenés pase de prensa? Porque entradas ahora no se consiguen.
_ ¿Lo qué? ¿Quién habla? ¡No sabé la minita que me comí! ¡Hic!
_ Bue, después te llamo y arreglamos.
_ La enconché’nla caie San Luí…

Horas más tarde del llamado del jefe, me encontraba como “Enviado especial” (lo pongo entre comillas, ya que Conep nunca más contestó su teléfono, y tuve que pagar $ 300 de reventa por una popular Norte, que, hasta el momento, no han sido retribuidos) del El Mendolotudo, haciendo cola para ver el Superclásico en el Malvinas.

El estadio estaba repleto, lo que confirma, una vez más, que los mendocinos compramos siempre cualquier verdura que venga de afuera, dejando de lado los productos autóctonos. Hecho que se ve reflejado en las pobres concurrencias que asisten a ver un partido de algún equipo menduco, o alguna obra teatral local, o algún toque de una banda provincial, o los shows de streaptease que ofrece todos los viernes, en Seven Disco, el querido Doctor Bomur, para terminar de pagar su casamiento.

Pero así fue siempre, miles de comprovincianos pagando fortunas, para ver al equipo suplente de un club que ganó un campeonato (arreglado, obviamente) en los últimos cuatro años, versus un equipo de la “B”.

Se notaba el nerviosismo de la totalidad de los allí presentes, o eso parecía, ya que las tribunas estaban en “Mute”. Eso, hasta que llegaron las bandas de cada club, lo que produjo que 200 porteños y 10 mendocinos contagiados, de cada lado, le pusieran un poco de onda. Lo que me resultó extraño, fue no ver al Ministro de Seguridad de Mendoza, Carlos Aranda, entre los muchachos de “la12”, ya que, según tengo entendido, es íntimo del líder de la barra bostera, “Rafa” Di Zeo…

Lo que sucedió dentro del verde césped, fue lo de siempre en este tipo de partidos. Los de la Riberavacunando de entrada, para luego aguantar durante 70 minutos atrás (como lo dicta su historia y la filosofía de su DT), los ataques intrascendentes de un equipo de una categoría inferior, dirigidos por un señor, que al igual que su presidente, es confeso hincha de Boca. ¿Será ésta la razón de su negra actualidad?

Embolado como formoseño en Enero, decidí divertirme inventando un juego que consistía en descubrir a los milicos encubiertos que, “estratégicamente”, había dispuesto dentro de la popular el Gobierno de la provincia. Esparcimiento que me tomó no más de 5 minutos, ya que no me fue difícil distinguir a los únicos boludos que estaban vestidos de jeans y chombas multicolores, que desentonaban entre tanto azul y pichí. Cabe destacar que, cuando hubo algún quilombo, casualmente ninguno de ellos estaba cerca para evitar el desmán.

En el entretiempo, los hinchas de la tribuna en la que yo me encontraba, desplegaron todo su arsenal de “originalidad” (todo ya inventado y llevado a cabo en otro momento por diferentes hinchadas) mofándose de su estadía en la segunda categoría del fútbol nacional de su eterno rival, mostrando velas, banderas negras, un féretro y coronas de flores, financiado en su totalidad por la dirigencia boquense, que, a su vez, recibe el dinero de los impuestos que nosotros pagamos, a través del ya mítico “Fútbol para Todos”.

Sobre el final del cotejo, pude sacar algunas interesantes conclusiones que quisiera compartir:

  • Cavenaghi le compite el mote de “jugador más obeso del fútbol local” al Ogro Fabianni.
  • Schiavi es un invento del periodismo nacional.
  • Funes Mori es un invento de su papá.
  • El “agite de la12”es un invento popular.
  • El humo es un invento de Caruso Lombardi (?)
  • Gioja es un capo. Pudo meter publicidad dela FiestaNacionaldel Sol, en el evento más importante de Enero, en la tierra dela Fiestadela Vendimia.
  • La Coca-Colaque se vende en los estadios es cancerígena.
  • La Policíaprovincial es un homenaje a la inutilidad: Pude ingresar al estadio con una botella, un cinturón y un encendedor, el cual le presté a mi vecino para prenderse un porro.

Tras los 93 minutos que demoré en salir del estadio y de escribir esta nota rápido porque tenía sueño, decidí contactar con Conep, que en esta oportunidad sí contestó.

_ Conep, ahí te mando la nota del Boca – River.

_ ¿Qué nota? Si ya cubrí yo el partido por Facebook y tuvo muchísima repercusión. No te vamos a publicar nada.

_ Pero si vos me dijiste que… Bue, no importa. ¿Y el reintegro por la entrada?

_ ¿Qué reintegro? Si no tengo un peso. Mañana tengo que ir al doctor porque me ha salido un sarpullido en la pistola, y ya me anticipó que me va a salir una torta de guita sacármelo. No sé qué mierda hice anoche con mi miembro reproductor, espero por lo menos habérsela puesto a una minita rica…

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