¿Se han preguntado por qué lloran las mujeres?

Somos sensibles a la vida, a lo que pasa en el mundo, a lo que “no” pasa en el mundo. Nos anticipamos llorando por lo que podría pasar o por lo que nunca pasó y esperábamos que pasara. Por leer entre líneas lo que se dijo y analizar los eternos silencios…

Lloramos porque vemos sollozar a una amiga o a la participante del reality que cuenta su historia de vida… Lloramos…simplemente, a veces, lloramos.

Somos así por naturaleza, por creación, por genética, por teatreras, por ser víctimas de alguno que nos hizo sufrir… ¡por ser mujeres!

Lloramos porque nos vemos demasiado gordas o demasiado flacas o muy petizas o muy altas. Porque la morena quiere ser rubia y la rubia castaña…y las blancas toman sol para broncearse, mientras que las morochas usan corrector de ojeras para resaltar los ojos. 

Lloramos de amor, cuando nos enamoramos, cuando nos dejan, cuando nos casamos. Lloramos cuando nace un hijo, cuando da sus primeros pasos. Cuando se recibe, cuando se va de casa y hasta cuando alguna “otra” lo aleja de nuestro lado…

A veces lloramos cuando no nos entienden lo que queremos decir o cuando la infinita alegría de sentirnos vivas no encuentra las palabras justas para explicarse. 

Lloramos sin días fijos ni horarios, sin reglas que nos limiten. Con osadía y sin vergüenza. Delante de todos o frente al espejo. En soledad o en compañía, simplemente lloramos.

Porque solo la mujer conoce lo que siente al despedir en cada lágrima y en cada llanto el sentimiento y la libertad de expresar lo que siente. 

Amigas mías, hagamos tributo al berrinche, al suspiro, festejemos el llanto.

Finalmente en nuestras vidas ¿qué es llorar? Desahogarnos de las penas, fluir con alegría, secarnos la cara y, con la frente en alto, volver a maquillarnos.

El año pasado escribíamos:
Situaciones incómodas – Guía de supervivencia 

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